CIUDAD DE MÉXICO, 16 de junio de 2026.
Mientras firmas globales estiman costos por $17,000 millones de dólares, en productividad, el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio demuestra que el trabajador mexicano opera al límite de su energía.
El 42% de los líderes planea ausentarse o pedir flexibilidad en el torneo; un beneficio que la mayoría de las empresas niega a sus propios subordinados.
¿Ver un partido de fútbol realmente arruina la productividad de una empresa? La carrera corporativa por controlar cada minuto durante el mayor torneo futbolístico está exponiendo las limitaciones de los modelos de gestión tradicionales.
Imaginemos que un colaborador ajusta discretamente la esquina de su pantalla de escritorio para seguir el streaming del partido, mientras su supervisor vigila el pasillo calculando los minutos de «tiempo muerto». Esta tensión diaria, lejos de ser una simple anécdota de oficina, es el síntoma visible de una crisis de gestión mucho más profunda.
El Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) de Tecmilenio advierte que la rigidez para controlar la asistencia revela una desconexión con el día a día de los colaboradores. El enfoque tradicional está midiendo el indicador equivocado.
Las proyecciones globales de la firma UKG calculan que el ausentismo y la distracción costarán $17,000 millones de dólares (mdd) en el mundo, concentrando $11,700 mdd en Estados Unidos. Sin embargo, el análisis del IPBI apunta hacia un ángulo humano y metodológico muy distinto.
El verdadero desafío estratégico en México no está en las horas que la gente pasa sentada en un escritorio, sino en el desgaste acumulado de su capital humano. Es un factor invisible que la contabilidad tradicional del tiempo ignora, tratando el agotamiento crónico como si fuera una cifra menor en la hoja de asistencia.
Además, el argumento de que las transmisiones deportivas provocan faltas individuales topa de frente con la realidad de los niveles directivos, abriendo una clara brecha de equidad interna. La cultura del control se aplica de forma desigual en las organizaciones.
La misma medición de UKG revela que el 42% de los líderes de equipo planea ausentarse al menos un día durante el torneo, y un 45% exigirá flexibilidad de último momento. Estamos frente a una contradicción silenciosa: quienes redactan los manuales de puntualidad ya están listos para romperlos.
Los datos demuestran que quienes diseñan las reglas de asistencia ya prevén adaptarlas para su propio beneficio, mientras mantienen el control estricto de los minutos para la base operativa. Este sesgo destruye los lazos de confianza antes de que ruede el primer balón.
Camiseta puesta, baterías vacías
Juzgar el consumo deportivo como un freno para el negocio asume de forma erróneamente que al colaborador mexicano no le interesa su trabajo o que busca cualquier pretexto para evadir sus obligaciones.
Los hallazgos del estudio Factor Wellbeing 2025, desarrollado por el IPBI con más de 24,000 respuestas, demuestran exactamente lo contrario: el compromiso no es el problema en el mercado local, sino la falta de esquemas de recuperación real.
En una escala de 1 a 5, la disposición de los mexicanos para dar el máximo esfuerzo por alcanzar las metas de sus empresas se ubica en un contundente 4.6. La fuerza laboral cumple, pero lo hace bajo un desgaste constante que consume su salud física y mental.
«El trabajador mexicano no tiene un problema de compromiso; la gente ya entrega de forma constante hasta sus reservas de energía», afirma Rosalinda Ballesteros, directora del IPBI. «El verdadero foco rojo está en la recuperación de las personas. Abrir espacios para ver el torneo en la oficina no es regalar tiempo, es darles la materia prima para reconstruir el sentido de pertenencia y evitar que la operación truene por agotamiento crónico.»
Esta intensidad laboral pasa factura al salir de la oficina, creando un vacío que los beneficios tradicionales no logran cubrir. El indicador peor evaluado en la investigación del IPBI, con un 3.56 de 5 puntos, fue la capacidad de las personas para conservar energía para convivir con sus familias al terminar la jornada.
El costo social es evidente: el profesional promedio llega a su hogar en un estado de «batería cero». Cuando una empresa le prohíbe conectar emocionalmente con un hito cultural y colectivo como el Mundial, no está protegiendo el negocio; está bloqueando una válvula de escape psicológica necesaria para el equipo.
Exigir un rendimiento al límite físico sin dar tregua para el esparcimiento colectivo acelera el desgaste. Por ello, el Mundial aparece como la oportunidad perfecta para rediseñar la confianza mutua dentro de las organizaciones, sustituyendo los relojes checadores por metas claras.
El fracaso de la pantalla improvisada
La resistencia de las áreas de Recursos Humanos a integrar eventos masivos en la planeación diaria frena el retorno financiero del capital humano, generando pérdidas que no se solucionan con horas extras.
La flexibilidad laboral es una inversión con impacto financiero directo, no un costo. Por el contrario, la rigidez extrema y el descuido de la salud mental tienen un impacto severo ya cuantificado. Un reporte global de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que la falta de gestión de los riesgos psicosociales, como las jornadas prolongadas y la falta de espacios de desconexión, provoca una pérdida anual equivalente al 1.37% del Producto Interno Burto (PIB) mundial.
Pese a esto, la improvisación y las respuestas reactivas siguen mandando en el sector corporativo. Un análisis de la consultora Brightmine identificó que el 40% de las empresas prevé disrupciones operativas por el calendario de partidos, pero cuatro de cada 10 organizaciones no tienen ningún plan formal para gestionarlas.
Aquí radica el núcleo del problema: las áreas de talento saben que el torneo ya está aquí, pero eligen ignorarlo. Esa falta de estrategia destruye cualquier oportunidad de transformar el entusiasmo deportivo en un factor de integración grupal.
«Poner una pantalla para ver el partido y regresar a la sobrecarga habitual no es bienestar, es maquillar la urgencia», advierte Ballesteros. «La flexibilidad sólo genera pertenencia si se institucionaliza de forma justa, con acuerdos claros que impidan que el descanso de unos se convierta en la explotación de otros.»
El mercado mexicano arrastra un rezago severo en la ejecución real de sus programas de salud. Aunque el 95% de las organizaciones evaluadas ofrece medicina preventiva y el 85% brinda soporte psicológico, las estructuras para darles seguimiento son débiles.
Apenas el 50% de las empresas cuenta con un líder responsable de ejecutar las estrategias de bienestar, y sólo el 32% integra comités con voz directa de los trabajadores. El Mundial de 2026 es el escenario ideal para dejar de medir minutos y comenzar a gestionar entornos sostenibles de alto rendimiento.
Para más información, visita https://cienciasdelafelicidad.mx/ o nuestras plataformas sociales oficiales:X: @w360tecmilenio IG: w360tecmilenio Facebook: w360tecmilenio LinkedIn: w360tecmilenio
Contacto: ivonne@rh.media yveronica@rh.media

Más historias
“EN EQUIPO CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR”: PRESENTAN CAMPAÑA NACIONAL PARA PREVENIR LA VIOLENCIA CONTRA MUJERES, NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES DURANTE EL MUNDIAL
Entre goles, abrazos y celebración aficionados celebran en el Ángel de la Independencia usando sus máscaras Shark CryoGlow™
Demuestra tu afición irreal con “Domina el Mix”, la nueva dinámica de New Mix.