noviembre 5, 2026

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Empresas mexicanas aceleran inversión en IA, pero solo 6% logra generar valor económico significativo

Luis Herrera: Fundador de Thrust

Ciudad de México 4 de noviembre de 2026.

La presión por no quedarse atrás en la carrera tecnológica impulsa inversiones en inteligencia artificial sin objetivos claros, señala experto.

Estudio revela que solo 31% de las organizaciones mexicanas ha logrado incorporarla ampliamente a sus procesos de negocio y apenas el 6% ha logrado obtener un valor económico.

La presión competitiva por incorporar inteligencia artificial (IA) está llevando a cada vez más empresas a adquirir licencias y explorar herramientas tecnológicas para no quedarse atrás, sin embargo, el verdadero desafío no está en comprar tecnología, sino en integrarla a la operación para generar ventajas de negocio. Ante este panorama, Luis Herrera, especialista en transformación y crecimiento organizacional y fundador de Thrust menciona que hay puntos ciegos claves que se deben estudiar para convertir a la IA en crecimiento sostenible para las organizaciones.

La brecha entre el interés empresarial y los resultados concretos comienza a ser evidente. El estudio México AI Pulse: de adopción ad-hoc a ejecución organizacional, elaborado por Endeavor Data Unit, revela que 85% de las organizaciones mexicanas reconoce una oportunidad significativa para profundizar el uso de IA.

En el mismo sentido, apenas 31.1% reporta una integración amplia de esta tecnología en sus procesos de negocio y llama la atención que solo el 6% ha logrado obtener un valor económico significativo a partir de ella, por ello es fundamental.

Los resultados evidencian una paradoja para el sector empresarial: existe una percepción generalizada de que la inteligencia artificial es indispensable para mantener la competitividad, pero todavía son pocas las organizaciones que han desarrollado las condiciones necesarias para convertirla en una capacidad real de negocio.

Para Herrera, esta tendencia responde también a una presión por demostrar que las compañías están avanzando al ritmo de la transformación tecnológica, lo que puede provocar que las decisiones de inversión se adelanten al diagnóstico de las necesidades organizacionales.

«La IA no transforma automáticamente a una empresa; amplifica lo que ya existe. Si hay claridad y buena operación, acelera resultados. Si hay burocracia y desorganización, también las multiplica. El verdadero reto no es tecnológico, sino organizacional”, explica Herrera.

La dimensión del desafío se aprecia también en otros resultados del estudio de Endeavor. Aunque 54% de las organizaciones ya cuenta con políticas de inteligencia artificial documentadas, únicamente 12% considera que dispone de datos con la calidad suficiente para sostener su implementación a escala.

e de cada 10 empresas incrementaron su presupuesto destinado a IA durante el último año, pero 58% todavía identifica las restricciones presupuestarias como uno de los principales obstáculos para avanzar.

La lectura de estos indicadores apunta a que destinar más recursos a herramientas no resuelve automáticamente las limitaciones estructurales de una empresa. Sin información confiable, infraestructura adecuada, procesos definidos y personal capacitado, las inversiones pueden quedarse en pruebas aisladas o soluciones que no logran integrarse al funcionamiento cotidiano de la organización.

Para Herrera, la capacidad de aprovechar la IA depende de cinco condiciones organizacionales: estrategia clara, liderazgo comprometido, procesos rediseñados, cultura adaptable y una estructura que facilite las decisiones. Sin estas condiciones, incluso las mejores inversiones tecnológicas pueden quedarse en experimentos sin impacto económico.

La importancia de este enfoque también se relaciona con los beneficios que las empresas buscan obtener. El CIO Playbook 2026: La carrera por la IA empresarial, elaborado por IDC por encargo de Lenovo, identifica entre los principales beneficios reportados por organizaciones latinoamericanas una mejora en la experiencia del cliente, con 53%; mayor compromiso o satisfacción de los empleados, con 47%, y más rapidez o efectividad en la toma de decisiones con el 45%.

Sin embargo, alcanzar estos resultados requiere algo más que incorporar sistemas automatizados. La integración de IA en productos, servicios y operaciones supone revisar la forma en que se genera valor en cada etapa de la cadena de negocio, redefinir responsabilidades y establecer con claridad qué actividades corresponden a las herramientas tecnológicas y cuáles requieren intervención y criterio humano.

Para el especialista, uno de los errores más frecuentes es considerar que la resistencia de los colaboradores representa un rechazo a la innovación, cuando muchas veces responde a la incertidumbre sobre cómo cambiarán sus responsabilidades, qué se espera de ellos y cuál será su papel en los nuevos procesos.

Por ello, el compromiso de los equipos directivos resulta determinante. La transformación necesita liderazgo, comunicación y formación continua para que los colaboradores comprendan cómo utilizar las herramientas, desarrollen nuevas habilidades y participen en la evolución de sus funciones. La supervisión humana, además, permite establecer controles sobre la calidad de los resultados, la seguridad de la información y las decisiones que se delegan a los sistemas.

Herrera subraya que las organizaciones deben evitar tomar decisiones de adopción únicamente por tendencia o presión competitiva. La asesoría de especialistas en transformación y crecimiento organizacional permite realizar un diagnóstico objetivo, reconocer las oportunidades de mayor impacto y diseñar estrategias que articulen tecnología, talento, procesos y objetivos comerciales.

El siguiente paso para las empresas, sostiene, no consiste necesariamente en adquirir más herramientas, sino en desarrollar la capacidad para utilizarlas de manera estratégica, medir sus resultados y adaptarlas a sus necesidades. En una competencia donde el acceso a la inteligencia artificial tiende a generalizarse, la verdadera diferenciación estará en aquellas organizaciones que sepan incorporarla a su modelo de negocio y convertirla en una ventaja sostenible.

Herrera:

Fundador de Thrust, consultora de estrategias de crecimiento desde donde ayuda a las organizaciones a desarrollar las capacidades necesarias para poder anticiparse, adaptarse y crecer en un mundo en constante cambio. Cuenta con más de 35 años de experiencia como empresario y advisor de CEOs y equipos directivos. Conferencista, profesor, juez de premios internacionales y consejero independiente; cuenta con estudios ejecutivos en MIT y NYU. Su trabajo ha sido reconocido y citado en medios de negocios y diseño estratégico en Estados Unidos y Latinoamérica.

Acerca de Thrust:

Thrust es una firma especializada en Growth by Design que ayuda a organizaciones en transformación a anticiparse, adaptarse y acelerar su siguiente etapa de crecimiento.

Trabaja con líderes visionarios para identificar dónde la estrategia, la organización o la cultura están frenando su potencial, convirtiendo esos puntos de fricción en nuevas palancas de crecimiento. Combinando foresight, diseño organizacional, ciencia del comportamiento e inteligencia artificial, Thrust identifica dónde mover la aguja para construir la capacidad y las palancas necesarias para seguir creciendo

Agencia IMAN iman@imanagencia.com