junio 25, 2024

EMPREFINANZAS

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Un virus de sólo 12 micras tiene en jaque a la humanidad: Pech

Ciudad de México, 23 de diciembre de 2020.

Por: Juan García Heredia

*Urge prepararnos para otras epidemias

El mundo concluirá 2020 con un amargo sabor de boca, al estar siendo apaleado por el virus SARS-CoV-2, el cual provocó la pandemia de COVID-19. Pero, ¿hemos aprendido alguna lección?
A continuación, se presenta una reflexión del experto en energía Ramses Pech, quien destaca que ese virus de «12 micras» no razona, se adapta, no planea, sobrevive, y estará por muchos años como parte de nuestra cotidianidad.
2020 ¡APRENDIMOS! O ¿APRENDIMOS?
Autor: Ramses Pech – Grupo Caraiva – León & Pech architect

0.00012 milímetros (0.12 micras) han hecho que el mundo aprenda a valorar la forma en como interactuamos los humanos.
Esta dimensión que ocupa un espacio en nuestro hábitat contrajo a todas las economías del mundo y determinó la vulnerabilidad que tiene el hombre, ante el corte de la cadena de comunicación, logística, y suministros para realizar las actividades que en forma cotidiana está acostumbrado el raciocinio de cada individuo.
Estos últimos nueve meses indicaron que estamos en guerra ante un ente invisible para el ojo humano, pero no a la naturaleza. La realidad, es que él no está en guerra con nosotros, él fue fecundado por la naturaleza ante un cambio ocasionado por algún fenómeno natural o sintético, y él tuvo que buscar cómo sobrevivir para poder ser parte y ocupar un lugar en el planeta. Las consecuencias de su desarrollo: una afectación directa hasta el momento solo al homosapiens.
El virus no razona, se adapta; no planea sobrevive, y el estará por muchos años como parte de nuestra cotidianidad, nosotros debemos investigar sobre cómo nuestro organismo deberá adaptarse a convivir con cambios en la forma de convivencia y la forma de reforzar nuestro organismo para ser más resistente a este y a los que están por ocupar un espacio en el futuro.
Recordemos que todo cuerpo ocupa un espacio, aunque son dimensiones no visibles a la vista, ocupan un sitio en el entorno dentro o fuera de organismos. La humanidad puede crear infraestructura para mover grandes industrias, comercios, transportes y comunidades, lo cual requiere de energías primarias, tecnología, investigación y utilización con un fundamento principal: la interrelación económica continua con base a las transacciones financieras creadas para obtener un beneficio tangible, el cual se fundamenta en tener dinero suficiente para hacer frente a cualquier variación.
Muchos gobiernos, empresas, industria, comercio, transporte y hogares, hasta antes de la pandemia tenían planes de crecimiento y una visión determinada en un tiempo en el espacio. Pero 12 micras rompieron los esquemas de cada misión para llegar al objetivo programado en el futuro. Este ente, molécula o ser vivo inerte ha definido la vulnerabilidad de cada uno de nosotros en nuestros planes.
Desde el mes de mayo hasta la fecha, el planeta está viviendo un dogma financiero, basado principalmente en buscar una vacuna y esto ha sido ligado a una incertidumbre del ¿cuándo? y ¿cuánto sería efectiva? Esto ha mermado en algunos países en el raciocinio de llevar una estadística acrónica diaria del número de contagios, personas que fallecieron y el número de camas disponibles; pero “no sabemos qué hacer hasta el momento”. Esta definición en el tiempo da en sí a una pérdida de credibilidad diaria entre la humanidad, y trae como consecuencia el no poder fundamentar un plan alguno real de mediano plazo.
Muchos de los presupuestos realizados por los países, no contemplaban esta variación en la ecuación financiera, dando a lugar a tener que recurrir a colocar una mayor cantidad de recursos a donde no se había contemplado, no me refiero a la parte de salud, sino a mantener las económicas vivas y minimizar los riesgos financieros en el mediano plazo (el que no lo realizó podrá tener una cuesta muy empinada de recuperación).
Algunas naciones han decidido continuar apoyando a sectores con empresas que son vitales para el crecimiento económico, no por gusto, sino con base a las experiencias de cada uno; al evaluar ¿cuál sería su deficiencia de negociación, interrelación y posicionamiento? ante otras naciones que hacen intercambios comerciales con ellos.
La decisión tomada fue en general en el planeta: “Minimizar el número de gente económicamente activa que contraiga las 12 micras”. La estrategia fue mantener en sus hogares a la población ante la alta incertidumbre por la falta de conocimiento, y fue ligada principalmente a crear una guerra ficticia contra el virus por medio de la creación en forma rápida de una vacuna. Este raciocinio estuvo bajo un sentido común de supervivencia, pero al habernos convertido en un planeta de intercambios financieros tangibles basados en energías primarias, trajo como consecuencia inmediata lo que en un mundo ideal escrito trae la debacle de una economía: la contracción en el consumo.
El consumo significa mercados, y estos están definidos con un volumen de servicios, productos o dineros para su movilidad, los cuales dependerán de qué tanto se mueve el peculio entre la sociedad.
Con cuántos virus de COVID-19 pueda ser infectado un organismo vivo con raciocinio, no lo sabemos. Pero sabemos que en el grosor de un cabello de 70 micras caben mil en fila. Es decir, con un cabello pueden cerrar miles de industrias, comercios, servicios, y hogares, colapsando a todo un sistema. En masa, comparado con el virus, son espacios millones de veces más grandes que ocupan lugares en masa en el espacio.
12 micras no conocen ideologías, pero sí afectan a economías sin una adaptación continua de interacción. El mundo actual no fue creado por una ideología definida, fue una mutación camaleónica evolutiva con base en cubrir las necesidades de la humanidad ante las respuestas a las dudas continuas de supervivencia y comodidad para sobrevivir.
Es hipócrita, e inmaduro no pensar que definimos la supervivencia en el planeta basada en una interacción financiera con base a incertidumbres en el dinero.
Entre mayor inseguridad, más necesidades creamos para el hombre. Eso continuará, hasta no encontrar un equilibrio entre la necesidad del poder y el poder convivir.
Las administraciones de los gobiernos no fueron concebidas para tiempos definidos de cada persona en turno, fueron para crear planes de largo plazo que puedan ser adaptados ante cualquier cambio en el entorno. Dejar de creer y pensar en el siglo XXI que somos independientes, es pensar que 12 micras no hacen nada.
¡APRENDIMOS! O ¿APRENDIMOS?

juan, juanitogarciaheredia@gmail.com