julio 13, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

George Orwell, los medios, y las elecciones 2020

Rodrigo Hernández

El problema del mexicano, altamente escolarizado, no es la falta de instrucción. Es la calidad de esta.

El problema no es que no lea periódicos, revistas o no vea noticieros. El problema es que constantemente los consulta, y cree demasiado en ellos.

Para comprender lo que indefectiblemente sucederá en las próximas semanas y meses, es necesario recordar que George Orwell escribió su novela 1984 inspirado en la BBC (British Broadcasting Corporation). En segunda instancia, por supuesto, se inspiró en la Unión Soviética. Publicada en 1949, la novela fue en parte consecuencia de su paso como empleado de la BBC, contra la que pronunció fuertes críticas. Recientes hallazgos confirman con más amplia evidencia, su desdén contra la misma. En el año 2006, la historiadora Melanie Backe-Hansen declaró al The Times: ¨Se piensa que se inspiró en una oficina de ahí, numerada 101, para crear la Habitación 101 en su novela¨.

Digo recordar, por ser amable. Muchos de nosotros, aunque poseamos títulos universitarios de las Humanidades y las Ciencias Sociales, no escuchamos esta realidad por parte de nuestros profesores. La omisión existió aun cuando 1984 fuera lectura requerida, o se hiciera referencia tanto a ella como a otra de sus novelas, Rebelión en la Granja (1945). Tampoco escuchamos que Orwell fue un socialista británico que no solamente renegó de sus compañeros, sino los juzgó duramente y a diferencia de ellos tuvo el valor de escribir contra las barbaridades del Estalinismo soviético. Superó a su tribu.

Pero no podemos decir lo mismo de la prensa, ni de las universidades, ni siquiera de supuestos especialistas en economía y negocios que defienden las tesis de la perfección del Estado, la benevolencia de los políticos, y el concepto fraudulento perpetuado por la Ciencia Política, mal llamado Bien Común. Me limito a ejemplificar en México con respecto a las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

En México, la opinión publicada en medios masivos por décadas ha sido parcial y ciega a favor de los Demócratas. Si hiciéramos un estudio de Análisis de Contenido de los supuestos ¨expertos¨ sobre Norteamérica, no descartaría encontrar imbalances tales como se encuentran en la academia y en la prensa estadounidense en el orden de 20 a 1. Ni hablar de académicos  o periodistas libertarios. Seríamos una ínfima minoría.

Nombres comunes como Ana María Salazar, Arturo Sarukhán y cantidad de otros que tienen pésimo track record; venden como análisis los deseos de un futuro imaginario, negando la evidencia empírica. En foros públicos y columnas se decantan emocionalmente por personas como Hillary Clinton en 2016, como por un corrupto y senil Joseph Biden en 2020. Mientras tanto, lo hacen pasar por expertise.

La norma es que un mexicano con título universitario que lee y escucha a estas personas no logra identificar las mentiras. Tal persona, ignora tanto sobre Estados Unidos que se encuentra indefenso ante la manipulación. Por ejemplo, el origen racista del Partido Demócrata. Por ejemplo, que el Presidente Reagan originó el TLCAN introduciendo la idea desde su campaña presidencial de 1980. No solamente lo defendió hasta los últimos días de su mandato en 1988. Escribió una columna en 1993 en el Wall Street Journal mientras se debatía en el Congreso estadounidense autorizar su implementación previa entrada en vigor para el primer minuto de 1994.

El problema de ese mexicano, altamente escolarizado, no es la falta de instrucción. Es la calidad de la misma. El problema no es que no lea periódicos, revistas o no vea noticieros. El problema es que constantemente los consulta, y cree demasiado en ellos. Ante el bombardeo, es difícil distinguir la malinformación y la desinformación. Los sesgos cognitivos propios de la naturaleza humana son bien aprovechados por los propagandistas, que venden una cómoda sensación de conocimiento fácil y rápido a su consumidor. Ready-made Knowledge.

Llegado el momento, ya no importa el raciocinio ni la realidad. No importan el espionaje que comiteron Obama y Biden sobre la campaña Trump desde 2015. No importa el fraude electoral en las elecciones internas del Partido Demócrata contra Bernie Sanders tanto en 2016 como en 2020. No importa la larga historia de fraude electoral con sentencias firmes en Estados Unidos. De repente la interferencia extranjera desapareció mágicamente. Que mueran la Historia, la evidencia y el pensamiento crítico.

En una gigantesca ironía, que se escapa a los distraídos, el mismo Orwell es entrevistado por la BBC en la cual entrega su Advertencia Final: ¨Algo como 1984 puede suceder en realidad. Esta es la dirección en la que va el mundo presente. En nuestro mundo no habrá emociones, excepto miedo, ira, triunfo y autohumillación… no habrá lealtad excepto lealtad al partido, pero siempre existirá la intoxicación del poder¨. Y continúa, ¨siempre, en todo momento, existirá la excitación de la victoria, la sensación de pisotear al enemigo que está indefenso, si quieres una imagen del futuro imagina una bota estampándose en un rostro humano – por siempre¨.

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