julio 19, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

El gran engaño del mundo

Ricardo Valenzuela

A principios de la aparición de este desconocido virus que tomaba al mundo con sorpresa, un científico inglés domiciliado en el prestigiado College of London, Neil Ferguson, hacía una apocalíptica predicción que cambiaría al mundo para siempre.

En Marzo de este año, cuando aparecía el COVID-19 e iniciaba el proceso que causaría una verdadera pandemia, pero de histeria por todo el mundo, yo reflexionaba pensando, esto es muy conveniente para alguien que, ante una amenaza por la pérdida de algo, actúa como los monopolistas de la sal en París durante el siglo 19, cuando el mercado negro respondía al monopolio con la oferta de sal de mejor calidad y más barata. La solución de los monopolistas fue, por los conductos de ese mercado negro, introducir sal mezclada con veneno para provocar miles de muertes y de inmediato culpar a la competencia. Es decir, los cobardes siempre responden de esa manera. ¡Esto no era un virus que de forma espontánea atacara a EU! Era de fabricación especial.

A principios de la aparición de este desconocido virus que tomaba al mundo con sorpresa, un científico inglés domiciliado en el prestigiado College of London, Neil Ferguson, hacía una apocalíptica predicción que cambiaría al mundo para siempre. Para analizarla él había utilizado un modelo estadístico y con su resultado anunciaba que por lo menos 2.5 millones de americanos fallecerían víctimas de este virus y, además, destruiría totalmente el boom económico provocado por Donald Trump. De inmediato la gente perdía sus trabajos, millones de negocios cerraban sus puertas y otros cientos de miles fueron a la quiebra a medida que el país, preso de histeria, cerraba totalmente las puertas de sus interacciones sociales, económicas, deportivas y políticas.

Ahora nos damos cuenta de la irresponsable afirmación de este científico quien ahora es atacado ferozmente por todos los rincones del planeta, y sus colegas en ese campo de la ciencia lo acusan de irresponsable por haber usado un modelo de investigación obsoleto y manipulado. Pero, sobre todo, de irresponsablemente haberlo publicitado por el mundo. También ahora estamos seguros el modelo era defectuoso y nunca debería haber sido utilizado para establecer políticas tan importantes que, sin duda, han ya cambiado el mundo y todavía no conocemos las consecuencias finales de lo que estamos viviendo.

Sin embargo, Ferguson con soberbia defiende su resultado y descalifica a sus críticos afirmando son analfabetas en el campo de epidemiología. Pero, refutando sus afirmaciones los números no mienten. En EU han fallecido 130,000 infectados, no los millones que él anunciaba. Este hombre, con sus estadísticas ayudó a convencer a Donald Trump y Boris Johnson, primer ministro de Inglaterra, que su anunciado apocalipsis era real y ellos tomaran pretorianas medidas que han causado un caos económico y financiero mundial. Kevin Dayaratna, un científico mundialmente prestigiado domiciliado en la Heritage Foundation, con su equipo de colaboradores rechazaron la validez del estudio y pidieron revisar a fondo el programa utilizado.

Pero, cuando sus solicitudes fueron rechazadas, decidieron iniciar una investigación sin la cooperación de Ferguson. Usando modelos más recientes para estimar la mortandad, llevaron a cabo diferentes corridas acudiendo al famoso, what if, y todas arrojaron números ridículamente inferiores entre los cuales el más agresivo establecía el número de fallecimientos en 394,000. Continuaron ejecutando corridas y todas arrojaron los mismos resultados mostrando lo “defectuoso” del enunciado de Ferguson. El criticismo contra él de parte de expertos mundiales se convirtió en su virus personal, cuando alzaron una voz unánime destrozando su “investigación”.

Y este no es el primer ataque guerrillero de Ferguson. Él había liderado un grupo del Imperial College que advirtió en Inglaterra hasta 150,000 gentes fallecerían por el ataque del virus de la vaca loca. Ese análisis fue la base para que el gobierno ordenara el sacrificio de millones de cabezas de ganado, pero luego emergiera que el análisis no tenía validez. A pesar de que Ferguson era un hombre de gran prestigio profesional, fue forzado a renunciar como uno de los consejeros más confiables del gobierno, cuando el London Daily Telegraph reportara había violado sus propias reglas de encierro cuando mantenía una relación con una mujer casada, quien lo visitaba en su casa para encuentros “sin distanciamiento”.    

Ferguson, cuyo centro es totalmente financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, declaró en una entrevista con CNN haber cometido un error de juicio asumiendo él era inmune al COVID-19 cuando, habiendo sido diagnosticado positivo, tendría que sufrir su recomendado encierro. Pero, jamás ha asumido responsabilidad y continúa declarándose víctima de envidias. En esos momentos ya la científica china, Li-Meng Yan, perseguida y recién escapada de su país, con pruebas en la mano comprobaba fue un virus fabricado y con dedicatoria especial para EU y en particular para Trump. 

¿Quiénes son los socios de China vs EU? Nike, NBA, Microsoft, Google, Yahoo, Apple, Starbucks, Amazon, Wall Street, Hunter Biden, etc.  

Cuando me enteraba de la conexión de Ferguson con Bill Gates, gran promotor de eugenics, una corriente inspirada en las ideas de Hitler de que la raza superior era la única que debía sobrevivir. Pero, además, miembro del club de billonarios socialistas que no esconden su odio contra Trump, las piezas de mi rompecabezas se empezaron a ubicar en los lugares que les correspondía. Porque, a pesar de que considero a Bill Gates un genio, también lo ubico en la categoría del Dr. Frankenstein quien, con toda su genialidad, para su satisfacción creara a un monstruo destructor.

El veredicto para Ferguson finalmente girará sobre dos horrendas estadísticas: la pérdida global de una enorme proporción del PIB, y la pérdida de vidas, no solo víctimas de la pandemia, sino de sus recomendaciones diabólicas que han destruido negocios, matrimonios, relaciones, sociedades y, por supuesto, las economías de los países del mundo que le restará oportunidades a la gente durante muchos años. Pero, tal vez lo más diabólico será el que esos grupos, como los monopolistas de la sal, comprueben que pueden cometer estas atrocidades con impunidad tan benéficas para sus causas. 

Y, sin lugar a dudas, este hombre cargará con esa culpa y no podrá obtener referencias de líderes de la estatura de Elon Musk, quien, desde un principio, denunciara la sospechosa y exagerada severidad de las medidas que este hombre activara por cuenta de alguien en las más altas esferas del poder. Musk, el emprendedor más admirado y exitoso del mundo, presidente de Telsa y Space X, en Mayo publicaba en su cuenta de Tweet lo que no se atrevieron otros hombres que, como él, tenían mucho que arriesgar, pero no tuvieron el material para protestar, el que Ferguson sería la causa de una masiva destrucción que sufriría la humanidad por su absurda ciencia ficción.

Con la destrucción de la economía de Trump EU sufrió una gran tragedia, pero el mundo ahora se asoma al umbral de otra maldición peor que el COVID-19, la posibilidad de que Biden sea presidente por unos meses, y dejarle luego la batuta a la reconocida marxista Kamala Harris.

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