abril 12, 2026

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

México, Argentina and Colombia

Ciudad de México, 11 de agosto de 2021.

Por Priyanka Roy, consultora de producto en ManageEngine

¿Cómo el trabajo híbrido modificará la productividad de las empresas?

En el 2020 los términos “encierro”, “distanciamiento social”, “nueva normalidad” y “home office” se convirtieron en elementos permanentes de nuestro vocabulario. En ese entonces, éramos lo suficientemente ingenuos como para pensar que pronto regresaríamos a nuestra vida normal. Llegó el 2021 y estos términos siguen siendo gran parte de nuestras vidas, y el mundo entero parece haber experimentado un cambio de paradigma.

Uno de los efectos duraderos de la pandemia COVID-19 ha sido el cambio en la forma en que percibimos el espacio de trabajo. Si 2020 fue el año de las oficinas remotas, 2021 verá el nacimiento de los lugares de trabajo híbridos. Aunque el trabajo a distancia no ha sido un camino de rosas, sería una tontería ignorar sus múltiples beneficios. Entonces, ¿qué sucede ahora que la pandemia parece estar más controlada y se están lanzando vacunas? ¿Volvemos a nuestras rutinas anteriores a COVID o conservamos algo parecido al trabajo remoto? ¿Los empleados quieren volver a sus oficinas?

La respuesta está en un modelo de trabajo híbrido. A medida que las empresas reabren con cautela, muchas están considerando implementar un modelo de trabajo híbrido, que es esencialmente una mezcla de trabajadores en la oficina y remotos. Un lugar de trabajo híbrido reúne lo mejor de ambos mundos, combinando los beneficios del trabajo remoto y brindando a los empleados la opción de ir a la oficina para tareas o proyectos que requieren colaboración en persona. Según la Encuesta de preparación digital 2021 de ManageEngine, un poderoso 96% de las organizaciones alrededor del mundo está planeando continuar con el apoyo a trabajadores remotos para los próximos 2 años.

Vale la pena señalar que no son solo los empleados los que se beneficiarán de un modelo híbrido, pues este modelo traerá muchas ventajas a la mesa, desde menores costos de oficina hasta acceso a un grupo de talentos más grande.

Sin embargo, surge una pregunta muy importante, ¿afectará un lugar de trabajo híbrido a la productividad? Una cosa es cuando toda la organización trabaja desde la oficina o de forma remota, pero ¿qué sucede cuando la mitad de sus empleados están en la oficina y la otra mitad trabaja desde casa? ¿Cómo pueden los líderes empresariales crear este nuevo lugar de trabajo que garantice que tanto los empleados como los empleadores estén contentos?

Una mentalidad que priorice el enfoque remoto

Para garantizar el éxito de un modelo de lugar de trabajo híbrido, las empresas deben comprender que un modelo híbrido va más allá de un simple cambio en el lugar de trabajo de las personas. Es un cambio en cómo trabaja la gente, cómo se percibe este trabajo y cómo se gestiona. Existe una gran diferencia entre apoyar el trabajo remoto y adoptar un enfoque remoto genuino. Las políticas que simplemente respaldan el trabajo remoto permiten a los empleados trabajar desde casa, pero todo el ecosistema del lugar de trabajo está diseñado de manera ideal para beneficiar a los trabajadores de la oficina.

Un verdadero enfoque de control remoto reconoce y aborda activamente las necesidades tanto de los trabajadores remotos como de los que trabajan desde la oficina. Esto puede significar cosas diferentes para diferentes organizaciones. Para empezar, los líderes empresariales deberán tener un conocimiento profundo de qué tareas se pueden realizar de forma remota y cuáles deben realizarse en la oficina. Esto debe ir acompañado de políticas, procesos y herramientas que promuevan la paridad entre los empleados que trabajan desde la oficina y los que trabajan desde casa.

El cociente digital se encuentra con el cociente social

La «nueva normalidad» ya no es tan nueva, y revivir la vieja normalidad no será prudente. Las empresas deben identificar cuál es la próxima normalidad y cómo pueden adaptarse a ella. Los lugares de trabajo híbridos del futuro dependerán de dos factores: la integración de la tecnología y las iniciativas de participación de los empleados. A medida que el entorno laboral se vuelve más fluido, las organizaciones deberán centrarse en la experiencia del empleado. Este enfoque deberá tener en cuenta los requisitos digitales y sociales de los empleados.

Hay principalmente cuatro factores que definen la preparación de un lugar de trabajo híbrido desde una perspectiva digital: colaboración, estabilidad de la red, seguridad y preparación para la nube. Garantizar un entorno empresarial seguro ha sido una de las principales prioridades de las organizaciones desde que comenzó el trabajo remoto; sin embargo, con un modelo híbrido, los riesgos de seguridad aumentan a medida que los empleados cambian continuamente entre el hogar y la oficina. Por lo tanto, las organizaciones deberán aprovechar el poder de la tecnología para proporcionar un entorno seguro y productivo.

Desde una perspectiva social, la fuerza laboral necesitará líderes con empatía. A medida que crece la adopción de lugares de trabajo híbridos, el liderazgo de las organizaciones deberá tener conversaciones abiertas con todos los empleados, no solo con sus informes inmediatos. Tendrán que comunicarse con sus equipos frecuentemente, y sentir empatía con las situaciones personales de los empleados será más crítico que nunca. Para emerger con éxito en un mundo post pandémico, las empresas deberán priorizar las conexiones humanas y promover un sentido de pertenencia. Con el agotamiento desenfrenado, la adopción de la empatía como un atributo clave de la gestión no solo creará una fuerza laboral más comprometida y satisfecha, sino que también reducirá significativamente la tasa de deserción de los empleados.

Original Version

The productivity factor in a hybrid workplace

By Priyanka Roy, product consultant of ManageEngine

It was a year ago that the terms “lockdown,” “social distancing,” “the new normal,” and “work from home” became permanent fixtures in our vocabulary. Back then, we were naive enough to think that we’d soon return to our normal lives. Cut to 2021, and these terms are still a huge part of our lives, and the entire world around us seems to have undergone a paradigm shift.

One of the lasting effects of the COVID-19 pandemic has been the change in how we perceive work and workspaces. If 2020 was the year of remote offices, 2021 will see the dawn of hybrid workplaces. Though remote work has not been a bed of roses, it’d be foolish to ignore its many benefits. So what happens now that the pandemic appears to be more controlled and vaccines are being rolled out? Do we return to our pre-COVID routines, or do we retain some semblance of remote work? Do employees even want to go back to their offices?

The answer lies in a hybrid work model. As businesses cautiously reopen, many are considering implementing a hybrid workplace model, which is essentially a mixture of at-office and remote workers. A hybrid workplace brings together the best of both worlds, combining the benefits of remote work while giving employees the option to go to the office for tasks or projects that require in-person collaboration. As per ManageEngine’s 2021 Digital Readiness Survey, a mighty 96% of organisations around the world are planning to continue supporting remote workers for the next two years.

It’s worth noting that it’s not employees alone who stand to benefit from such a model. The hybrid model will bring many advantages to the table, from lower office costs to access to a larger talent pool.

However, one question looms large. Will a hybrid workplace affect productivity? It’s one thing when the entire organization is working from the office or working remotely, but what happens when half of your employees are at the office and the other half is working from home? How can business leaders create this new workplace that ensures both employees and employers are happy?

A remote-first mindset

To ensure the success of a hybrid workplace model, businesses need to understand that a hybrid model goes beyond a mere change in where people work. It is a shift in how people work, how this work is perceived, and how it is managed. There is a difference between supporting remote work and adopting a remote-first approach. Policies that merely support remote work allow employees to work from home, but the entire workplace ecosystem is ideally designed to benefit at-office workers.

A remote-first approach, on the other hand, actively recognizes and addresses the needs of both remote workers and those who work from the office. This might mean different things for different organizations. For starters, business leaders will need to have an acute understanding of which tasks can be performed remotely and which need to be performed on-site. This needs to be accompanied by policies, processes, and tools that promote parity between the employees working from the office and those working from home.

Digital quotient meets social quotient

The “new normal” isn’t so new anymore, and reviving the old normal won’t be prudent. Businesses need to identify what the next normal is and how they can adapt to it. The hybrid workplaces of the future will rely upon two factors: technology integration and employee engagement initiatives. As the work environment becomes more fluid, organizations will need to focus on the employee experience. Such an approach will need to take both the digital and social requirements of employees into consideration.

There are primarily four factors that define a hybrid workplace’s preparedness from a digital perspective: collaboration, network stability, security, and cloud readiness. Ensuring a secure business environment has been a top priority for organizations since remote work began; however, with a hybrid model, security risks are heightened as employees keep switching between home and office. Organizations will thus need to harness the power of technology to provide a secure, productive environment.

From a social perspective, the workforce will need leaders with empathy. As the adoption of hybrid workplaces grows, organizations’ leadership will need to have open conversations with all employees, not just their immediate reports. They will have to check in with their teams frequently, and empathizing with employees’ personal situations will be more critical than ever. To emerge successful in a post-pandemic world, businesses will need to prioritize human connections and promote a sense of belonging. With burnout running rampant, adopting empathy as a key management attribute will not only create a more engaged and satisfied workforce but will also significantly reduce the employee attrition rate.

another. Ernesto Nicolás, Public Relations, C. + (521) 55 7896 7193, ernesto.nicolas@another.co @AnotherCo