agosto 14, 2026

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

Reforestar con ciencia: Chapingo apuesta por especies nativas y tecnología para recuperar los hábitats de Texcoco

Ciudad de México, agosto de 2026

La institución prevé aportar hasta 30 mil ejemplares forestales durante el periodo de reforestación, entre coníferas, especies latifoliadas y encinos, destinados a distintos espacios con vocación forestal.

La restauración de un bosque no comienza ni termina con la plantación de árboles. Elegir las especies adecuadas, conocer las condiciones del terreno, dar seguimiento a su supervivencia y recuperar las funciones ecológicas del sitio son algunos de los factores que determinan si una reforestación realmente contribuye a recuperar un hábitat. Bajo esta perspectiva, la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) participó en la Jornada Nacional de Reforestación con una estrategia basada en conocimiento científico, especies nativas y nuevas tecnologías.

En San Jerónimo Amanalco, Texcoco, Estado de México, la División de Ciencias Forestales (DICIFO) de la UACh puso en marcha el pasado 9 de agosto acciones orientadas a la recuperación de zonas con vocación forestal de la región y al fortalecimiento de los servicios ambientales de la cuenca de Texcoco.

Durante el arranque de la jornada, el rector de la Universidad Autónoma Chapingo, Ángel Garduño García, destacó que la participación de la institución responde a la convocatoria nacional para fortalecer la conciencia sobre la restauración ambiental y reconocer la importancia de recuperar los ecosistemas forestales.

La apuesta de Chapingo contempla una participación que va más allá de una jornada simbólica. La institución prevé aportar hasta 30 mil ejemplares forestales durante el periodo de reforestación, entre coníferas, especies latifoliadas y encinos, destinados a distintos espacios con vocación forestal.

Para la jornada realizada en San Jerónimo Amanalco se dispusieron 700 ejemplares de Pinus greggii, Pinus rudis y Pinus montezumae, especies propias de los ambientes templados de la región. En las labores participaron alrededor de 80 estudiantes, incluidos integrantes de la Brigada de Manejo del Fuego Chapingo.

Recuperar un bosque no significa solamente plantar árboles

El director de la DICIFO, David García Cíntora, explicó que uno de los principales objetivos consiste en que la restauración permita recuperar paulatinamente los procesos naturales de los terrenos que anteriormente tuvieron uso forestal y que, con el tiempo, fueron transformados para actividades agrícolas o pecuarias.

En este sentido, la selección de especies nativas adquiere especial relevancia. Una reforestación científicamente planeada busca que los ejemplares establecidos sean compatibles con las condiciones ambientales del sitio y que, conforme alcancen su desarrollo, puedan contribuir nuevamente a funciones como la protección del suelo, la regulación del agua, la generación de hábitat y el sostenimiento de otros organismos.

La recuperación de la cobertura forestal también puede favorecer la restitución gradual de procesos y ciclos naturales del suelo. Sin embargo, estos beneficios no aparecen de manera inmediata: requieren supervivencia, crecimiento y seguimiento durante años.

Por ello, la estrategia de Chapingo contempla como referencia una meta de supervivencia de 70 por ciento durante el primer año, indicador que permitirá evaluar el establecimiento de los ejemplares y realizar ajustes en las siguientes etapas de restauración.

Drones para explorar nuevas formas de restauración

La estrategia incorpora además una herramienta tecnológica que busca ampliar las posibilidades de recuperación de superficies de difícil acceso: la dispersión de semillas mediante drones.

Como parte de esta fase experimental se contempló intervenir 13 hectáreas en la zona conocida como La Siberia, además de realizar acciones en Amanalco. El planteamiento considera la dispersión aproximada de 3 mil semillas por hectárea, con el objetivo de probar y evaluar la utilidad de los drones como apoyo en procesos de restauración forestal.

La incorporación de esta tecnología representa una línea experimental que deberá ser evaluada a partir de los resultados obtenidos en campo. Su valor radica en la posibilidad de complementar las técnicas convencionales de establecimiento forestal y generar información sobre su efectividad en diferentes condiciones de terreno.

De la reforestación a la recuperación del hábitat

La experiencia impulsada por la UACh coloca sobre la mesa una diferencia fundamental: reforestar no debe reducirse a contar cuántos árboles fueron plantados, sino a evaluar qué tan capaces son esos árboles de sobrevivir y contribuir a recuperar el funcionamiento del ecosistema.

En la zona montañosa de Texcoco, la recuperación de la cobertura vegetal puede convertirse en un proceso de largo plazo para restablecer paulatinamente espacios que alguna vez tuvieron características forestales. La utilización de especies nativas, el seguimiento de su supervivencia, la investigación aplicada y el uso responsable de tecnología forman parte de una estrategia que busca que las acciones de restauración tengan efectos ambientales duraderos

La Jornada Nacional de Reforestación, en este contexto, representa un punto de partida para una tarea que requiere continuidad. La recuperación de los hábitats nativos demanda conocimiento científico, planeación y monitoreo permanente para que los nuevos árboles no sean únicamente ejemplares plantados, sino parte de ecosistemas capaces de recuperar sus funciones naturales con el paso del tiempo.

La UACh desarrolla estas acciones en colaboración con instituciones como el Colegio de Postgraduados, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), el Tecnológico Nacional de México (TecNM), Sembrando Vida y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, además de autoridades del Estado de México y del municipio de Texcoco.

Alvaro Cedillo +52 1 55 4377 6736