junio 13, 2024

EMPREFINANZAS

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¿Poner nuestros ojos en Estados Unidos o en China?

Artemio Estrella

Se está, en nuestros países, creando el Estado totalitario que en China probó no funcionar, por eso los chinos lo están abandonando y están migrando hacia el sistema de Gobierno limitado que en el pasado a Occidente le funcionó.

Cuando pasé por la educación básica me enseñaron del éxito de la revolución rusa de Lenin, la revolución china de Mao Zedong y la revolución mexicana de Francisco I. Madero.

En los grandes experimentos mundiales como lo fue Rusia, China, Alemania oriental, y como lo es aún Corea del Norte y Cuba, por mencionar a algunos, en ninguno de estos experimentos el comunismo o el socialismo ha resultado favorable. En todos ha fracasado para sus países, que no para los politiqueros que lo utilizan para enriquecerse y tomar el control de naciones enteras.

México no ha sido la excepción, después de la revolución mexicana la inestabilidad política y económica impidieron que México volviese a experimentar el crecimiento acelerado que sí hubo durante el porfiriato, época en la que México estuvo por encima del crecimiento de Estados Unidos y Gran Bretaña.[1]

Tampoco nos podemos poner idealistas y creer que China es un país cien por cien capitalista, porque cambiar de un sistema político-económico a otro, no es cuestión de magia.

Si China ya no es un país comunista ¿Entonces qué es?
China, por el momento, es un país en un estado de transición hacia el capitalismo, lo que la hace ser una nación pro-capitalista, aunque el partido político sea, aún, totalitario.

Por el solo hecho de encontrarse en fase de transición, ya con eso sus indicadores económicos, en especial el índice que mide la facilidad para hacer negocios (FHN) va en aumento.[2]

El índice de FHN en China es del 74%, aún no es alto pero va en aumento, en el 2015 estaba en el 63%. El de Estados Unidos, por ejemplo, ronda actualmente el 83%, pero va en caída libre. El índice de FHN de México se encuentra en el 72% y va en descenso.

Hay otros índices en los cuales China va muy bien, sin embargo me gusta resaltar el de Facilidad Para Hacer Negocios, porque es un índice que trabaja en función de las desregulaciones que se hayan hecho a las leyes, de la retirada de las manos del Gobierno en asuntos económicos y financieros, de las privatizaciones de empresas a cargo del Estado y del respeto por la propiedad privada y el libre mercado; para estos dos últimos sí que se requieren los servicios del Estado en materia de seguridad, justicia y obras públicas, cosa que en China se ha hecho bien.[3]

¿Qué hay de nosotros los mexicanos y latinoamericanos?
En México y América Latina, incluso en el mismo EEUU, nos encontramos en una vía socialista, no de ahora, llevamos décadas y cada vez los politiqueros que nos gobiernan le pisan más al acelerador. Los partidos políticos de izquierda, en nuestras naciones, han impulsado la agenda político-económica marxista, en forma de leyes regulatorias e impuestos, y en los últimos años han comenzado con la agenda marxista cultural en contra de la vida y la familia, por la vía de leyes “igualitarias” y la educación pública.

Se está, en nuestros países, creando el Estado totalitario que en China probó no funcionar, por eso los chinos lo están abandonando y están migrando hacia el sistema de Gobierno limitado que en el pasado a Occidente le funcionó. Es el mundo al revés, occidente se está volviendo socialista y oriente capitalista.

La izquierda está avanzando en México y en América Latina, Estados Unidos no se queda atrás.

¿Qué ha hecho la derecha política? ¿Ha sido un contrapeso para la izquierda en nuestros países?
La derecha en nuestras naciones ha sido simple y sencillamente mala, por ello algunos hemos bautizado a los partidos políticos de derecha actuales como de “derecha mala”. Mala en función de que no sólo han abandonado los principios conservadores y liberales, si es que en algún momento los tuvieron, sino que hasta han abrazado muchas de las políticas socialistas y se han desmarcado del capitalismo. Estas derechas dicen defender a la vida, a la familia y a la libre empresa, pero impulsan, junto con los socialistas, políticas que van en contra de la vida, de la libertad y de la propiedad privada.

La derecha mala le ha seguido el juego a la izquierda, se ha vuelto politiquera, demagoga y populista; tal cosa no ayuda a detener el avance del socialismo, sino todo lo contrario, lo impulsa aún más.

Cada vez que las derechas malas recuperan el Gobierno, en la nación que sea, las izquierdas retornan con mucho mayor fuerza y más decididas hacia el avance de su agenda socialista-comunista.

Reconstrucción de la derecha liberal
No basta con apoyar al personaje político de derecha mala del momento. En México se le cedió el control a la derecha mala en nombre de Vicente Fox y Felipe Calderón, que lo único que hicieron fue abrir el paso al retorno de la izquierda de antaño, aquella que le hizo tanto daño a nuestro país y que se lo está haciendo hoy en día. En Guatemala, en Bolivia, en el Perú, en toda América Latina pasa lo mismo, llega la derecha mala y al no ejecutar reformas de fondo, sólo le dejan el terreno fértil a la izquierda, que no se la piensan dos veces para ejecutar su agenda. Hasta en Estados Unidos se repitió la misma historia con Donald Trump, la esperanza de los gringos, que sin estructura política reformadora no logró otra cosa más que devolverle la estafeta a los demócratas.

Lo que se requiere es reconstruir a la derecha liberal, aquella de principios conservadores en la parte social y de principios liberales en la parte económica. Que no se confunda con esa derecha que pretende gestionar la moral ciudadana desde el Gobierno, no, esa es la derecha mala actual que actúa muy similar a la izquierda.

La reconstrucción se logrará no sólo a partir de ideales, pues los ideales son abstractos, se logra sí con principios y valores, pero además con un proyecto y un programa político reformador sustentado en los principios del liberalismo clásico, fortalecido con todas aquellas agrupaciones sociales que son naturalmente de derecha liberal o de principios capitalistas.

¿Cuáles son los principios del liberalismo clásico? Pues son los principios o pilares que le abren paso al capitalismo para todos, al capitalismo liberal, los principios son tres: Gobierno limitado, mercados libres y propiedad privada extendida.[4]

Gobierno limitado, tanto en funciones como en poderes y recursos. Cumpliendo las funciones del Estado, que son tres:

Defensa y seguridad,

Impartición de justicia y

Obras públicas.

El Gobierno que se sale de estos límites, invariablemente comienza a fallar y a ser inefectivo. Sus poderes deben limitarse a los necesarios estrictamente para cumplir sus tres funciones, pues de otra manera usurpa libertades que corresponden a los ciudadanos. Y sus recursos también deben limitarse a los necesarios para cumplir sus tres funciones, pues de otra manera usurpa ingentes sumas de dinero que no son suyos sino de los ciudadanos, que de esta manera se empobrecen.

Mercado libre, significa que los mercados deben estar libres de violencia y fraude, y ésta es la tarea de la policía y de los tribunales. Y libres de monopolios, para ello basta con que el Estado no los conceda: “monopolio” no es una empresa de gran tamaño, sino una empresa a la cual un Gobierno le da un privilegio. Y ese tal privilegio es un subsidio o alguna otra indebida ventaja frente a sus competidores, o bien una restricción de mercado impuesta a sus competidores actuales o potenciales, que le dispensa de su obligación de soportar la competencia libre y abierta.

Propiedad privada extendida: que no se restringe a unos pocos, sino que se va ampliando, hasta tener un país de propietarios, no de proletarios.

Los Tres Pilares o Principios se traducen en cinco reformas concretas y específicas. El Primer Principio da base a la Reforma política; y el Segundo a la Reforma economía. El Tercer Principio da base a las Reformas sociales: educativa, médica y la de previsión o de jubilaciones.[5]

Las Cinco Reformas
1) El Primer Principio es “Gobierno limitado”, tanto limitados en funciones, como así mismo limitados en poderes y facultades, y también en recursos y dinero. Para lograrlo se requiere la Primera Reforma, que es la más importante de todas, y se dirige a:

Poner al Gobierno en su lugar, o sea, a cargo de sus tres funciones específicas propias, que son: proveer defensa (exterior) y seguridad (interior); administrar justicia; contratar la construcción y mantenimiento de obras de infraestructura física.

Recortar los poderes y facultades omnímodas y excesivas de que hoy goza el Estado, oprimiendo por esa vía a la gente. Esta Reforma No. 1 va a descargar a los Gobiernos del cúmulo de funciones impropias que ha asumido indebidamente, y que hoy no puede cumplir a cabalidad, y a dotarles de los poderes y facultades para el cumplimiento de sus tres funciones genuinas. Así se deja más libertad y poder en manos de la gente.

Recortar también los excesivos recursos y el dinero que hoy se gasta el Estado. Análogamente al caso de los poderes y facultades, se trata de dotarle de lo estrictamente necesario para el cumplimiento de sus tres funciones genuinas, y nada más. Así se deja mucho dinero disponible en los bolsillos de la gente.

Esta Reforma No. 1 se complementa liberando a los partidos políticos de su actual dominación por parte de los Gobiernos, y poniendo su manejo y control en manos de la gente.

2) El Segundo Principio es “mercados libres”, y va a derogar todas las leyes malas que de una manera u otra conceden posiciones de monopolio u oligopolio a los negocios y a las empresas favorecidas, impidiendo funcionar a las leyes de la oferta y la demanda, entrabando de este modo el desempeño de la economía y su productividad.

Estas dos primeras reformas, la política y la económica, son complementarias. Van a permitir al país una explosión inaudita de prosperidad, crecimiento, desarrollo y empleo, que va a beneficiar en primer lugar a los más pobres y desfavorecidos, así como ocurrió en Europa del Norte y en EEUU hace unos 300 o 200 años, antes de tomar el rumbo socialista para retornar finalmente al mercantilismo.

3) El Tercer Principio, “propiedad privada”, se concreta en las Reformas Nos. 3, 4 y 5 o “reformas sociales”, respectivamente en la educación, la salud y la previsión social. Por el lado de la oferta estas reformas van a empoderar a los productores: maestros y educadores (3); personal médico y de salud (4); y proveedores de planes de retiro y seguridad social (5). ¿Cómo? Con la entrega en propiedad de las entidades educativas, médicas y de jubilaciones y pensiones que hoy son del Estado, con sus instalaciones y equipos.

Por el lado de la demanda estas reformas van a empoderar a los consumidores y usuarios que hoy carecen de los recursos para pagar por los servicios, a saber: estudiantes y alumnos (3); enfermos, incapacitados y accidentados (4); jubilados y pensionados o trabajadores en edad de retiro o próximos a cumplirla (5). ¿Cómo? Con la entrega de bonos o cupones para pagar en los institutos de su elección, reembolsables en dinero a las entidades que hayan escogido.

Las Reformas No. 3, 4 y 5 son complementarias de las Reformas No. 1 y 2. En las tres reformas sociales, los bonos son para la transición hacia el capitalismo liberal maduro, y van a ayudar a equilibrarse a los que hoy son más pobres por culpa del sistema actual.

Una por una ahora, con sus objetivos específicos.

Continuemos con la reconstrucción
Teniendo claro que para reconstruir a la derecha liberal hace falta algo más que buenas intenciones, para eso las cinco Reformas vienen a conformar el Proyecto y el Programa Político necesario para dar inicio a esa reconstrucción, cosa que ya vio la luz desde hace ya algunos años con el Foro Liberal de América Latina.

Pero ¿cuáles son esas agrupaciones de derecha que son necesarias para la reconstrucción? Son las personas e instituciones conservadoras que se adhieren a los valores tradicionales de orden social, familia y trabajo duro, son los empresarios y emprendedores, son las agrupaciones civiles pro-vida y pro-familia, son las asociaciones que luchan por el libre derecho a la defensa propia y a la libre portación de armas de fuego, son las asociaciones de trabajadores y de campesinos cansados de que nadie les dé solución. “Fusionismo” es la reunión de las dos alas de la derecha: liberal y conservadora. Esto es: libre mercado con principios y valores.

Típicamente estas agrupaciones han volteado a ver a los políticos estatistas, para que éstos promulguen políticas públicas en beneficio de la sociedad. Sólo que han sido víctimas de engaño por falta de conocimiento, pues las actividades socio-económicas deben de ser atendidas de forma privada, no pública: educación, cultura, arte, economía, banca, deporte, hospitales, y asistencia a los pobres son tareas voluntarias, actividades privadas que pertenecen a las familias, a las empresas, a las entidades privadas, a las instituciones religiosas y no religiosas, no al Estado.

Sin embargo, el fusionismo es imposible si las agrupaciones sociales naturalmente de derecha conservadora continúan con actitudes antipolíticas y de partidofobia, es decir, con un rechazo hacia todo lo que se refiere a la política, incluyendo a la participación en asuntos políticos. Dejando con esto el terreno libre para que la izquierda, la blanda y la dura, continúen con su agenda y con una derecha mala sólo siendo cómplice de ello.

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Si lo que esperamos es el cambio cultural, como un paso previo para alcanzar el capitalismo para todos y la defensa de los valores familiares y de la vida, tendremos que esperar sentados, pues los socialistas están haciendo el cambio cultural en la vía contraria.

Claro que se requiere un cambio cultural, por supuesto que sí, y son los partidos políticos, en una democracia, los mejores y principales agentes de cambio cultural. Necesitamos partidos políticos liberales, capitalistas y de derecha conservadora, que traduzcan sus principios y valores en un programa concreto de políticas públicas conducentes a realizarlos y lograrlos, canalizando las demandas reales de la gente.

Aquí es donde aplica perfectamente la cita célebre de Edmund Burke: “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.”

¿Nos quedaremos viendo cómo los politiqueros ejecutan su agenda o nos pondremos en acción no sólo para detenerlos, sino para aplicar la reversa a todas las políticas confiscatorias e inmorales que nos han impuesto?

Para México, y toda América Latina, es tiempo de los liberales, de los de verdad, de aquellos que no se están con medias tintas cuando hablan de la Gran Devolución y del Capitalismo Para Todos.

Ser una potencia mundial no es un sueño inalcanzable, es posible. Si los países asiáticos lo han logrado e incluso algunos de los países africanos se han beneficiado de migrar del sistema socialista al de Gobierno limitado, con grandes resultados, esto significa que el sueño latinoamericano es alcanzable.

A los asiáticos les llamaron en su momento los tigres asiáticos. A los africanos les denominan hoy en día los leones africanos. Es tiempo de que México y América Latina, vía el proyecto de la Gran Devolución, se gane el mote de los Jaguares Latinoamericanos.


[1] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-718X2013000200237

[2] https://knoema.es/atlas/M%C3%A9xico/Facilidad-para-Hacer-Negocios

[3] https://drive.google.com/file/d/17_lmgfSX3qK427FmPisV7D7N0FMel08U/view

[4] https://www.foroliberaldeamericalatina.org/proyecto

[5] https://foroliberaldeamericalatina.org/

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