marzo 12, 2026

EMPREFINANZAS

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El punto sobre la i

Arturo Damm

Tanta sociedad como sea posible, tanto gobierno como sea necesario.

Manuel J. Clouthier

De acuerdo con Clouthier, tanta sociedad como sea posible y sólo tanto gobierno como sea necesario, sobre todo porque los poderes del gobierno son el poder para obligar, prohibir y castigar, que siempre se ejercen para limitar el ejercicio de la libertad individual y el uso de la propiedad privada, ¡y por lo tanto la vida de las personas!, por lo que debemos preguntarnos cuándo, en qué condiciones, bajo qué circunstancias, es necesario ejercer ese poder (ojo: necesario, no posible). ¿Cuánto gobierno es necesario y, por lo tanto, cuánta sociedad es posible?

Para responder parto del siguiente principio, que define al liberalismo: “Respetando los derechos, que realmente lo sean, de los demás, y asumiendo el riesgo y la responsabilidad, haz lo que quieras”. Entre las cosas que hacemos porque queremos, y las queremos porque nos convienen, y nos convienen porque nos benefician, está cooperar unos con otros a través del mercado, de las relaciones de intercambio entre compradores y vendedores, cuyo resultado es un bien común: bien, porque ambas partes GANAN; común, porque AMBAS partes ganan, lo cual es así porque cada una valora más lo que recibe que lo que da a cambio. Si no fuera así no habría mercado.

Sustituyo (en lo que se podría calificar de reduccionismo economicista, pero que me ayuda explicar), la palabra sociedad por mercado: tanto mercado como sea posible y sólo tanto gobierno como sea necesario, gobierno necesario, no para sustituir al mercado (al acuerdo entre oferentes y demandantes en torno a cantidades y precios), creándose una economía gubernamentalmente planificada, sino para garantizar los derechos de todos los involucrados (el cumplimiento de lo acordado entre oferentes y demandantes), derechos que, en una economía gubernamentalmente planificada, no están plenamente reconocidos, puntualmente definidos, jurídicamente garantizados, por lo que no hay Estado de Derecho sino de chueco.

El gobierno es necesario, no para condicionar o modificar los mercados, es decir, las relaciones de intercambio entre compradores y vendedores (producto del acuerdo al que llegan), sino para garantizar el cumplimento de los contratos (todo intercambio, explícita o implícitamente, supone un contrato, un acuerdo entre oferente y demandante), para hacer valer la justicia, el Estado de Derecho, la convivencia civilizada.

¿Cuánto gobierno es necesario para la economía? El que alcance para hacer valer la justicia, el Estado de Derecho y la convivencia civilizada entre oferentes y demandantes.

Si lo anterior es cierto, entonces ¿cuánto gobierno es necesario para la sociedad? El que alcance para  hacer valer la justicia, el Estado de Derecho y la convivencia civilizada entre los ciudadanos. El necesario para garantizar los derechos de las personas, no para satisfacer sus necesidades, mucho menos para defender sus intereses. El problema es que hoy el gobierno satisface necesidades (por ejemplo: socialismo), y defiende intereses (por ejemplo: mercantilismo). En tales casos se tiene mucho más gobierno del necesario y mucho menos sociedad de la posible, transitando por lo que Hayek llamó camino de servidumbre, consecuencia del ejercicio excesivo, y por lo tanto defectuoso, de los tres poderes gubernamentales: obligar, prohibir y castigar.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.