febrero 21, 2024

EMPREFINANZAS

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Economía Solidaria

Arturo Damm

Hoy es tiempo de la Economía Solidaria, reconociendo que si una empresa ayuda a quienes van, desde sus proveedores hasta sus consumidores, se ayuda a sí misma.

Para entender el concepto de Economía Solidaria (ES), hay que tener en cuenta que la economía es una enorme red por la cual todas las actividades de los agentes económicos, desde la producción hasta el consumo, están relacionadas, lo cual quiere decir que el buen desempeño de unas, por ejemplo la producción, dependen del buen desempeño de otras, por ejemplo el consumo, ya que se produce lo que se consume, y lo mismo al revés: el buen desempeño de unas, por ejemplo el consumo, dependen del buen desempeño de otras, por ejemplo el producción, ya que para consumir bienes y servicios primero tienen que producirse esos bienes y servicios.

Lo que sucede en cada uno de los nudos de la red afecta, en mayor o menor medida, a la red en su conjunto. Si un nudo se debilita y se rompe, y no se rehace, toda la red se debilita. Al contrario: si un nudo se fortalece y no se rompe, y se sigue fortaleciendo, la red en su conjunto se robustece.

Supongamos que desaparece toda la industria automotriz. Tal catástrofe afectaría, no solo a quienes participan directamente en la misma, sino a muchísima gente más, dedicada a actividades que van, desde la preparación de alimentos hasta la fabricación de ropa, pasando por la producción de herramientas y equipo, y muchas actividades económicas más. La desaparición de la industria automotriz tendría una afectación enorme en la red. Si fuera el caso, ¿cuántos nudos de la misma se romperían?

Traigo a colación el concepto de ES por esta nota, aparecida recientemente en la prensa: Cinépolis busca reestructurar más de mil millones de dólares de deuda con Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (todavía conocido como Bancomer), HSBC, Santander y el Banco Nacional de Comercio Exterior, reestructuración que debe ser tal que permita a Cinépolis seguir operando, lo cual le conviene, no sólo a Cinépolis, y a todos los que van (por aquello de la red), desde sus proveedores hasta sus consumidores, sino a sus acreedores. A los acreedores les conviene ayudar a sus deudores, porque así se ayudan a sí mismos.

Ya veremos en qué termina el asunto de Cinépolis, pero la práctica de la ES, que puede suponer ir más allá de la ley (no violándola, sino no aplicándola), es algo que conviene en estos momentos en los cuales, y esto es lo que no hay que olvidar, muchas empresas están en problemas, no porque hayan sido mal administradas, ya sea por deshonestidad, ya por ineficacia, sino porque, por el cierre parcial de la economía, que dividió arbitrariamente las actividades económicas en esenciales (permitidas) y no esenciales (prohibidas), se les prohibió seguir operando.

Hoy es tiempo de la ES, reconociendo que si una empresa ayuda a quienes van, desde sus proveedores hasta sus consumidores, se ayuda a sí misma.

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