Ciudad de México, México, 30 de septiembre de 2026
La iniciativa bilateral responde a las prioridades de México para avanzar hacia un sistema energético más limpio e incluyente, con una agenda social orientada a medir la pobreza energética, reducir brechas de género y ampliar las oportunidades para proveedores locales.
Para apoyar estos objetivos, la AFD contempla un crédito por 100 millones de euros y 2.4 millones de euros en cooperación técnica.
Ante los planes de México para acelerar la transición energética como un eje del desarrollo nacional, vinculando la expansión de la capacidad de generación renovable con el desarrollo económico, la justicia energética y la equidad social, el Gobierno de México y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) pusieron en marcha el proyecto de cooperación Transición Energética Justa (TEJ).
En el marco del Bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia, el TEJ traduce una relación de largo plazo en una agenda concreta de trabajo conjunto frente a los desafíos energéticos y climáticos.
Alineado con el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa Sectorial de la Secretaría de Energía (SENER), el TEJ despliega una estrategia integral mediante tres mecanismos complementarios que aportan conocimiento técnico, respaldo financiero y apoyo a la coordinación institucional para fortalecer la planeación y facilitar inversiones en transmisión y generación limpia, al tiempo que promueven un acceso más equitativo a la energía y oportunidades de desarrollo local.
El primer instrumento busca mejorar la información y las herramientas de análisis para fortalecer la planeación energética y orientar inversiones con una visión de largo plazo.
Para ello, un programa de cooperación técnica de hasta 2.4 millones de euros financiará doce actividades de investigación, asistencia especializada e intercambio de experiencias.
Estas incluyen modelos de generación y demanda de energía a largo plazo con previsiones de escenarios climáticos, el análisis de mecanismos de financiamiento para la red de transmisión y la generación renovable, así como el acompañamiento en la elaboración del Plan de Transición Energética del Estado de Campeche, incorporando un enfoque participativo que involucre a actores locales, la sociedad civil y el sector privado.
El segundo instrumento respalda la implementación de las prioridades energéticas nacionales mediante un préstamo de política pública de 100 millones de euros.
Este crédito de apoyo presupuestario al Gobierno de México, a siete años, es gestionado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
El tercer mecanismo permite coordinar esfuerzos y dar seguimiento a los avances mediante una agenda de trabajo acordada con las autoridades mexicanas.
Esta define compromisos y resultados esperados en tres ámbitos: planeación y coordinación institucional, financiamiento del sistema eléctrico y justicia energética con perspectiva social y de género.
“Lo que distingue esta cooperación es la combinación de lo aprendido en México y Francia al diseñar y aplicar políticas energéticas, junto con el conocimiento técnico y las distintas perspectivas de sus especialistas.
Así construimos un programa integral que aborda las tres dimensiones de la transición, técnica, ambiental y social, para que la transformación del sector se traduzca en beneficios concretos para las personas, las comunidades y los territorios”, señaló Alexia Levesque, directora regional para México, Cuba y Centroamérica de la AFD.
Prioridades sociales de la transición energética La relocalización industrial, las nuevas tecnologías y la expansión urbana aceleran la demanda energética en el país.
El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico para el periodo 2025 a 2039 prevé un crecimiento promedio anual de 2.5% en el consumo bruto de electricidad.
El desafío no es únicamente ampliar el suministro: es hacer que el crecimiento del sistema energético se traduzca también en mejores condiciones para los hogares, nuevas oportunidades económicas en los territorios y una participación más equitativa en la transición.
Por eso, la agenda incorpora desde su diseño tres líneas de acción:
Medición de la pobreza energética. En los hogares de menores ingresos, el gasto energético representó, en promedio, 16% del ingreso familiar, según un estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
Para atender este panorama, una colaboración con El Colegio de México diseñará una metodología para identificar con precisión a las comunidades con dificultades de acceso a electricidad y combustibles domésticos. Conocer dónde se presentan estas dificultades y qué las explica ayudará a diseñar políticas y dirigir los apoyos hacia las necesidades de la población.
Cierre de la brecha de género.
El proyecto mejorará la información sobre las condiciones de participación femenina en el sector energético mexicano, donde las mujeres representan entre 20% y 25% de la fuerza laboral, según Iniciativa Climática de México.
El proyecto generará diagnósticos precisos sobre sus condiciones de trabajo, con el fin de diseñar programas que amplíen las oportunidades de formación, empleo y desarrollo profesional de las mujeres.
Integración de cadenas productivas locales.
Se analizarán las capacidades productivas y las oportunidades para incorporar a empresas y proveedores mexicanos en las cadenas de valor de las energías limpias.
Este trabajo busca orientar estrategias que favorezcan el empleo formal y permitan que una mayor parte del valor generado por las inversiones permanezca en las economías locales.
Asimismo, contempla acompañar a los territorios y estados dependientes de los combustibles fósiles mediante planes de reconversión laboral y diversificación económica, construidos con participación de las comunidades, para ampliar sus opciones de empleo y desarrollo.
“Con el TEJ, damos continuidad a la confianza construida con México desde 2009. Nuestro compromiso es ser un aliado que conecta a instituciones y especialistas mexicanos y franceses para construir soluciones adaptadas al contexto nacional, generar aprendizajes recíprocos y contribuir al desarrollo y la prosperidad del país a largo plazo”, afirmó Alexia Levesque.
La agenda de trabajo contempla mesas técnicas periódicas entre especialistas de ambos países y las dependencias involucradas, orientadas a evaluar el avance de los doce proyectos de investigación y facilitar su aplicación práctica en las regiones seleccionadas.
Sobre la AFD
Agence française de développement (AFD) contribuye a la aplicación de la política francesa en materia de desarrollo y solidaridad internacional.
A través de sus actividades de financiamiento del sector público y de las ONG, de formación sobre desarrollo sostenible (Campus AFD), de concientización en Francia, así como de sus trabajos y publicaciones de investigación (Ediciones AFD), la AFD financia, apoya y acelera las transiciones hacia un mundo más justo y resiliente. Junto con nuestros socios elaboramos soluciones sostenibles, en colaboración con las poblaciones destinatarias.
Nuestros equipos participan en más de 2 700 proyectos locales en los territorios de Ultramar franceses y más de 115 países, a favor de la acción climática, la biodiversidad, la paz, la igualdad de género o bien la salud mundial.
De este modo, en complementariedad con Proparco y Expertise France, la AFD contribuye al compromiso de Francia y de los franceses para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Del lado de las poblaciones, por un mundo en común.
Contacto para prensa: Tarssis Dessavre tarssis.dessavre@proacomunicacion.mx 55 2751 1709 Vero
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