julio 13, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

Ciudad de México, 10 de noviembre de 2020.

Por Sócrates A. Campos Lemus.

NOSOTROS, LOS MAYORES, venimos de una generación donde la segunda guerra mundial dejaba tantos estragos y angustias que comenzaban los tiempos de la recuperación económica, no existía ya el hambre crónica pero los trabajos eran mal pagados y los ingresos familiares limitados, sin embargo las familias salieron adelante, con las limitaciones de todos los tiempos malos, heredaban la ropa de los mayores a los menores, poco se festejaba con platillos caros y los recursos se administraban con precaución, así por ejemplo veía a mi madre cómo cuando mi padre entregaba sus salario ella puntillosa y ordenada colocaba cada parte en sobre, para la renta, la luz, los gastos diarios, los pagos de adeudos y de cómo cuando nos enviaba  por las tardes a comprar el pan nos pedía que cada uno dijera lo que comería si bolillos o pan de dulce, si eran bolillos pues tenía uno más pero si era pan de dulce era poco y así todos sabíamos lo que deberíamos hacer, se nos educó para ayudar a la madre en los asuntos de casa, nos enseñaron a lavar platos y planchar ropa o limpiar pisos y vidrios y apoyar a la madre cuando tenía que ir hasta el mercado de la Lagunilla por las cosas cargando las bolsas y apoyando en su arrastre, se cuidaba el uniforme a menos que quisiera uno una buena tunda y los cuadernos se llenaban sin desperdiciar hojas, en fin, todo era así, pero siempre en la mesa había algo que comer y claro esto sigue en muchos hogares mexicanos ahora que la pandemia ha destrozado la economía familiar de miles de hogares y familias.

No estamos en la hambruna pero andamos cerca en muchos sitios, no todos tienen ingresos y cuando los logran son escasos y los precios aumentan día a día, no hay control de ellos y los sistemas de distribución son controlados por hambreadores y especuladores de tal suerte que un día por ejemplo la cebolla amanece a 40 pesos el kilo cuando los productores solamente reciben cuatro o cinco pesos y con el tomate sucede igual y el chayote y el limón y las verduras y los chiles y el frijol no se logra ya en los ranchos y campos,se tiene que importar al igual que el maíz y la leche y así vamos perdiendo soberanía agroalimentaria y por supuesto dependemos de lo que hagan en el extranjero, mientras, en las casas la comida es escasa y mala y ahí comienzan los problemas reales porque tendremos que recordar que, al final de cuentas, las LEALTADES Y LAS INSURRECCIONES EMPIEZAN EN LOS ESTÓMAGOS, más cuando no hay forma de ayudar a los que menos tienen.

Pues, sin duda, ayuda en algo los depósitos que les hacen por los programas sociales a las familias y grupos vulnerables, pero la realidad ayuda pero no resuelven porque el asunto es que necesitan en todos lados empleos y los viejos están fuera del mercado laboral y ya se ve a muchos solicitando empleos o buscan ayuda en las calles o con sus familiares, los jóvenes también están fuera del mercado y los que tienen alguno pues andan locos por el nivel de presión y los bajos salarios, los empresarios pequeños y medianos que son los que generan los empleos reales en las comunidades están sin apoyos y presionados por los impuestos y los tratos que dan los funcionarios al grado de que es mejor llegar a darles una “lana” que andar cumpliendo con los requisitos que van inventando para chingarlos a todos. En las calles los grupos que venden cosas aumentan y fomentan las cuotas a los dirigentes que a su vez manipulan esos recursos y los brindan a los políticos que les protegen y alientan la venta del contrabando y artículos robados y el ciclo sigue de tal suerte que. Ahora. hasta en las tiendas se llegan a vender ropa de paca, usada, para que la gente tenga artículos gancho que les lleve a los centros comerciales,

Los restaurante están medio vacíos no solamente por las normas de salud, sino porque la gente ya no tiene para ir a consumir y prefiere tacos, y tortas, y al final de cuentas, incluso los refrescos no bajan su consumo porque con ellos se logra incluir muchos carbohidratos a la dieta y lo consideran una especie de premio o de postre en las casas, y para paliar el hambre en el día bastan diez pesos para comprar las papitas y asunto arreglado, claro que esto los diputaditos que aprueban las leyes con fines publicitarios no saben de eso porque ahora ellos gozan de buenos salarios y muchos ingresos buenos y malos, porque en los tiempos de crisis ellos ganan más porque se prestan más las tranzas y las andanzas que los buenos hábitos.

Y cuando uno recorre el México real en los barrios pobres y zonas marginadas donde viven los más, pues se da uno cuenta de que los platos en las casas están medio vacíos y con poco alimento y que muchos niños y viejos solamente tienen la mirada perdida y algunos mejor se drogan para olvidar el hambre y la miseria, ahí no llegan los políticos ni funcionarios, no, para qué, esas zonas no se ven desde lejos, se siente el horror y el terror de las mismas cuando uno camina por ellas, cuando nota a las pandillas acechando a las víctimas, cuando nota la presión para vender drogas y cobrar piso, cuando se acerca la realidad en la prostitución obligada de niños y de jovencitas explotadas por esos grupos, cuando se ve que las casuchas solo tienen láminas y techos de cartón y pasan frío y no hay luz ni agua ni drenaje ni seguridad ni nada, menos alimentos que son escasos, mientras muchos no tienen nada otros pocos tienen de más y desperdician, porque al no tener conciencia de la realidad pues les vale y dejan las cosas tal como están sin hacer nada por ayudar o cambiar, no hay solidaridad, hay brutalidad y horrores y terrores en esas zonas, esa es la realidad, y los políticos pues andan en sus grillas y buscando sostenerse en la ubre presupuestal y en los puestos y presupuestos, mientras la presión social se calienta y puede estallar..