
CIUDAD DE MÉXICO, 23 de junio de 2026
La cultura laboral del “aguante” inhibe la búsqueda de apoyo psicológico institucional, por parte de los hombres.
Sólo tres de cada diez organizaciones gestionan integralmente el bienestar emocional[i] de este sector de la población.
Las normas de la masculinidad tradicional restringen el cuidado de la salud mental en México. El arraigado guion cultural de autosuficiencia y control emocional disuade a los trabajadores de buscar apoyo[ii], lo que eleva el ausentismo laboral y consolida entornos donde el malestar se oculta sistemáticamente.
En el marco del Mes de la Concientización sobre la Salud Mental Masculina, las cifras son contundentes. Una revisión sistemática global confirma que la resistencia masculina limita la solicitud de ayuda psicológica.
En México, esta tendencia se valida directamente en el entorno corporativo con los datos por género del estudio del Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio, Factor Wellbeing 2025, revelan que los hombres evalúan con un promedio más bajo (3.89 sobre 5) la percepción de que su organización se preocupa por ellos, quedando por debajo del registro femenino (3.91). Este indicador expone cómo la inercia del silencio y la falta de canales de confianza acentúan la desconexión emocional de los trabajadores con sus empresas.
Esta desconexión se profundiza al revisar la métrica sobre si cuentan con personas dentro del trabajo para hablar de temas importantes, la cual se estanca en un 4.25 que, de acuerdo con los especialistas, refleja una soledad estructural donde el apoyo indispensable para prevenir crisis no se consolida en el día a día.
El entorno laboral mexicano opera frecuentemente como un espacio que premia este hermetismo. Las dinámicas organizacionales asumen la disponibilidad permanente y el desgaste físico como muestras de compromiso. Esta exigencia invisibiliza el agotamiento y pasa factura a la viabilidad del negocio, obligando al colaborador a sobrellevar la sobrecarga laboral de manera solitaria.
A nivel nacional, la respuesta de las corporaciones frente a esta crisis es deficiente. Siete de cada diez empresas carecen de políticas claras para mitigar el estrés o la violencia laboral, según datos de Mercer. Asimismo, el 42% de las organizaciones descarta implementar programas de salud mental en el corto plazo, dejando el camino libre para el avance de padecimientos silenciosos.
El costo de la saturación mental en el liderazgo
El impacto del estrés crónico en la alta dirección y mandos medios deteriora la toma de decisiones. La saturación mental sostenida reduce la capacidad de reflexión estratégica. Un liderazgo basado en el «no parar» no incrementa el rendimiento real de los equipos; al contrario, conduce a las organizaciones hacia niveles críticos de agotamiento y baja competitividad.
De acuerdo con la metodología del IPBI, desarrollada con más de 24,000 respuestas, esta baja percepción de cuidado institucional y el aislamiento derivado de la falta de redes de confianza terminan por minar el entorno laboral. Un colaborador sin una red de seguridad psicológica real no disminuye su rendimiento por falta de talento, sino porque el sistema que lo emplea premia su silencio, lo que fomenta el desapego y reduce drásticamente el compromiso interno con los objetivos del negocio.
«El bienestar integral no es un beneficio accesorio ni una campaña de relaciones públicas; es un indicador estratégico de la viabilidad de una organización a largo plazo», señala Rosalinda Ballesteros, directora del IPBI. «Cuando las empresas obligan a los colaboradores a mimetizar conductas de alta resistencia y supresión emocional, no solamente sabotean la salud del capital humano, sino que reducen la claridad y la innovación necesarias para competir».
Liderazgo saludable y seguridad psicológica
La transformación del entorno requiere sustituir los mitos de indestructibilidad por esquemas de seguridad psicológica. La evidencia científica demuestra que el agotamiento disminuye un 58% en equipos donde el supervisor respalda activamente el bienestar. Cuando los mandos medios normalizan la gestión de cargas y el respeto a los límites de horario, otorgan un permiso implícito de autocuidado.
Para lograrlo, la psicología positiva bajo el modelo PERMA[iii] propone estructurar el trabajo promoviendo relaciones significativas y un sentido de propósito claro en las actividades diarias. Implementar estas metodologías permite migrar de la exigencia desmedida hacia entornos de alto rendimiento sostenible.
Las intervenciones más efectivas contemplan incentivar el descanso y la desconexión digital de forma activa por parte de las direcciones. Asimismo, la creación de canales accesibles como programas de asistencia al empleado y acompañamiento psicológico formal reduce las barreras del estigma, asegurando que la salud mental sea tratada con la misma naturalidad que cualquier recurso técnico.
«Mostrar vulnerabilidad y reconocer los límites propios no debilita la autoridad de un líder, sino que la fortalece frente a sus colaboradores», afirma Rosalinda Ballesteros. «Bastará con que quienes dirigen modifiquen sus conductas de descanso para que la norma cultural de todo su entorno comience a reconfigurarse hacia la salud y la sostenibilidad económica».
Hoy en día, desmantelar el silencio masculino en las empresas mexicanas responde a una urgencia macroeconómica. Mantener estructuras que desgastan al capital humano destruye valor corporativo de forma continua; únicamente mediante estrategias que penalicen el presentismo y prioricen la salud mental se garantizará la viabilidad y competitividad de los negocios en el país.
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Acerca del Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio
Fundado con el objetivo de impulsar ecosistemas organizacionales saludables, el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio es un referente en la investigación y aplicación de la psicología positiva en el ámbito laboral y educativo. A través de estudios de gran alcance nacional, como el indicador Factor Wellbeing, y metodologías científicas como el modelo PERMA, el IPBI desarrolla herramientas estratégicas que permiten a las empresas medir, gestionar y elevar el bienestar emocional de sus colaboradores, transformando la salud mental en un motor de competitividad, liderazgo sostenible y viabilidad corporativa a largo plazo.Contacto: ivonne@rh.media
[i] Mercer Marsh Benefits. (2025). Informe regional de salud y bienestar en América Latina y el Caribe. Mercer. Revisado en: https://consultorsalud.com.mx/mexico-salud-mental-laboral-crisis-2025/
[ii] Mokhwelepa, L. W., & Sumbane, G. O. (2025). Men’s mental health matters: The impact of traditional masculinity norms on men’s willingness to seek mental health support: a systematic review of literature. American Journal of Men’s Health. Universidad de Venda. Revisado en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC12117241/
[iii] El modelo PERMA es una teoría de bienestar desarrollada por el psicólogo Martin Seligman que propone cinco pilares esenciales para alcanzar una vida plena y un alto rendimiento sostenible: emociones positivas (Positive Emotions), compromiso con las actividades (Engagement), relaciones significativas (Relationships), propósito o sentido de vida (Meaning) y el logro de metas (Achievement). Al aplicar esta metodología en el entorno organizacional, las empresas pueden migrar de una cultura de exigencia desmedida hacia estructuras que promueven el desarrollo humano y protegen la salud mental de sus colaboradores de forma activa.

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