marzo 5, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

Transformaciones en el presente perfecto

Ciudad de México, 20 de julio de 2020.

Por Oscar Manuel Rodríguez Ochoa, Luy

Una mirada al espacio

Estamos en medio de un momento crucial como humanidad. Experimentamos estados de conciencia cada vez más elevados. Aumentan los sentimientos de emoción y pasión. Las personas tienden a estar incondicionalmente amorosas y compasivas. Actúan mayormente con el corazón y piensan menos. Es importante conocer que la raza humana ha sido programada a través del pensamiento- energía mental para emanar el miedo a la tercera dimensión inmiscuida en el velo del olvido. En gran medida este plan ha sido orientado a través de nuestras palabras y la muy particular forma de hablar para sentir y transmitir nuestras ideas. Mientras por otro lado la energía del corazón conecta a los seres con el alma en un proceso de transición rumbo la quinta dimensión.

Pensar con palabras es lo que orienta a la comprensión, sin embargo, hay muchas palabras que están localizadas dentro de una connotación muy específica. Es así que toda manipulación hacia los que aquí habitamos está asociada con el control de los pensamientos. Gran parte del lenguaje tiene un significado escondido y profundo.  Inconscientemente al pronunciar ciertas frases, estas se integran como parte de una programación, es el caso que muchos pronunciamientos tienen un efecto tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. Es fundamental la forma en que nos conectamos verbalmente hacia el exterior y la manera en que sentimos cada uno de nuestros enunciados. Más aún si estos son empleados negativamente hacia nosotros mismos y/o hacia los demás, les estamos otorgando un poder de dimensiones incalculables, que nos hace vulnerables de lo que internamente descifran y en sus palabras codifican, es decir, la intención en el uso del lenguaje es determinante en nuestra existencia, producto de sus resultados alterativos.

Todos somos parte de una inmensa e infinita red conectiva, por ello cuando nosotros descalificamos a los demás esa descalificación también se orienta a nosotros mismos. Cada palabra tiene un gran poder creativo es así que el cuidar nuestro lenguaje forma parte integral de nuestro proceso evolutivo. Si deseamos acceder a una vida plena y en armonía, la manera que emitimos nuestros pensamientos y sentimientos mediante nuestra particular forma de expresarnos es clave para que nuestros anhelos se materialicen.

Los pensamientos de la humanidad en buena proporción se encaminan hacia el pasado o bien hacia el futuro por lo que se desalinean del único momento verdaderamente vital e importante que es vibrar en tiempo presente. Cuando subimos hacia la vibración frecuencial del amor los seres dejan atrás los pensamientos y se interconectan a sus sentimientos, así el espíritu toma los pensamientos de la mente y los coloca en el corazón, Inmediatamente el perdón toma su lugar preciso para dejar atrás todos los resentimientos, las culpas y los miedos, por lo que fundidos mente y corazón se experimenta una paz, gratitud y amor como nunca se había percibido, ya que estos  provienen y son parte esencial de nuestro doble cuántico o ser superior, es así que a medida de que las personas suban en frecuencia, se alejan del pensamiento y logran su realización, guiados por su supra-consciente, la creatividad se libera para expresarse abiertamente ya que toda preocupación se termina. La paz cobra dentro de nosotros un alto rango y fluye de forma continua e ininterrumpida.

En la tercera dimensión la sociedad consciente está dentro de procesos donde las preocupaciones, dolores y desafíos propician emociones de baja densidad, generando depresión y tristeza. La vida se convierte en una prueba tan dura que los individuos mantienen un estricto control a su propio despertar, por esto nos corresponde abrir y expandir nuestra propia luz, ya que esa la luz es también la que emana el universo. Así podemos lograr que nuestra energía transite libremente en nuestro ser dentro de todos sus cuerpos, ello abre sendero a nuestra esencia divina y el ADN se sitúa en la composición que nos corresponde como verdaderos avatares.  

Alcanzar nuestra liberación dejando a un lado todos nuestros mecanismos mentalistas es lograr sincronicidades únicas con el universo. Podremos realizar en su totalidad lo que nos gusta estando en comunión con nuestros hermanos. La comunicación se estrecha y el amor incondicional nos funde como semillas estelares, las críticas y juicios dejan de ser componentes estructurales para conectarnos con la aceptación y comprensión hacia los demás y todo lo que nos rodea. Las programaciones como simuladores en nuestra civilización son superadas. El alma experimenta la vibración de la alegría para vivir a plenitud en un vínculo perfecto entre nuestro consciente, subconsciente, inconsciente y supraconsciente.

La pasión y el entusiasmo son los hilos conductores para que la humanidad se entrelace con las realidades de luz que la conforman. Así hacer lo que se desea a lo largo de nuestros días y horas con intensa  pasión forma parte de la misión y objetivos que venimos a cumplir en esta vivencia planetaria y en esta encarnación. Dejarnos llevar por lo que deseamos hacer es una manera de percibir lo que el alma desea experimentar en su propio proceso transitivo.

Resulta primordial saber a conciencia que las palabras forman parte integral de nuestros pensamientos y emociones con las que nos volvemos creativos para armar y confeccionar nuestra vida, ya que el universo en su permanente e infinito reordenamiento escucha y se adapta a las realidades de todos los seres. Para muchos la vida se aprecia complicada pero en términos cósmicos y espirituales es simple. Es así que al reconocernos como seres de luz, nos reconectamos a nuestra alma y somos creadores en nuestra multidimensionalidad cuántica.

La etapa de nuestro desarrollo espiritual es perfecta nos conduce energéticamente a alojar en nuestros cuerpos las vibraciones renovadoras que llegan a nuestro planeta desde elevadas latitudes. Vernos como campos receptivos nos convierte en entidades cósmicas abiertas a las transformaciones en los tiempos gloriosos por los que nos tocó vivir. Es momento de cambiar hasta lo que ahora hemos experimentado para abrir camino a nuevas realidades en lo más interno cristalizando todas y cada una de las experiencias que nos corresponden en la cosmovisión de nuestro devenir histórico.