septiembre 9, 2026

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

Los sistemas naturales que nos protegen no pueden darse por sentados

Ciudad de México, 9 de septiembre de 2026

La capa de ozono se está recuperando. En 2024, el agujero sobre la Antártida fue menos profundo que el promedio de 1990 a 2020, después de que el Protocolo de Montreal lograra eliminar más del 99% de las sustancias controladas que la dañan. El resultado confirma que la acción ambiental sostenida puede revertir tendencias de alcance planetario.

La recuperación ha requerido décadas de ciencia, regulación y monitoreo constante. Aplicar esa capacidad a bosques, suelos, cuencas y humedales permitiría proteger funciones de las que dependen el agua, la producción de alimentos, la biodiversidad y la seguridad de los territorios.

Después de 45 años de trabajo en conservación y soluciones basadas en la naturaleza, la experiencia de Pronatura México apunta hacia una prioridad: conectar la ciencia con decisiones territoriales. Esto exige actuar en cinco frentes.

1.- Restaurar el suelo para recuperar su capacidad productiva. Hasta 40% de las tierras del planeta presenta algún grado de degradación, con impactos sobre más de 3,200 millones de personas, de acuerdo con la UNCCD. Restaurar estos territorios exige recuperar su capacidad para infiltrar y retener agua, conservar la fertilidad y sostener la producción. Medir estos resultados en el tiempo permite dirigir recursos hacia las regiones más expuestas a sequías, erosión y pérdida de productividad.

2.- Conservar los bosques para asegurar sus beneficios. Cada bosque protegido conserva una infraestructura capaz de captar agua, estabilizar suelos, regular el clima y sostener biodiversidad durante décadas. Esa capacidad cobra mayor valor ante la pérdida bruta de 489 millones de hectáreas por deforestación desde 1990 y la desaceleración de la expansión forestal, documentadas por la FAO. Proteger los ecosistemas existentes y restaurar áreas estratégicas permite ampliar sus beneficios con objetivos definidos, inversión sostenida y resultados verificables.

3.- Conservar hábitats completos para sostener la biodiversidad. La permanencia de cada especie depende de ecosistemas conectados, capaces de proporcionar alimento, refugio y condiciones reproductivas. Esta visión cobra especial relevancia ante las más de 48,600 especies amenazadas, cerca de una tercera parte de las evaluadas por la Lista Roja de la UICN. Proteger corredores biológicos, fortalecer zonas de amortiguamiento y restaurar paisajes mantiene las condiciones necesarias para conservar poblaciones completas y preservar el equilibrio de los ecosistemas.

4.- Convertir el monitoreo en capacidad de anticipación. La información continua sobre los sistemas naturales permite prever cambios, dirigir recursos y tomar decisiones oportunas. Entre 2022 y 2024 se registró la mayor pérdida de masa glaciar para un periodo de tres años desde que existen mediciones, y siete de los diez años con mayores pérdidas han ocurrido desde 2016. Los glaciares y las capas de hielo almacenan alrededor de 70% del agua dulce mundial y sostienen el abastecimiento de cientos de millones de personas durante las temporadas secas. Extender el monitoreo permanente a acuíferos, ríos, humedales, bosques y suelos fortalece la capacidad de anticipar riesgos y proteger la disponibilidad de recursos esenciales.

5.- Gestionar el agua desde las cuencas. En 2024, apenas una tercera parte de las cuencas fluviales monitoreadas presentó condiciones normales. Las demás registraron exceso o déficit de agua, el sexto año consecutivo con un desequilibrio generalizado en el ciclo hidrológico, según la OMM.

Para México, esta volatilidad refuerza la necesidad de gestionar el agua desde los territorios donde se capta, infiltra y regula. Los datos hidrológicos deben orientar la conservación de zonas de recarga, la restauración de suelos, la protección forestal, las alertas tempranas y las decisiones sobre infraestructura.

La siguiente etapa de la conservación dependerá de su capacidad para demostrar qué cambia en el territorio. México necesita sistemas de monitoreo interoperables, financiamiento de largo plazo e indicadores capaces de medir funciones ecológicas, además de superficies intervenidas. Esa información permitirá dirigir recursos hacia las soluciones con mayor impacto y proteger la infraestructura natural de la que dependen la seguridad hídrica, la producción y la resiliencia del país.

Acerca de Pronatura México

Pronatura México es la organización líder en conservación con 45 años de trayectoria dedicada a la regeneración de la biodiversidad y al fortalecimiento de la resiliencia en los ecosistemas más estratégicos del país. Con un impacto que hoy alcanza a más de 6 millones de personas, la organización lidera la protección de más de 50,000 hectáreas de hábitats clave para la supervivencia de 2,000 especies. Mediante soluciones basadas en la naturaleza, ciencia de datos y una gobernanza tripartita que integra a la iniciativa privada, comunidades y gobiernos, Pronatura impulsa la seguridad hídrica y la mitigación de riesgos climáticos con resultados medibles, como la infiltración de 14 millones de m3 a través de proyectos multianuales que seguirán generando un beneficio hídrico a largo plazo en regiones críticas. Respaldados por casi 17 mil horas de voluntariado, Pronatura transforma la conservación en una inversión estratégica para garantizar la estabilidad del capital natural y el desarrollo sostenible de México.

Contacto de prensa César Salvatorecmorales@sociedadplural.mx  55 1119 1810