
Ciudad de México, 20 de octubre de 2026
Los Toriles es la única zona arqueológica de Nayarit abierta al público
Se trata de auténticos edificios circulares y son poco conocidos en el área mesoamericana.
Su ubicación lo convirtió en un punto estratégico de la llamada Ruta del Cobre
En Ixtlán del Río existe un lugar donde la historia no se observa detrás de una vitrina: se vive y se recorre a pie, entre paisajes y templos. Los Toriles es una zona única de Nayarit que conserva los vestigios de un antiguo asentamiento que comenzó a desarrollarse desde el periodo Clásico, alrededor del año 400 d.C., y que continuó hasta la llegada de los españoles.
Entre sus elementos más sorprendentes se encuentra el Templo Circular de Ehécatl-Quetzalcóatl, una estructura de aproximadamente 24 metros de diámetro y cuatro metros de altura. Su diseño rompe con las formas más comunes de la arquitectura prehispánica, ya que originalmente fue un cilindro de paredes verticales, coronado por un pretil con aberturas en forma de cruz y rodeado por cinco escalinatas. En su parte superior se conservan dos adoratorios rectangulares.
Pero el templo es apenas una parte de lo que esconde este sitio, porque se extiende sobre amplias terrazas y reúne 93 montículos, al menos 14 conjuntos arquitectónicos y 4 grandes plazas, donde todavía pueden reconocerse diferentes espacios ceremoniales y arquitectónicos.
Su historia también conecta a Nayarit con antiguas redes de intercambio, debido a que, durante los periodos Epiclásico y Posclásico, Los Toriles fue un punto importante de la llamada Ruta del Cobre, vinculada con el intercambio entre regiones muy distantes del continente. Además, el sitio conserva huellas de expresiones culturales como la tradición de las Tumbas de Tiro y la tradición Aztatlán, incluida la producción de cerámica y herramientas de obsidiana.
Entre sus espacios destaca también el Edificio de los Relieves, una estructura con petrograbados integrados a su arquitectura, habitaciones con pórticos y columnas que, de acuerdo con el INAH, pudieron estar relacionadas con la élite política o religiosa del asentamiento.
Hoy, visitar Los Toriles significa descubrir una dimensión de Nayarit que va mucho más allá de sus paisajes naturales por un impresionante territorio que también fue escenario de intercambio, arquitectura, ceremonias y distintas tradiciones culturales durante siglos. Llegar a este escenario es fácil porque se encuentra a solo unos kilómetros de la ciudad de Ixtlán del Río a sólo 7 minutos.
Este lugar es mágico e invita a mirar Nayarit desde otra perspectiva: la de un pasado que todavía permanece entre sus plazas, sus estructuras y ese singular templo circular que hace de Los Toriles un lugar único en el estado.
Alberto Zárate alberto.zarate@eme-media.com

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