julio 16, 2024

EMPREFINANZAS

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PALABRAS PRESIDENTE EPN-CONFERENCIA LATINOAMERICANA DE BANCO SANTANDER

Benito Juárez, Q. Roo., 17 de enero de 2018.


 
 
 
 
 
 

Señoras y señores.

Muy buenas tardes a todas y a todos ustedes.

Quiero saludar al señor Gobernador del Estado de Quintana Roo.

De igual manera, al Consejero Delegado de Banco Santander, a José Antonio Álvarez Álvarez, a quien le agradezco el mensaje que aquí nos ha compartido y, sobre todo, un importante testimonio, visto desde el sector financiero, de cómo el país, nuestro país se ha venido transformando, y en la materialización de los varios cambios estructurales, sin duda, permite visualizar un futuro muy promisorio y de mayor bienestar para los mexicanos.

Muchísimas gracias, señor Delegado Consejero.

Quiero saludar al Gobernador del Banco de México.

A los altos directivos de Banco Santander.

A los integrantes del Gabinete del Gobierno de la República.

A las distintas autoridades aquí presentes, de los diferentes órdenes de Gobierno.

Y, de manera muy particular, darle la más cordial bienvenida a los 600 o poco más de 600 inversionistas de América Latina, de grandes empresas, de las principales empresas de la región, que concurren en esta XXII Reunión que realiza Santander cada año, y que de manera ininterrumpida la han venido realizando aquí, en Cancún.

Y hoy se llevan el clima tan variado que tenemos en esta zona, aquí, en Cancún, en lo a veces caprichoso que suele ser el clima del Caribe. Hoy les tocó algo de lluvia, pero no duden que más tarde les toque algo de sol.

Sean todas y todos bienvenidos. Les deseo una muy productiva estancia en nuestro país. Y que los trabajos que habrán de realizar les permitan, realmente, tener una mayor visión y claridad sobre los avances que hay en el país, que hay toda la región latinoamericana, y las experiencias de los inversores que aquí concurren permitan, realmente, extender el dinamismo económico, y esto se traduzca en condiciones de bienestar para nuestras sociedades.

Señoras y señores:

Reitero. Es un honor estar con ustedes en la ceremonia inaugural de esta XXII Conferencia Anual Latinoamericana de Banco Santander.

Un espacio que se ha convertido en un referente de análisis y prospectiva de las economías de la región.

Agradezco la oportunidad de poder compartirles la visión del Gobierno de la República sobre algunos de los avances en México en los últimos cinco años.

Como seguramente lo señalaron varios de los participantes en las sesiones anteriores, en las que estuvieron presentes los titulares de algunas Secretarías del Gobierno de la República, México ha tenido resultados económicos muy favorables, destacando la creación de empleos, la atracción de inversiones y el aumento en el comercio internacional.

Y todo ello se ha visto reflejado en un crecimiento que, si bien sigue siendo menor al deseado, ha sido constante y supera al registrado en las dos Administraciones anteriores.

Si comparáramos los cinco primeros años de la Administración de hace 12 años, hoy el crecimiento de México es 120 por ciento mayor. Y si contrastáramos con la pasada Administración, es 85 por ciento mayor al que entonces se tenía registrado.

Estos logros se han dado, principalmente, gracias a la estabilidad macroeconómica, a la implementación de la agenda de reformas estructurales que se habían pospuesto en México y que, finalmente, se lograron promover y materializar, primero, en el Congreso y hoy en su implementación, y a la adopción cada vez más acelerada de nuevas tecnologías.

Y hay que decir, cuando hablamos de estabilidad macroeconómica, a qué nos referimos.

Ustedes los financieros lo entienden muy bien, pero es importante darle el verdadero sentido que esto representa en la proyección de confianza que México tiene hacia el exterior y, por supuesto, en lo que significa para su avance interno y la dinámica de su propia economía.

Y me refiero, en términos generales, a que el Gobierno no gaste más de lo que puede pagar; que la Banca cuide de los ahorros que le son confiados, y que el aumento en precios no sea ni generalizado, ni permanente.

Por ejemplo, a pesar del repunte de la inflación que tuvimos en 2017, el crecimiento anual promedio de los precios en los últimos cinco años, es más bajo que el de los últimos siete sexenios, de las últimas siete Administraciones.

Destaco un solo dato en la implementación de las reformas estructurales: la inversión comprometida en los sectores de telecomunicaciones y energético ya suma casi 100 mil millones de dólares.

Y se ha registrado una inversión sin precedentes en infraestructura científica y tecnológica.

Si bien éstas y otras cifras nos indican que vamos por buen camino, es importante recordar que la estabilidad económica, la implementación de las reformas y el acceso a la tecnología, no son un fin en sí mismo, sino un medio para lograr un mayor nivel de desarrollo y de bienestar para todas y todos.

Esto sólo será posible cuando exista un piso parejo, que nos permita a los mexicanos crecer con igualdad de oportunidades.

Y éste es el mensaje más importante que quiero hoy transmitirles. Sigue siendo para México la pobreza uno de sus mayores retos. Es la división más profunda en nuestro país, y es el origen de muchos de los problemas que enfrentamos como sociedad.

Si algo caracteriza a México y, lamentablemente, a la gran mayoría, yo diría a todos los países de la región latinoamericana, es la enorme desigualdad social que tenemos en nuestras naciones.

Si bien aún hay un porcentaje muy alto de personas viviendo en pobreza, los avances que aquí, en México, hemos tenido en los últimos cinco años nos marcan la ruta para superar este importante desafío.

Hoy, todas las carencias utilizadas como índices para medir la pobreza están en su mínimo histórico, de acuerdo a la medición que realiza el CONEVAL. Eso significa que millones de personas ahora cuentan con educación de calidad, servicios de salud, seguridad social, vivienda digna y una alimentación adecuada.

Además, del 2012 a 2016, más de dos millones de mexicanos dejaron de vivir en situación de pobreza extrema. Y ustedes lo saben bien, una de las maneras en que se disminuyen las brechas de desigualdad es a través del acceso al sistema financiero. Y esto es especialmente importante, porque brinda la posibilidad de ahorrar, de obtener un crédito o de contratar un seguro ante cualquier riesgo que eventualmente se tenga.

Para lograr que más personas se beneficien de estos servicios, hemos transformado nuestro sistema financiero. De 2012 a 2015, en los primeros tres años de esta Administración, casi 13 millones de personas se incorporaron al sistema financiero formal; 13 millones de mexicanos más incorporados al sistema financiero nacional.

La mayor competencia en el sector ha generado condiciones más atractivas para el financiamiento, y esto es uno de los logros y objetivos trazados en una de las reformas estructurales: la Reforma Financiera.

Y hay que decir, no hay que confundir con la Reforma Fiscal, la Reforma Financiera, que fue diseñada para asegurar que el crédito se extendiera a más personas en nuestro país, a las pequeñas y medianas empresas; que hubiese más competencia entre las instituciones financieras, y que los usuarios de la Banca tuvieran mayores beneficios.

Y así se acredita hoy a través de distintas cifras, a través de los refinanciamientos que las personas han podido hacer, por ejemplo, en sus hipotecas.

Hoy, como nunca, vemos cómo personas están en la posibilidad de elegir la oportunidad de refinanciar su hipoteca con la institución financiera que les ofrezca mejores condiciones crediticias.

Y para muchos, esto ha significado ahorros de 10 o 30 por ciento, de acuerdo a distintas mediciones.

Por ejemplo, otro dato, de 2013 a 2017 disminuyeron en 13 por ciento, también consecuencia de la Reforma Financiera y de la competencia que vino a provocar entre las entidades financieras, se disminuyeron en 13 por ciento las tasas de interés para créditos personales.

Además, ahora es más fácil obtener un crédito hipotecario, como ya lo decía, y cambiarlo a una institución que ofrezca mejores condiciones.

Entre 2013 y hasta finales de 2017, los refinanciamientos de créditos hipotecarios se han multiplicado casi nueve veces. En lo que va del sexenio ha habido más de 70 mil refinanciamientos, una cifra, hay que decirlo, aún modesta, pero hay que considerar que el refinanciamiento hipotecario prácticamente no existía anteriormente.

Y esto ha crecido, y en la medida que más personas conozcan las bondades que la Reforma Financiera tiene para obtener mejores condiciones crediticias, estoy seguro que habrán de acogerse a esos beneficios y provocarán que la Banca pueda seguir estimulándose a través de la innovación, del uso de nueva tecnología y de ofertar mejores productos financieros y crediticios para los usuarios de la Banca.

Estos son tan sólo algunos ejemplos de cómo ustedes los inversionistas, operadores y ejecutivos del sistema financiero hacen su parte para promover un sistema bancario, pero, además, con una característica importante, que sea incluyente, que llegue a más mexicanos y a más personas de toda la sociedad latinoamericana.

Señoras y señores:

Sin dejar de reconocer que aún existen importantes desafíos, estas cifras nos indican que vamos por el camino correcto para construir un país, y lo quiero subrayar porque a veces en la retórica pasa desapercibido el objetivo que un Gobierno tiene, y lo que esta Administración se ha trazado como objetivos centrales a lograr para México, un país más justo, un país más próspero y, sobre todo, un país más incluyente.

Es decir, que depare igualdad de oportunidades, no importando en dónde se encuentre un mexicano, cualquier miembro de nuestra sociedad, en qué región geográfica de nuestro territorio se encuentre, encuentre, también, o tenga la oportunidad de encontrar igualdad de oportunidades para construir su propia historia de éxito y un escenario promisorio.

Por eso, es importante que todas nuestras políticas públicas y que los esfuerzos del sector privado estén encaminados a brindar más oportunidades para los mexicanos y para las sociedades de la región latinoamericana.

A todos nos irá mejor en un país en el que la igualdad se logra a través de la generación de mayor riqueza para todos. Foros como el que hoy nos reúne, nos recuerdan que el desarrollo de las sociedades es una responsabilidad compartida.

Por eso, en mi intervención he querido destacar los avances, particularmente, en el ámbito o en el combate a la pobreza. Y más allá de las cifras económicas, el fin último que perseguimos es un mayor bienestar para nuestras sociedades.

A las y a los inversionistas les agradezco su confianza en México y en América Latina. Y los invito a continuar impulsando proyectos en favor de la prosperidad y el bienestar de las sociedades de esta región latinoamericana.

Y, finalmente, también, les agradezco que sigan eligiendo a México como la sede de estos encuentros que, por 22 años, de manera ininterrumpida, Santander ha venido realizando en nuestro país.

Muchísimas gracias.

Si me lo permiten, voy a proceder a la Declaratoria Inaugural de este evento.

Agradezco la honrosa invitación que se me ha formulado, particularmente, resulta especial en este último año de la gestión de este Gobierno.

Y, por ello, me congratulo de tener aquí la presencia de un número importante de inversionistas de toda la región latinoamericana que participan en este encuentro y, repito, deseo que sea altamente productivo.

Por ello, para el Presidente de la República es un honor declarar formalmente inaugurada esta XXII Conferencia Latinoamericana de Banco Santander, con la seguridad de que este foro contribuirá a la prosperidad y bienestar de toda la sociedad latinoamericana.

Muchísimas felicidades y el mayor de los éxitos.

Muchas gracias.