abril 14, 2024

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

¿Trump y Amlo socios?

Ricardo Valenzuela

¿Podrían trabajar de acuerdo Trump y Amlo? Unidos por una sublime tarea para consolidar ese propósito en beneficio de los dos países, el milagro podría suceder para que emergieran como socios caminando hacia un objetivo superior e histórico. Soñar no cuesta nada.

“Sueña grande y sublime, y así como tú te sueñas, en eso te convertirás. Tu visión es lo que algún día se te revelará”. James Allen

Ante las plagas que han azotado al mundo recientemente, la humanidad se ha sumido en un proceso depresivo con una actitud de temor, de una gran desconfianza en el futuro y, con una media que tiene precisamente esa tarea, es entendible. Sin embargo, hace unos días emergía lo que podría ser un poco de luz en esta oscuridad. En EU el popular programa de TV, “The Common Sense”, de los pocos con un enfoque en México, se refería a una información surgida en los corredores de la inteligencia política de EU que, por algún motivo, se interpretaba como una acción de Amlo difícil de creer.

Lo proyectaba como hombre pensante, analítico, midiendo alternativas y, tal vez, abriendo una rendija para la modificación de la ruta de un buque que ya luce como la barca de Guaymas, con sus velas rotas navegando en mares ignotos y llevando la muerte en el alma. Entre las piezas de información analizadas para pensar en ese increíble milagro, fue el comentario filtrado de los palacios del poder de una posible visita del presidente mexicano a su contraparte en EU y, lo más difícil de creer, uno de los motivos sería darle apoyo a Trump ante una reelección que cada día se le complica, y faltan los ataques finales del EP.

Pues la visita se hizo realidad y Amlo fue recibido en la Casa Blanca por Trump. Firmaron el acuerdo final del nuevo Tratado de Libre Comercio y, después, ambos presidentes enviaron poderosos mensajes. Cuando la información se hizo realidad era algo difícil de creer, pero no solo sucedió, los inspiradores mensajes de ambos parecieran anunciar una nueva era que nos lleva a analizar lo que puede representar para México un viraje de esa magnitud. Si este es el caso, sería un claro mensaje del retiro de México de ese venenoso grupo de países de América Latina que bailan al ritmo del acuerdo marxista de Sao Paulo donde militan Cuba, Venezuela, Nicaragua, Argentina y demás especímenes de ese club de Born Losers. Algo que tendría un significado especial pues sería la primera vez que México daría la espalda a tan selecto grupo de cavernarios.

Y es lo que Amlo evalúa en estos momentos ¿Qué alternativa tendría para dar ese temerario paso? Tal vez asumir el papel de verdadero socio en el nuevo acuerdo comercial que acaba de iniciar su operación. Pero, pecando de optimista y acudiendo al refrán mexicano; “al que a buen árbol se arrima buena sombra lo cobija”. No se requiere ser sabio para entender que, después de ubicar en la balanza de rentabilidad las dos alternativas y definir cuál sería la que verdaderamente México necesita; El Foro de Sao Paulo, o, una sociedad en el Norte del Continente Americano con EU y Canadá. La respuesta sería ovia.

Las gentes más cercanas a Trump afirman que al presidente americano le cae muy bien Almo y piensa que, con una buena oferta de apoyo, puede reclutar a este hombre que navega en un barco averiado y es lo que requiere en estos momentos, apoyo, en lugar de otro rescate trillonario en un par de años que devastaría la economía mundial en momentos tan críticos. Algo que comparten los dos presidentes, es un sincero compromiso con los segmentos de la población que, en ambos países, han sido negativamente afectados por las criminales políticas de saqueo a manos de los establishments.

Trump piensa y lo ha dicho que, con un buen arreglo y el compromiso de ambos, se podría desarrollar un “Make México Great (Again)” y este sería un New Ball Game.

Si Amlo lo entiende de la misma forma que Trump lo tiene claro, no habría comparación entre modificar el rumbo a tiempo o irresponsablemente aferrarse a la ruta que, sin lugar a dudas, convergerá en “una nueva crisis mexicana”. Un evento que, como lo hemos afirmado, México sufriría la misma suerte de los boxeadores viejos muy golpeados y un pequeño rozón, los puede enviar, ya no a la lona para la cuenta de 10, sino a un grave coma en la cual los remedios tradicionales ya no sean efectivos para dejarlo vegetando sin poderse valerse por sí mismo. El gran temor de Trump es las olas de inmigrantes que se asentarían en toda la frontera provocando una crisis humanitaria.

Para EU y para Trump eso sería una catástrofe que, aun reelecto, le ataría de nuevo las manos después de haberse librado de la camisa de fuerza que le fue impuesta por el EP durante estos casi 4 años. Ello le impediría implementar la segunda etapa de su plan y, para EU, la más importante, liberar al mundo del abrazo mortal de oligarcas y monarquías. Pero, ante un posible derrumbe de México, tal vez él tendría que decidir cual atender y la de México no luciría tan urgente ni atractiva.

Un buen acuerdo entre ambos sería ganar-ganar para los dos presidentes y para los dos países. Pero, si Trump pierde la elección, solo observando lo que ha sucedido recientemente tendremos un claro panorama de la barbárica escalada que estaría enfrentando EU, no bajo el mando de Biden, sino de un grupo de extremistas que han tomado control del partido demócrata ahora representado por las “chicas morenas de la patrulla”, Ocasio-Cortez, puertorriqueña, Ilan Omar, originaria de los basureros de Somalia, Rashida Tlaib, palestina nacida en EU con ligas terroristas, Ayana Pressley, vocera de black lives matter, socio principal de Antifa en la destrucción, todas con credenciales marxistas coordinadas con el grupo tradicional de Pelosi que ha sido seducido por esos radicales que obedecen órdenes de Soros y sus amos.

El panorama para México sería aún peor. Un país destruido y presa fácil para grupos del narco que ya controlan grandes regiones y, sobre todo, sería el sueño realizado de David Rockefeller que estableciera en los años 50: La destrucción de la economía mundial para el establecimiento de una nueva, la del Nuevo Orden Mundial con sus tentáculos de succión. Un Imperio Global con una sola economía, una sola moneda, un solo banco emisor (el de ellos) una sola religión, un solo sistema de justicia, un solo sistema de educación para adoctrinar al mundo entero. Ellos serían los nuevos monarcas con un pequeño grupo de señores feudales, y con sus modernos siervos haciendo realidad la obra profética del gran Hayek: “Ruta hacia la servidumbre”, que fuera su gran advertencia.

Pero ¿Podrían trabajar de acuerdo Trump y Amlo?

Me parece que existe esa posibilidad, pues si Churchill, Roosevelt y Stalin lo pudieron hacer para destruir a Hitler, ¿por qué no estos dos hombres? Y por si no lo hemos notado, tienen personalidades muy semejantes que provocan grandes pasiones y, de igual forma, pueden ser odiados o amados. Y si ambos controlan su soberbia, su autocracia, sus agresiones de pandilleros, archivando sus diferencias ideológicas con inteligencia y sentido común acudiendo a su sentido de propósito, todo sazonado con un ingrediente que carecen, humildad, puede suceder. Unidos por una sublime tarea para consolidar ese propósito en beneficio de los dos países, el milagro podría suceder para que emergieran como socios caminando hacia un objetivo superior e histórico. Soñar no cuesta nada.

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