
Ciudad de México, 21 de agosto de 2026
Ubicado en una emblemática bodega rústica antigua, este espacio cultural preserva el esfuerzo y la identidad de las familias salineras de la región.
El recinto cuenta con maquetas a escala, herramientas ancestrales, acervo fotográfico y una osamenta de ballena.
¿Sabías que en Colima existe un museo dedicado a uno de los productos que durante siglos ha dado sustento, identidad y orgullo a toda una región?
En Cuyutlán, municipio de Armería, los visitantes pueden adentrarse en la historia de la sal, a través del Museo Comunitario de la Sal, un espacio que permite descubrir que detrás de ese ingrediente cotidiano existe un oficio ancestral, que vincula la naturaleza y el trabajo de generaciones de familias salineras.
La historia de la sal en Cuyutlán se remonta a más de 500 años. Mucho antes de que existiera el museo, los habitantes de esta región ya aprovechaban las condiciones naturales de la Laguna de Cuyutlán para obtener sal mediante la evaporación del agua al sol. Con el paso del tiempo, esta actividad se convirtió en una parte fundamental de la economía y de la identidad de las comunidades de la costa de Colima.
El museo tiene como sede una joya de la arquitectura costera: una antigua bodega salinera. Con paredes de madera rústica, techo de palma y piso de tierra original, la edificación de 500 m² transporta de inmediato a la época dorada de las instalaciones salineras tradicionales.
En su sala de exhibición permanente, los visitantes encontrarán fotografías, carteles, maquetas y figuras que representan las distintas etapas del proceso artesanal de producción de sal. Entre sus piezas también destaca una osamenta de ballena, que forma parte de la colección del recinto y añade otro vínculo con el entorno natural de esta región costera.
A través de estas piezas es posible comprender algo que difícilmente se aprecia cuando simplemente se ve un costal de sal: producirla requiere paciencia, conocimiento y mucho trabajo. Los salineros aprovechan el agua, la tierra y el sol de la costa para lograr que, poco a poco, los cristales de sal aparezcan. Es un proceso en el que la naturaleza y las manos humanas trabajan en equipo.
La importancia de esta tradición va mucho más allá de lo económico. Las salinas de Cuyutlán forman parte del patrimonio productivo y cultural de Colima y continúan siendo sustento de familias de las comunidades de la región y aledañas.
Cabe resaltar que la sal de Cuyutlán es reconocida nacional e internacionalmente por chefs y gastrónomos debido a su proceso de cosecha manual mediante evaporación solar, garantizando un producto bajo en sodio, libre de aditivos químicos y con un perfil mineral idóneo para la alta cocina.
Actualmente en Cuyutlán la sal no es únicamente un mineral, es el patrimonio y tradición de todo un municipio y es además el resultado de más de cinco siglos de conocimiento y del esfuerzo de familias que generación tras generación, han aprendido a convertir el agua y el sol en pequeñas cristalizaciones blancas que hoy forman parte de la identidad de Colima.
El Museo Comunitario de la Sal puede visitarse de miércoles a lunes, de 9:00 a 18:00 horas. Se ubica en Benito Juárez s/n, en el centro de Cuyutlán, Armería, Colima. El recinto ofrece visitas guiadas.
Laura Lanuza lauralanuza@eme-media.com

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