julio 15, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

El punto sobre la i

Arturo Damm

¿Por qué, si Cristo habla de dar de comer al hambriento, es cristianismo, pero si lo hace un político es socialismo?

Mary Norman

Distingamos. Una cosa es que yo, voluntariamente, le dé de comer al hambriento (cristianismo), y otra que el gobierno, quitándome parte del producto de mi trabajo, para darle de comer al hambriento (cobro de impuestos con fines redistributivos), me obligue a hacerlo (socialismo). Se trata de cosas esencialmente distintas, como lo son la libertad y la esclavitud.

El socialismo, que tiene sus variantes, tiene un común denominador: la creencia de que las necesidades insatisfechas de A le dan derecho, para poder satisfacerlas, a parte del producto del trabajo de B, y que el gobierno tiene la obligación de hacer valer ese derecho, redistribuyendo el ingreso desde B hacia a A, redistribución del ingreso que es la redistribución del producto del trabajo, ya que eso es el ingreso: el producto del trabajo de cada quien. Si aceptamos que la persona tiene el derecho al producto íntegro de su trabajo, entonces, por congruencia, no debemos aceptar la redistribución del ingreso.

Si el gobierno redistribuye el ingreso desde B hacia A lo que hace es quitarle a B lo que, por ser producto de su trabajo, es suyo, para darle a A lo que, por no ser producto de su trabajo, no es suyo. La redistribución del ingreso es injusta porque viola el derecho de propiedad de B sobre el producto de su trabajo. Es por esta violación que la redistribución del ingreso es, como la llamó Federico Bastiat, una expoliación legal. Y eso, robo con todas las de la ley, es el socialismo, que parte de la creencia de que las necesidades insatisfechas de A le dan derecho, para poder satisfacerlas, a parte del producto del trabajo de B, y que el gobierno tiene la obligación de hacerlo valer redistribuyendo el ingreso desde B hacia A.

Si crees que la persona debe vivir gracias al trabajo propio (para no ser un mantenido); si crees que la persona tiene derecho al producto íntegro de su trabajo (para que no sea expoliada); y si crees que la ayuda que nos prestemos los unos a los otros debe ser voluntaria, no impuesta (para no ser esclavos de nadie), entonces no debes estar a favor del socialismo, a favor de la redistribución gubernamental del ingreso, a favor de la expoliación legal. Si socialismo es igual a redistribución gubernamental del ingreso (y lo es), y si redistribución gubernamental del ingreso es igual a expoliación legal (y lo es), entonces socialismo es igual a expoliación legal (y lo es).

Si el gobierno redistribuye el ingreso desde B hacia a A suceden tres cosas. Primera: convierte a A en mantenido. Segunda: no reconoce al derecho de B al producto íntegro de su trabajo. Tercera: obliga a B a ayudar a A. ¿De qué se trata? De socialismo, de imposición; no de cristianismo, de libertad. No me opongo a que nos ayudemos unos a otros, ayuda que es consecuencia práctica del “amaos los unos a los otros”, el precepto más importante del cristianismo. Sí me opongo a que nos obliguen a ayudarnos unos a otros, imposición que es la consecuencia práctica de las dos creencias esenciales del socialismo: (i) que las necesidades insatisfechas de A le dan derecho, para poder satisfacerlas, a una parte del producto del trabajo de B, y (ii) que el gobierno tiene la obligación de hacerlo valer redistribuyendo el ingreso desde B hacia A.

No confundamos cristianismo con socialismo. El primero se basa en la libertad, no en una obligación impuesta por el poder político. La base del segundo es la obligación, impuesta por el poder político, que es el poder para obligar, prohibir y castigar.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.