junio 18, 2024

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Resultados espectaculares

Arturo Damm

Los resultados espectaculares del IGAE serán llamarada de petate, consecuencia del efecto rebote, del efecto aritmético, no de que en México se estén dando las condiciones para lograr un crecimiento elevado de la producción.

En abril, con relación al Indicador Global de la Actividad Económica, IGAE, y durante el segundo trimestre del año, con relación al Producto Interno Bruto, PIB, vamos a ver tasas de crecimiento muy por arriba de lo normal para la economía mexicana, más o menos 2.5 por ciento en términos anuales.

Según la media de las 38 respuestas recibidas por el Banco de México en la encuesta de abril sobre las expectativitas de los especialistas en economía del sector privado, durante el segundo trimestre, en términos anuales, el PIB (que se calcula trimestralmente), crecerá 16.3 por ciento, 20.6 según la expectativa más optimista, 7.8 de acuerdo a la más pesimista.

Ese 16.3 por ciento de crecimiento, que se espera para el segundo trimestre del año, estará 14.9 puntos porcentuales por arriba del crecimiento promedio anual de la economía mexicana de 2001 a 2020, y que fue del 1.4 por ciento. Sin duda alguna será un resultado espectacular, consecuencia del pésimo resultado que se obtuvo durante el segundo trimestre del 2020, cuando el PIB decreció, con relación al segundo trimestre de 2019, 18.6 por ciento.

Según el Indicador Oportuno de la Actividad Económica, IOAE, que estima el comportamiento del IGAE (que se calcula mensualmente), en abril, en términos anuales, la producción de bienes y servicios creció 20.6 por ciento, con un límite inferior del 18.6 y uno superior del 22.4. Al igual que con el PIB se trata de un resultado espectacular, efecto del pésimo resultado obtenido en abril del año pasado, cuando el IGAE se contrajo 19.7 por ciento.

Durante el segundo trimestre del año, con relación al PIB, y en abril, con relación al IGAE, vamos a ver tasas de crecimiento espectaculares, que serán el resultado del efecto aritmético que siempre se da después de una fuerte recesión, efecto aritmético que se conoce como el efecto rebote, y no me refiero al efecto rebote descubierto por William Stanley Jevons (1835-1881), por el cual una mayor eficiencia energética puede traducirse en un mayor consumo total de energía, sino al hecho de que, después de haber tenido pésimos resultados, sobre todo en materia de producción, no resulta difícil obtener, por un período corto de tiempo, resultados excelentes, lo que está sucediendo con el PIB durante el segundo trimestre del año (el dato definitivo lo publicará el INEGI el 25 de agosto), que sucedió con el IGAE en abril (el dato definitivo lo publicará el INEGI el 25 de junio).

Esos resultados espectaculares serán llamarada de petate, consecuencia del efecto rebote, del efecto aritmético, no de que en México se estén dando las condiciones para lograr un crecimiento elevado de la producción, por lo menos del seis por ciento, y sostenido, año tras año, y con ella del empleo y el ingreso. Al contrario.

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