junio 22, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

Biden, tú no eres Jack Kennedy

Ricardo Valenzuela

Cuando Biden afirma Kennedy es su inspiración, debemos hacer comparaciones que nos impactarán.

Hace 60 años el mundo se cimbraba con un acontecimiento histórico. Por primera vez en los anales de la política de EU se elegía un presidente católico, John F. Kennedy, un hombre que dejaría profunda huella en su corto mandato cuando, al estilo de la mafia siciliana, sus enemigos en pánico por el orden que anunciaba establecer lo asesinaran. Pasarían 6 décadas para atestiguar la elección del segundo católico en la presidencia, Joe Biden, un hombre portando un equipaje político, personal, moral, muy diferente al primero. Y, cuando Biden afirma Kennedy es su inspiración, debemos hacer comparaciones que nos impactarán.

La primera sería la diferencia en edades. Kennedy era un adolescente político de 43 años que lo ubicaba en segundo lugar entre los más jóvenes de la historia. Biden ya coquetea con su octava década con todos los achaques de la edad, algunos con síntomas muy preocupantes. Kennedy era un intelectual graduado en Harvard, Cum Laude, con estudios superiores en Stanford y había ya publicado un par de Best Sellers. Biden había tenido que mentir para esconder su mediocre paso por la universidad de Syracuse cuando, al terminar, se ubicaba en el #79 de los 100 graduados y estuviera a punto de ser expulsado por plagio en una de sus presentaciones. JFK era un héroe condecorado de la segunda guerra mundial. Biden hizo hasta lo imposible para no servir en la época de la guerra de Viet Nam.

Kennedy sería parte de la última oleada de presidentes demócratas liberales, en el concepto original, al estilo de Jefferson, Cleveland y Jackson. Biden sería soldado de la primera oleada de marxistas demócratas que ahora controlan el país.

Kennedy era enemigo feroz del socialismo que ahora es la plataforma de su partido. Sería también gran opositor del aborto, lo que Biden apoya aun hasta de niños con nueve meses de gestación. Kennedy sería el primer presidente Supply-Sider activando un recorte general de impuestos. Biden, siguiendo el socialismo de su partido, está en el proceso de prácticamente duplicarlos. Kennedy, advertido por su padrino político, James Forestal y por el mismo presidente Eisenhower que le entregara el poder, iniciaría una agresiva guerra contra el ya robusto Estado Profundo que le costaría la vida. Biden es ahora parte y ejecutor de ese gobierno en la oscuridad, el EP.

Kennedy tomaba posesión en enero de 1961 y de inmediato iniciaba su batalla. Biden tomaba posesión en enero de 2021 para, como uno de los principales agentes de ese diabólico movimiento, de nuevo abrir las compuertas al EP en su proceso de toma total de los EU. Kennedy era enemigo mortal de Fidel Castro. Biden siendo vicepresidente asistía a las reuniones de sus herederos. Una de las primeras amenazas de JFK contra el EP, era su seria oposición a las acciones del FED al que planeaba, como lo hiciera Andrew Jackson en 1833 y lo enfrentara con el agente de los Rothschild, Alexander Hamilton, cancelarle la concesión otorgada para seguir explotando el país, por lo que sufriría un atentado a su vida. Los presidentes Garfield (1881) y McKinley (1901) feroces opositores del banco central, dinero sin respaldo y abanderados del patrón oro, serían asesinados.

El EP, que ahora representa Biden, al terminar la segunda guerra mundial arreciaba su agresiva penetración de EU con la formación del famoso grupo Majestic 12, el que, al estar fuera de control y actuando por su cuenta, Truman les cancelara el presupuesto lo que los enviaría a los subterráneos del mundo. Pero, sobre todo, a una sociedad con los nazis que llegaban a EU después de la guerra mediante el programa paperclip, que les abría las puertas por sus conocimientos tecnológicos, pero llegaban también cargando en su equipaje la ideología nazi que se conjugaba con la del Majestic 12. Gran parte de esos nazis terminarían incrustados en la CIA, en otras oficinas de inteligencia, y en los cotos del complejo militar-industrial.

El golpe de Kennedy más letal para el EP se iniciaba al firmar una orden ejecutiva y otorgaba a la Tesorería, como lo dicta la constitución, la facultad para la impresión de dinero respaldado con plata, despojando al FED de esa concesión. Pero, siendo un hombre impaciente, preparaba su segundo ataque al corazón del EP. Le exigía a la CIA un reporte completo de las actividades del Majestic 12 y de las suyas en una misteriosa zona de Nevada donde se habían asentado conocida como área 51. Una región ya independiente, fuera del control gubernamental y secreta. Ya se habían enfrentado a IKE desobedeciendo sus órdenes cuando, ante una agresiva solicitud, se negaron a informarlo. Esto era una sociedad de la CIA, encabezada por su director, Allan Dulles, uno de los agentes del nuevo nazismo, y el EP en completa rebelión contra el gobierno.

Sin embargo, Biden, no combate al EP porque son los que lo ubicaron en esa presidencia ilegal. Porque él es parte muy bien remunerada de ese enemigo de EU. No lo hará, porque son ellos quienes le dictan su agenda. Pero, además, nunca se atrevería porque para iniciar esa galante lucha se requieren tres cosas que no tiene, pero a Kennedy le sobraban; un gran amor por el país, integridad para no venderse y, sobre todo, cojones. Pero, Kennedy, aun ante la advertencia especial que le diera IKE el mismo día de su juramento y, sobre todo, sabiéndose rodeado de traidores; en septiembre de 1963 ejecutaba el primer paso en un memorándum dirigido a los cabecillas de la CIA dándoles un ultimátum y una amenaza. El día 22 de noviembre le respondían asesinándolo.

Y, en la figura de Lyndon Johnson, un activo participante en el asesinato, entregaban el gobierno de EU a ese grupo que ahora es su propietario y Biden un vergonzoso esbirro. En este momento resuenan las palabras de Andrew Jackson: “Lloro por la libertad de mi país cuando atestiguo nuestro hermoso experimento político amenazado por la corrupción que invade al congreso, traficando los derechos de la gente a través de sus cabilderos internos o externos”.

Kennedy había sido agente de inteligencia militar y sabía perfectamente lo que se planeaba contra EU y lo quiso combatir. Biden, como dicen en el rancho, no sabe ni quién capó al apache y lo único que le interesa es que su hijo continúe protegido para tranquilamente seguir vendiendo los servicios de su padre por todo el mundo. Biden abraza con descaro y sin dignidad lo que Kennedy combatió hasta la muerte. Se enfrentó con traidores, a veces con demasiada temeridad, como los hermanos Dulles, Johnson y el mismo Nixon. Haría lo mismo con lo que IKE denunciara como el complejo militar-industrial. Se enfrentó a los empresarios nazis como Prescott Bush, los Rockefeller, JP Morgan, ante el fastidio de su padre. Y la clara consecuencia de su asesinato es la forma en que este país se esté desmoronando. Porque, señores demócratas, Trump lucía más como la amenaza de Kennedy de aquella era, y Biden como las focas que aplauden en los zoológicos.

Y, Señor Biden, nosotros ya lo conocemos y usted, desgraciadamente, no es Jack Kennedy.

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