julio 16, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

La senilidad contra la posibilidad no importa

Ricardo Valenzuela

Nunca estaremos a cargo de nuestros destinos para dejarlos en manos de quienes no precisamente operan buscando nuestro tránsito hacia la prosperidad y libertad.

Alguien como yo, a quien, mis amigos y enemigos describen como un vaquero salvaje que se hiciera hombre en los llanos y sierras de los ranchos ganaderos de su abuelo, es natural que lleve la filosofía vaquera profundamente incrustada hasta la medula de mis huesos. Por eso, creo yo, es también natural que todos mis actos tengan fuertes ligas con esa formación por lo que me ha dedicado un sobrenombre del que me siento sumamente orgulloso; el chero.

Y en una actividad que he desarrollado los últimos años, escribiendo opiniones orientadas a temas económicos y políticos, con más claridad emerge mi espíritu libre, rebelde, que nunca me ha puesto bozales para expresar mis ideas que, normalmente, son totalmente diferentes a las de la mayoría. Obviamente, eso no me ha provocado ganar concursos de simpatía ni que toquen a mi puerta diarios queriendo publicarme. Sin embargo, lo que sí me ha surtido, es la oportunidad de conocer un puñado de mentes libres, inquietas, exigentes y, sobre todo, con la rara disposición de escuchar, analizar, antes de explotar con histeria con información alimentada de chismes y ocurrencias estableciendo posiciones que no se pueden sostener.

Una de ellas, cuyo propietario es un economista joven, paisano sonorense e igual que yo, nacido en el Hermosillo. Hace algunas semanas, me contactaba pidiéndome argumentos que lo libraran de contraer ese otro virus que ha atacado furiosamente a México, DTS, “Destructivo síndrome de Trump”, que ya campeaba libremente por toda la geografía nacional, pero, con su aguda mente lógica y libre, acudía a mí en busca de una vacuna. De inmediato le hacía llegar un grueso Dossier con casi todo lo que he escrito acerca del fenómeno Trump y su gestión en estos casi cuatro años. Varios días después, de nuevo se comunicaba conmigo realmente excitado diciéndome no tenía idea de todo el contenido del dossier y, lo más interesante, estaba a punto de abordar la nave liberatoria de Trump.

Me ratificaba el que, todos los mexicanos rezan ante en el altar de Biden ignorantes de los pasivos que porta este hombre que horrorizarían al más valiente, y, de igual forma, ignorantes de los impresionantes logros de Trump en estos casi 4 años. Algunos de los contagiados por el DTS, me reclaman agresivamente haber apoyado a Trump y me refieren a la horrorosa afirmación que hiciera: “algunos mexicanos ilegales al cruzar traen drogas, son violadores, son pandilleros y asaltantes.” Pero mi respuesta es muy sencilla. Yo no soy ilegal, tampoco soy narcotraficante, no soy pandillero ni asaltante, entonces, no hablaba de mí, pero, a quien le quede el saco que se lo ponga. Porque, además, también había afirmado “algunos de esos mexicanos son buenos”. Y, si analizamos fríamente lo expresado nos daríamos cuenta de que, tal vez políticamente exagerando, estaba metiendo el dedo en esa llaga.

Prosigo diciéndole que, además de su ignorancia general y, en especial, la política, los mexicanos no entienden que, lo que suceda en esta elección, es algo que no solo afectará a EU, va a afectar al mundo entero y, en especial, de forma dramática a México cuando dos presidentes socialistas velozmente corran sin vara, para luego testerear los cercos. Pero, insisto, al ser ignorantes de los hechos que realmente acuden a formar o destruir países y sociedades, asumimos actitudes basadas en sentimientos no en la introspección, la razón, la lógica. Y, provocamos la valides del famoso dicho vaquero; “éstos no saben ni quién capó al apache”. Y nunca estaremos a cargo de nuestros destinos para dejarlos en manos de quienes no precisamente operan buscando nuestro tránsito hacia la prosperidad y libertad.

Pero, en el lado opuesto de la moneda, hace unos días tuve un enfrentamiento con otro paisano que, en medio de su ignorancia, me envía un sarcástico mensaje burlándose de mí por haber sucumbido a la magia de Trump para ciegamente apoyarlo, pero, no lo acompañaba de hechos concretos que lo fundamentaran.

Le respondía estar de acuerdo si la magia a la que se refería eran los 7 millones de empleos que había creado, una economía reportando un crecimiento superior al 4% que para desrielarla le enviaran la pandemia, el desempleo récord de un 3.1%, un crecimiento natural del ingreso de las clases medias y bajas, el haber recuperado los puntos que Obama había perdido en el índice de libertad economía, haber logrado la independencia energética para EU, el regreso al país de $2 trillones de dólares que lo habían abandonado cortesía de Obama, etc. Tampoco tenía la menor idea de la forma en que Trump había logrado ubicar el país globalmente en la posición que había perdido con Obama. Tampoco de sus logros internacionales como la paz entre Israel y los países árabes. Porque, este paisano representa la generalidad de los mexicanos que, a base de sentimientos, han llegado a odiarlo para, como una forma de castigo y rechazo, entregar su admiración a un senil Biden.

Pero, hasta cierto punto es entendible por qué en México no tenemos héroes criollos y procedemos a importar mostrencos y, si supuestamente adoran a México, quién mejor que este viejito a quien ya el cerebro no le obedece, pobrecito, nos provoca ternura, no importa que haya abrazado el plan marxista elaborado por el bolchevique Bernie Sanders. No importa que solo con la ejecución de su Plan Verde vaya a conducir la deuda del país hasta un 500% del PIB, que ofrezca todo gratis sin importar costos (universidad, servicios médicos, vivienda, ingreso asegurado sin trabajar, etc.) borrar la deuda de billones de dólares que representa préstamos estudiantiles no pagados, que considere un aumento de los impuestos marginales hasta un 90% y eliminar todos los recortes que activara Trump para provocar el boom. No importa que el hijo del viejito, Hunter, haya recibido de China $1.7 billones de dólares para invertirlos con experiencia cero en ese campo, que haya recibido casi $4 millones de dólares de la esposa de un político ruso conocido por su corrupción, que su hermano fuera favorecido con contratos billonarios en Irak. Nada de eso importa porque el viejito nos cae muy bien.

Porque Trump es muy sangrón y ellos, cortesía de la media, han decidido que odia a los mexicanos, es racista, misógino, nazi, odia a las mujeres y otras minorías. No importa que el fiscal especial que revisara lo que, según los demócratas, fueran sus pecados capitales con los que robara la elección del 2016 y, después de dos años, presentara su informe para exonerarlo. No importa, porque nos cae muy mal. Pero, Trump no invadió la política pensando era un concurso de simpatía, el decidió dejar sus negocios para limpiar el chiquero que, tanto demócratas como republicanos, habían construido durante tantos años, para enfrentarse a un Congreso de donde se compran y se venden todo tipo de favores, para retar al EP. Pero, no, nada de eso importa, el viejito se ve muy buena onda, no importa que vaya a destruir el país.

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