febrero 5, 2026

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BREVES DE INTERÉS

Ciudad de México, 11 de noviembre de 2020.

Por: Juan Carlos Machorro Morales

Piden eliminación de prejuicios en el sector turismo

El turismo de México y de América Latina debe hacer crecientes esfuerzos por fomentar la sustentabilidad en favor de las zonas en donde tiene polos de desarrollo, fomentar la equidad y justicia salarial hacia sus trabajadores y eliminar prejuicios para impulsar rubros con alto potencial como el llamado turismo LGBT.

La Asociación para la Cultura el Turismo de América Latina, en voz de su presidente Armando Bojórquez Patrón, considera que a lo largo de los años diversos polos turísticos en América Latina, como el caso de Cancún, Quintana Roo, en el caribe mexicano, el más importante del mundo, no ha hecho los esfuerzos necesarios por mejorar las condiciones ambientales de la zona donde se encuentra, como el caso de diversas lagunas, que hoy sufren altos niveles de contaminación.

Al respecto sugirió el establecimiento de Comisiones Ambientales que fomenten junto con las autoridades acciones en favor de la recuperación de este tipo de espacios, que, como el caso de dicho centro turístico mexicano, en 50 años se dañó ambientalmente por la actividad humana.

Durante una plática virtual con directivos y alumnos de la Universidad CUGS de la Ciudad de México, el empresario advirtió que el turismo aún tiene practicas inadecuadas que deben ser eliminadas como pagos extremadamente bajos a algunos de sus trabajadores, que no corresponden con los ingresos de las empresas en las que laboran, lo que debe corregirse una vez que el sector se pueda recuperar de la actual pandemia.

Para que ello sea posible con cierta rapidez, añadió, es necesario que los empresarios del turismo en América Latina hagan uso de inteligencia, innovación y creatividad para establecer las bases de una recuperación bajo los patrones y protocolos de seguridad sanitarias establecidas a nivel mundial y por cada uno de los países de la región.

Una de esas estrategias, explicó, debe ser enfocarse en los tipos de turismo más asequibles a las distintas regiones latinoamericanas, y puso como ejemplo al turismo LGBT, mismo que tiene un considerable potencial de hacer incluso un turismo de lujo.

Es por ello que debemos, dijo, hacer a un lado prejuicios y apoyar este tipo de turismo que tiene una creciente presencia en diversas partes del mundo, así como mejorar la infraestructura turística de los mayores polos de desarrollo, con el fin de dirigirlos hacia la conformación de instalaciones más amigables que fomenten un turismo más inclusivo.

La recuperación Post-COVID-19 implicará enormes recursos naturales y técnicos

Los países tienen la imperiosa necesidad de integrar la variable de sostenibilidad en sus planes de recuperación económica y considerar que después de la pandemia del COVID-19 deberán destinarse grandes recursos, tanto de capital técnico como naturales, consideró Luciana Abreu, profesora de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

“Estamos ante un escenario complejo que obliga a administraciones estatales y actores internacionales y locales a buscar soluciones en el marco de los desafíos apremiantes provocados por la crisis sanitaria, ya que reportes y estudios dan cuenta de cifras contundentes: el Fondo Monetario Internacional espera para 2020 una contracción de 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global, lo cual da la pauta de la urgencia de reconvertir y pensar estrategias para el proceso de rehabilitación”, sostuvo.

El Acuerdo de París probará en la práctica que si se quiere una agenda mundial para afrontar los escenarios de retracción por los cuadros de crisis sanitarias debido al coronavirus SARS-CoV-2 y otras enfermedades, no se cuenta con una ingeniería jurídica, pues la que rige a las naciones está aún en construcción.

La situación muestra cómo los discursos de organismos centran su atención en compatibilizar planes de recuperación y resoluciones complementarias, tales como incentivar el diseño e implementación de políticas públicas que incorporen las dimensiones para una recuperación sostenible combinando niveles de desarrollo humano, así como aspectos sociales y culturales que definen al ser humano como persona.

La pandemia “nos está enseñando que es imperativo proponer salidad sostenibles, si se quiere que mejoren las resiliencias de nuestras sociedades y que estemos preparados para el futuro garantizando empleabilidad y trabajo verde, con ingresos que puedan mantenerse y dimensionando la realidad de la crisis climática”,

En suma, en este contexto complejo, “el COVID-19 nos deja varios aprendizajes o lecciones en el marco de una posible recesión y la redefinición de la dinámica entre patrones de producción y consumo, que ahora han demostrado que son insostenibles y exigen la reformulación de determinados conceptos para garantizar una gestión sostenible de los recursos”, detalló la coordinadora del Programa de Derecho del cambio Climático de la institución argentina.

Por su parte, Claudio Lutzky, director del Programa referido de la Universidad de Buenos Aires, comentó que “México es un temprano jugador en materia climática”, como prueba la reciente emisión de un bono soberano sostenible por valor de 750 millones de euros, cifra que demuestra que el país tiene muchas actividades en esta materia”.

Startup mexicana ayuda a reducir el desperdicio alimenticio

Según datos publicados por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) de la Cámara de Diputados en 2019, en México se desperdicia casi el 35 por ciento de lo que se produce. La mayor parte del desperdicio tiene lugar en la cadena comercial y los alimentos en los que más merma hay son la carne de cerdo (40 por ciento), pescado (37 por ciento), carne de res (35 por ciento) y tortilla (28 por ciento).

En este contexto nace Dilmun, una plataforma de venta a domicilio de alimentos que conecta a productores mexicanos con consumidores finales con un esquema de comercio justo y de calidad.

“Lo que nosotros hacemos frente a otros puntos de venta físicos es reducir los intermediarios y optimizar la cadena de suministro y la parte logística del productor hacia nuestro almacén. Esto nos permite disminuir casi al 100 por ciento las mermas, que son sólo del 0.5 por ciento, reducir los costos, tener precios competitivos por productos de buena calidad y un pago justo para los productores, muchos de los cuales viven en pobreza”, explica Agustín Ortiz Monasterio, socio fundador de Dilmun.

Además, Agustín asegura que, para reducir tiempos y ser más eficaces, en Dilmun tratan de tener el menor empaquetado posible, que sea suficiente para garantizar la conservación e higiene de los productos y los clientes pueden a través de las rutas de distribución locales, reciclar y regresar los envases.

De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Secretaría de Bienestar, la cantidad de desperdicio en nuestro país es de más de 10 millones de toneladas de alimentos al año, lo suficiente para alimentar a 7 millones de personas. Esta cantidad representa el 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

“Esto se debe principalmente al mal manejo de alimentos, especialmente los perecederos, desde el traslado y almacenaje, hasta su comercialización”, cuenta Agustín.

Según el empresario, en México hay un exceso de intermediarios por falta de organización en la cadena de suministro y comercialización de productos frescos, lo que supone un riesgo para los comerciantes, porque el producto puede llegar al punto de venta en mal estado, ser desechado y en muchos casos, los manejos inadecuados hacen que los alimentos no alcancen su mayor potencial nutricional.

A nivel mundial se desperdicia el 45 por ciento de los productos frescos y el 33 por ciento de la comida en general. Ese desperdicio se distribuye entre los centros de producción, los centros de acopio, el transporte, y el consumidor final.

El desperdicio de alimentos no sólo representa un costo económico, estimado en más de 400 mil millones de pesos, sino también social y medioambiental.

Para formar parte de la red de productores que surten las estanterías virtuales de Dilmun, son importantes elementos como tener una pequeña o mediana producción, que el origen sea mexicano, el tipo de proyecto y a quién beneficia.

“Somos de los primeros productores que entramos en Dilmun”, cuenta Pepe García Camil, encargado de ventas de Isana, una graja bajo demanda, ubicada en Malinalco, Estado de México, que emplea a 40 personas y además de tener producción de huevo y hortalizas; cuenta con un fin social; ya que se enmarca en grupo Kalimori, que es una casa para adultos mayores con discapacidad intelectual, algunos de los cuales trabajan en la granja, que genera un promedio de entre 130 mil y 140 mil huevos mensuales y más de siete toneladas de hortalizas al año.

A través de la tecnología se plantarán más de 10,000 árboles

Desde el pasado 1 de noviembre la empresa en hosting Neubox, lanzó una campaña de reforestación en México. Se trata de la iniciativa “Un hosting, un árbol”, proyecto en el que inicialmente por cada hosting vendido a partir del mes de noviembre se plantará un árbol.

“Esperamos una participación tan alta que prevemos más de 1500 árboles en noviembre y llegar a 10 mil para 2021. Es responsabilidad de las empresas no solo beneficiar a sus socios, sino a todas las partes interesadas o “stakeholders”, entre ellas sus clientes, la comunidad a la que pertenecen y el medio ambiente.” afirma José Luis González, fundador y presidente de Neubox.

Declaró que el día de hoy, el mundo requiere de empresas conscientes de su entorno y que generen tecnologías limpias y sustentables. “Para los negocios actuales asumir estas responsabilidades no tendría que ser algo extraordinario, es una cuestión de sentido común y de  preocuparse por el mundo en el que vivimos. Además de plantar dicha cantidad de árboles, nos aseguraremos de su mantenimiento durante tres años en lo que alcanzan su madurez”.

En enero NEUBOX planea hacer un censo para calcular la cantidad de oxígeno que estos árboles producirán, cuánta agua filtran al subsuelo, cuántas hectáreas se están saneando, qué tipo de árboles son, y cuánto dióxido de carbono se está capturando.

Además se trabajará de la mano durante todo el proceso con la organización Reforestalia, que tiene más de 30 años de experiencia en reforestación, por lo que además de su mantenimiento por varios años los árboles tendrán un registro de geolocalización y contarán con un código QR con información técnica del espécimen.

La empresa mexicana anteriormente ya había emprendido iniciativas de apoyo a la población ante desastres naturales y cuenta con un programa para otorgar hostings y dominios gratuitos para promover el arte, el deporte y para organizaciones sin fines de lucro.

“La actual pandemia debe ser una alarma para replantearnos cómo estamos haciendo las cosas como empresas y como personas, así como la relación con nuestras comunidades y medio ambiente de entrada a la cuarta revolución industrial que actualmente estamos viviendo globalmente.” comentó José Luis González.

México está preparado para un home office permanente?

A pesar de las múltiples ventajas que el home office está ofreciendo en esta pandemia, también ha evidenciado una enorme situación de desigualdad entre los trabajadores que pueden realizar sus labores desde casa y aquellos que no pueden hacerlo por falta de acceso a la tecnología.

Esta brecha no es exclusiva de un país o una región, se ha dado a nivel global; sin embargo, los países menos desarrollados son quienes más la han padecido. El informe ¿Cuántos trabajos pueden hacerse desde casa?, realizado por académicos de la Universidad de Chicago, estima que en México sólo el 25 por ciento de los trabajos se pueden realizar en casa, a comparación de naciones más desarrolladas como Estados Unidos (37 por ciento) y Suiza y Reino Unidos (ambos 40 por ciento).

Para los investigadores determinar “la proporción de trabajos que se podrían realizar en casa es un insumo importante para predecir el desempeño de la economía durante este o períodos posteriores de distanciamiento social”, refiere el estudio.

Andrea Rojas, Head de Recursos Humanos (RRHH) en la plataforma de recursos humanos “Runa”,  declaró que “la importancia de detectar esta brecha también radica en que tanto empresas como gobierno centren sus esfuerzos y colaboren para reducir el impacto del COVID-19 y crear empresas más sólidas, trabajadores con mejores condiciones laborales y economías más resilientes ante la crisis”.

Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) también ha advertido de esta problemática: Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva del organismo, señaló durante el Informe especial COVID-19 No. 7, que a pesar de que las tecnologías digitales han sido esenciales para el funcionamiento de la economía y la sociedad durante la crisis de la pandemia, “las brechas de acceso condicionan el derecho a la salud, la educación y el trabajo, al tiempo que pueden aumentar las desigualdades socioeconómicas”, ya que sólo los trabajadores con mayor estrato social tienen acceso a estas tecnologías.

De acuerdo con la CEPAL, las familias con menos recursos destinan un porcentaje importante de sus ingresos para cubrir  el costo del servicio de banda ancha móvil y fija, que se estima que es de entre 12 y hasta 14 por ciento de sus ingresos.

Además de estas problemáticas, cabe destacar que debido a la dinámica misma de empleo, una buena parte de los trabajadores no pueden realizar sus actividades desde casa, como aquellos que dependen de la interacción física o el sector del comercio informal.

La CEPAL ha señalado la necesidad de atacar la informalidad y proteger a esos trabajadores incorporándolos al sistema formal, permitiéndoles el acceso a los esquemas de salud y brindándoles mejores condiciones laborales; ya que luego del COVID-19, el porcentaje de puestos de trabajo que pueden migrar al home office está positivamente vinculado al nivel del PIB per cápita y mejores ingresos.

Intereses económicos frenan la transición energética global

La sustentabilidad y la transición energética está basada en el dominio sobre países periféricos convertidos en “depósito de agentes externos”, en un escenario en el que naciones y ciudades acaparan los bienes naturales de América Latina, señaló Aleida Azamar Alonso, coordinadora de la Maestría en Sociedades Sustentables de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la Ciudad de México (CDMX).

Aun cuando no prosperó la idea de limitar la explotación y el uso de los recursos es importante dar cuenta de la continuidad de modelos extractivos de petróleo, litio, minerales, tierras raras y metales por Estados Unidos, China y naciones europeas que los consideran sustentables, sostuvo.

El tránsito hacia un esquema fincado en energías renovables con plena competitividad y crecimiento económico no ha sido posible, debido a conflictos e intereses que imperan en el mundo, entre otros la intención de Estados Unidos potenciar la industria de fracking y la minería de carbón.

Washington es líder extractor de petróleo, algo impensable hace dos décadas, cuando eso correspondía sólo Estados árabes y Venezuela, pero que ha significado un costo económico inmenso, pues el sector extractivo está considerado como un bono basura por los daños socioambientales y porque rebasó los 300 mil millones de dólares por accidentes y daños territoriales en la década pasada.

Aseveró que Europa apuesta a una política que aprovecha los beneficios naturales –océanos y espacios amplios– para desarrollar parques eólicos y plantas solares, que requieren minerales que sustrae y comercializa sobre todo en Asia y África.

El concepto de sustentabilidad es ambigüo, porque “vivimos en un sistema económico global cuya principal preocupación es la reproducción del capital, en vez de la articulación de esfuerzos colectivos para paliar el hambre y la falta de acceso a servicios básicos para más de tres mil millones de personas”, aseveró Azamar Alonso.

China se ha orientado hacia sectores energéticos que serían alternativos y piezas clave para el futuro, ya que ejercerían presión financiera en Argentina, por ejemplo, donde impulsa granjas de cerdo; en otras naciones periféricas desarrolla proyectos, explicó, la doctora Rosa María Luna Sánchez, académica del Departamento de Energía de la Unidad Azcapotzalco de la UAM.

Por su parte, Rubén Sahagún Angulo, profesor del Departamento de Investigación y Conocimiento de la UAM, señaló que la Unidad Azcapotzalco trabaja en un plan piloto de Mapa de Movilidad para la reorganización de la Ciudad de México que arrojará cifras preliminares sobre el impacto del dióxido de carbono (CO2) en la Universidad, lo que se replicará en cada Unidad y en empresas con el fin de reconocer los problemas particulares de los centros laborales y educativos.

En la capital, con 8.8 millones de personas, circulan 2.3 millones de vehículos que emiten CO2, además de que mil 500 alumnos de la Institución generan 879 mil 397 kilogramos de ese elemento al mes, sólo al transportarse ida y vuelta a la sede académica, lo que requeriría plantar dos mil 325 árboles para compensar el impacto.

Juan Machorro, jcmontana20@yahoo.com.mx