agosto 7, 2026

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“¿Qué heredamos de un padre ausente? Las calcetas de mi padre vuelve para hablar de la herida que muchas familias callan”

Ciudad de México, agosto de 2026

La obra escrita, dirigida y protagonizada por Daniel Ortiz Velázquez regresa al Teatro Sergio Magaña con una breve temporada de solo seis funciones

Una puesta en escena íntima y conmovedora sobre la ausencia paterna, la memoria y la reconstrucción emocional.

 Inspirada en una experiencia personal, la obra abre una conversación urgente sobre las nuevas formas de ejercer la paternidad.

Con solo seis funciones, Las calcetas de mi padre regresa al Teatro Sergio Magaña del 13 al 21 de agosto.

¿Qué queda en una persona cuando un padre no estuvo? ¿Qué se hereda de una ausencia? ¿Cómo se aprende a cuidar cuando la propia historia estuvo marcada por el abandono? Estas preguntas atraviesan Las calcetas de mi padre, obra escrita, dirigida y protagonizada por Daniel Ortiz Velázquez, que regresa al Teatro Sergio Magaña con una breve temporada de solo seis funciones los días 13, 14, 15, 16, 20 y 21 de agosto.

Después de conmover a públicos que han encontrado en esta historia una experiencia cercana y profundamente humana, la puesta en escena vuelve para abrir una conversación necesaria sobre la paternidad, los silencios familiares y las heridas que muchas veces se cargan hasta la vida adulta. En esta nueva temporada, la obra no solo habla de un padre ausente: habla de quienes han tenido que reconstruirse a partir de esa falta.

Como parte de esta nueva temporada, Las calcetas de mi padre también busca ampliar el acceso a distintas comunidades y fortalecer la inclusión dentro de las artes escénicas. Por ello, las funciones del 13 y 14 de agosto contarán con interpretación en Lengua de Señas Mexicana, a cargo de Antonio Saracruz, permitiendo que más personas puedan acercarse a esta historia sobre memoria, paternidad y reconstrucción emocional.

La historia sigue a Daniel, un hombre que está a punto de convertirse en padre. Ese momento, que podría vivirse únicamente desde la ilusión, lo enfrenta también con sus propios miedos: ¿será capaz de estar presente?, ¿podrá romper con la historia que recibió?, ¿qué tipo de padre quiere ser? La muerte de su progenitor, una figura distante en su vida, lo obliga a mirar hacia atrás para revisar recuerdos, preguntas pendientes y emociones que no habían encontrado palabras.

Inspirada en la experiencia personal del autor, Las calcetas de mi padre convierte la memoria íntima en un relato escénico con resonancia colectiva. Su fuerza está en la honestidad con la que aborda un tema que atraviesa a muchas familias: la marca emocional que deja una ausencia y la posibilidad de no repetirla. La obra invita al público a mirar la paternidad desde un lugar más activo, afectivo y responsable, pero también a reconocer que el diálogo puede ser una forma de reparación.

“La inspiración de esta obra comenzó con el nacimiento de mi hijo. Su llegada despertó en mí muchas preguntas sobre la paternidad y su significado. El detonante principal fue un mensaje que recibí de mi padre en el Día del Padre. Su mensaje me hizo enojar: ¿cómo se atreve a felicitarme cuando nunca estuvo presente en mi vida? Ese enojo me llevó a un proceso terapéutico donde pude abordar este tema y descubrir cuántos otros comparten la misma herida”, comparte Daniel Ortiz Velázquez.

En una sociedad donde la crianza ha recaído históricamente en las madres y donde la figura paterna suele pensarse desde la distancia, la obra propone una reflexión urgente: la presencia no puede limitarse al apellido, a la biología o a la memoria fragmentada. Estar presente implica escuchar, acompañar y asumir una responsabilidad emocional.

“En este país, la figura materna es fundamental, pero la paternidad muchas veces se percibe como algo distante. Nuestra sociedad ha normalizado la ausencia paterna y hemos crecido con la idea de que la crianza es una responsabilidad casi exclusiva de las madres. Esta obra pretende cuestionar esa narrativa y abrir el diálogo sobre el papel activo que los padres pueden y deben jugar en la vida de sus hijos”, explica Ortiz Velázquez.

La puesta en escena construye un universo visual cargado de símbolos. La escenografía parte de la abstracción de un balón de fútbol, objeto que representa el vínculo frágil entre el protagonista y su padre, pero también remite al cuarto de un niño: el niño que fue y el hijo que está por llegar. El vestuario y los elementos escénicos evocan la infancia, el juego y las memorias que permanecen en el cuerpo aun cuando el tiempo avanza.

En ese espacio entre el pasado y el presente, Las calcetas de mi padre plantea que la palabra puede abrir caminos donde antes hubo silencio. La obra no busca dar respuestas simples ni cerrar una herida de manera inmediata; más bien propone un viaje sensible hacia aquello que todavía necesita ser nombrado.

“Es una obra de reconstrucción en la que la premisa central es el poder del diálogo. A diferencia de muchos padres, aquí hay presencia a través de la palabra”, afirma el autor, director y protagonista.

Las calcetas de mi padre es una co-producción de la compañía Topati Producciones  y de Me dijo, Le dijo, Le Dije, agrupación que cumple 10 años de vida y  se ha distinguido por desarrollar procesos creativos que van desde la escritura dramática hasta la tercera llamada. Entre sus montajes se encuentran Hoy se murió mi tortugaCarretera de marSólo quiero regresarUn conejo sin suerte y Pez globo. La compañía ha participado en festivales nacionales e internacionales y se ha presentado en espacios como el Teatro de la Ciudad Esperanza IrisTeatro El Galeón y la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.

Esta producción también marcó el debut de Topati Producciones, fundada por Teté Espinoza, como una nueva plataforma dedicada a la producción teatral independiente en México.

El equipo creativo está integrado por Daniel Ortiz Velázquez en la dramaturgia, dirección e interpretación; Teté Espinoza / Topati Producciones en la producción general y asistencia de dirección; Fryda Vázquez en la producción; Edgar Mora en el diseño de escenografía e iluminación; Zaira Campirano en el diseño de vestuario; Miguel Tercero en el diseño sonoro; Santiago Ulloa en el diseño gráfico; Ady Reyes en Redes Sociales: y Sandra Narváez – SaNaHe en prensa y difusión.

Con una duración de 70 minutos y recomendada para adolescentes y adultos, Las calcetas de mi padre regresa como una obra necesaria para quienes han vivido una ausencia, para quienes están repensando la manera de ser padres y para quienes creen que el teatro puede abrir conversaciones que, muchas veces, la familia no supo tener.

Datos generales

Reestreno: jueves 13 de agosto
Temporada: 13, 14, 15, 16, 20 y 21 de agosto

Horarios:
Jueves 13 y 20 de agosto, 20:00 h
Viernes 14 y 21 de agosto, 20:00 h
Sábado 15 de agosto, 19:00 h
Domingo 16 de agosto, 18:00 h

Lugar: Teatro Sergio Magaña
Dirección: Sor Juana Inés de la Cruz 114, Santa María la Ribera, Ciudad de México
Costo: $212.00
Duración: 70 minutos
Público recomendado: adolescentes y adultos
Venta de boletos: Ticketmaster

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Sandra Narváez | SANAHE Agencia de Prensa y Difusión en Artes Escénicas Celular: 55 11 47 62 86 sandra.narvaezh@gm prensa@narvaezsandra.com

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