mayo 24, 2024

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De las drogas (IV)

Arturo Damm

La prohibición de las drogas es injusta porque viola el derecho a la libertad para producirlas, ofrecerlas y venderlas, para demandarlas, comprarlas y consumirlas. La prohibición también es ineficaz.

La prohibición de las drogas es injusta porque viola el derecho a la libertad para producirlas, ofrecerlas y venderlas, para demandarlas, comprarlas y consumirlas. Todo lo relacionado con las drogas, desde producción hasta consumo, son actividades éticamente cuestionables, pero no delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual no deben prohibirse y castigarse. La prohibición convierte a oferentes y demandantes de drogas en delincuentes.

La prohibición es ineficaz porque no acaba con la drogadicción y porque genera problemas más graves que los que pretendía resolver, como es la faceta delictiva del narcotráfico -extorsiones, secuestros, torturas y asesinatos- y la más grave: el secuestro del Estado de parte de los narcos, que ocasiona narco estados, que acaban siendo estados fallidos.

¿Por qué, si es injusta e ineficaz, se insiste en la prohibición?

En primer lugar porque es un excelente negocio, tanto para los narcotraficantes, como para las autoridades cómplices de los narcos, excelente negocio que genera ganancias extraordinarias, consecuencia de la prohibición.

Si se prohíbe y castiga la producción, oferta y venta de drogas, entonces producirlas, ofrecerlas y venderlas se vuelve un negocio arriesgado, practicado al margen de la ley, que se compensa cobrando un mayor precio, lo cual, si los costos no aumentan, incrementa las ganancias, con una ventaja adicional para los narcos: la baja elasticidad precio de la demanda por drogas, lo cual quiere decir que, por más que aumente su precio, dado que el drogadicto es un vicioso que necesita la droga, la cantidad demandada no bajará, sobre todo si el narcotraficante la ofrece al precio máximo que el drogadicto está dispuesto a pagar, lo cual, dado que su objetivo es vender, obviamente hará.

En segundo lugar por la creencia de que el gobierno, además de ser gobierno, debe ser ángel de la guarda y, como tal, preservarnos de todos los males, incluidos los que podamos hacernos a nosotros mismos. ¿Tiene el derecho para hacerlo? No. Si lo hace, ¿es eficaz? No. Si lo hace, ¿ocasiona problemas más graves de los que pretendía resolver? Sí.

(Además de ángel de la guarda el gobierno también pretende ser hada madrina y, como tal, concedernos todos los bienes, desde la cuna hasta la tumba. Se llama Estado de Bienestar).

La prohibición de las drogas es, entre todos los errores que un gobierno puede cometer, ¡y el catálogo es amplio!, uno de los más graves, que se corrige legalizándolas. La legalización del uso lúdico de la marihuana es un primer paso, muy tímido, en esa dirección, y nada garantiza que se vayan a dar los que faltan para la legalización total de las drogas. De entrada porque no les conviene a los narcos y a sus socios en el gobierno, quienes perderían sus ganancias extraordinarias.

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