junio 25, 2024

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El punto sobre la i

Arturo Damm

¿Cómo que el populismo es una amenaza para la democracia? La democracia en sí misma se basa en el populismo.

Jesús Huerta de Soto

Para entender la afirmación de Huerta de Soto hay que comenzar por definir populismo y democracia. Doy mis definiciones, simplificadas, pero que remiten a la esencia de los dos conceptos.

Populismo: discurso político (porque el populismo es ante todo eso: un discurso político), que hace constante referencia al pueblo como fuente de legitimidad de las acciones del gobierno, gobierno que se concibe a sí mismo como el legítimo representante del pueblo.

Democracia: método para elegir gobernantes, ya sea para el Poder Ejecutivo, ya para el Legislativo, en función de la decisión de la mayoría.

Así definidos los dos conceptos, ¿cuál es la razón para, como lo hace Huerta de Soto, afirmar que la democracia se basa en el populismo?

Una primera respuesta la encontramos en el típico discurso del típico político ganador de una elección: “Llego al poder porque esa fue la voluntad del pueblo”, lo cual nunca es cierto. El político ganador llegó al poder porque esa fue la voluntad de la mayoría, que puede ser la mitad más uno, y nada más, mayoría que no debe confundirse con el pueblo, ni aun en el caso, muy poco probable por no decir imposible, en el cual haya ganado con el cien por ciento de los votos, que no equivale al cien por ciento de los ciudadanos, del pueblo definido como la totalidad de los ciudadanos, porque no todos cumplen con las condiciones necesarias para poder votar, razón por la cual no votaron, y porque puede haber muchos ciudadanos que, cumpliendo con ellas, y dado que votar es un derecho pero no una obligación, no quisieron votar y por ello no votaron.

Ningún político llega al poder porque así lo quiso el pueblo, definido como la totalidad de los ciudadanos. Si hay democracia, sufragio efectivo, el político llega al poder porque así lo quiso la mayoría, que puede ser, nada más, la mitad más uno, es decir, la mayoría mínima. Y, sin embargo, la mayoría de los políticos afirman que llegaron al poder porque así lo quiso el pueblo, afirmación verdadera si por pueblo entendemos esa mayoría, pero falsa porque esa mayoría nunca es el pueblo, nunca es la totalidad de los ciudadanos.

Si por populismo entendemos el discurso político que hace constante referencia al pueblo como fuente de legitimidad, y si los políticos ganadores de elecciones se justifican diciendo que ganaron porque así lo decidió el pueblo, este discurso de justificación de la democracia es claramente populista.

Por último no olvidar que la definición literal de democracia, lo que la palabra quiere decir, es poder (krátos) del pueblo (demos). ¿Hasta qué punto el discurso democrático es, en esencia, populista, un discurso político que hace constante referencia al pueblo como fuente de legitimidad? ¿No es la democracia, al final de cuentas, lo mismo: un discurso político que hace constante referencia al pueblo como fuente de legitimidad?, siendo que, de manera realista, y en su parte discursiva, la democracia debería ser un discurso político que hace referencia a la mayoría como fuente de legitimidad.

Por ello, pongamos el punto sobre la i