octubre 6, 2026

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

La próxima ventaja de la banca mexicana no está en el canal digital, está en anticiparse al cliente

CIUDAD DE MÉXICO, 06 octubre 2026

Con Finanzas Abiertas ya operando y un mismo cliente repartido entre varias instituciones a la vez, ganar en México dejó de depender de tener la mejor app: depende de qué tan bien se usan esos datos compartidos para anticipar lo que ese cliente va a necesitar, antes de que lo pida

La inclusión financiera en México llegó a 76,5% de la población adulta, según la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, pero esa cifra ya no describe a un país que eligió entre banca tradicional y banca digital. Lo describe repartiéndose entre las dos, y a menudo entre varias más al mismo tiempo: 92% de los mexicanos mantiene vínculos con la banca tradicional, y 67% ya complementa esos servicios con algún neobanco.

El propio marco regulatorio ya diseñó su infraestructura pensando en ese cliente repartido, no en uno cautivo. En 2026, el intercambio de datos entre bancos y fintechs bajo el modelo de Finanzas Abiertas (Open Finance) opera en México como una realidad regulada, lo que permite que el comportamiento financiero de una persona en una aplicación se traduzca, con su consentimiento, en mejores condiciones de crédito o ahorro en otra institución distinta. La competencia por captar y encerrar al cliente dentro de una sola plataforma está perdiendo sentido frente a una competencia distinta: quién interpreta mejor los datos que ese cliente ya autorizó compartir.

De responder solicitudes a anticipar necesidades

Esa disponibilidad de datos compartidos está habilitando un tipo de experiencia que hasta hace poco era una promesa de largo plazo y hoy empieza a ser un estándar de mercado: aplicaciones financieras que anticipan cuándo un usuario necesitará apartar dinero para pagar la renta o un servicio, o que ajustan condiciones de crédito y ahorro según el comportamiento real de cada persona. El punto de comparación para cualquier institución financiera mexicana, grande o pequeña, ya no es únicamente el banco de al lado; es cualquier aplicación, financiera o no, que el cliente usa a diario y que ya le resuelve necesidades antes de que las exprese.

Análisis recientes del sector coinciden en que ese salto hacia la anticipación tiene un mismo motor de fondo: la inteligencia artificial será determinante en la evolución de la banca mexicana, habilitando personalización profunda, automatización inteligente, optimización comercial y reducción de costos operativos, al tiempo que empuja a los bancos con red de sucursales física a repensar el papel de esa red, que genera cada vez menos valor puramente transaccional y más valor como espacio de asesoría.

De servicios digitales a servicios conectados

Pero conocer mejor al cliente es solo una parte del desafío. Para convertir ese conocimiento en una experiencia relevante, las instituciones necesitan integrar sistemas, datos, productos y canales que durante años evolucionaron de manera independiente. Una recomendación pierde valor si la información que la origina permanece aislada en un área; del mismo modo, una oportunidad detectada en tiempo real pierde relevancia si la arquitectura tecnológica tarda días o semanas en traducirla en una acción.

La evolución de la banca mexicana pasa así de digitalizar servicios individuales a construir capacidades que permitan conectarlos. Esto exige arquitecturas más flexibles, integración mediante APIs, procesamiento de datos en tiempo real y plataformas capaces de incorporar nuevas funcionalidades sin tener que transformar toda la infraestructura cada vez que cambian las expectativas del mercado.

La experiencia digital elevó las expectativas

Esa presión no es solo tecnológica; también es generacional. Un estudio reciente sobre tendencias bancarias encontró que 40% de la Generación Z obtiene información financiera a través de redes sociales y está dispuesta a cambiar de institución con facilidad si esa institución no le ofrece una experiencia relevante, y un análisis separado sobre personalización bancaria encontró que dos tercios de los clientes de banca esperan hoy recomendaciones personalizadas de sus instituciones financieras, y están dispuestos a cambiar de proveedor si no las reciben. La lealtad, en otras palabras, dejó de sostenerse solo en la confianza histórica de una marca y empezó a depender de una experiencia que se sienta, cada vez, hecha a la medida.

Ese cambio ya se discute dentro de las propias instituciones mexicanas, no solo entre sus proveedores de tecnología. El siguiente paso para las instituciones financieras es anticipar las posibles necesidades de cada cliente y traducir ese conocimiento en servicios digitales concretos.

México, además, no observa esta transformación desde la periferia. Un estudio global reciente sobre tecnología financiera ubicó a México entre los países donde más crecerá la inversión en inteligencia artificial durante los próximos doce meses, con un incremento promedio esperado de 44%, superado únicamente por Estados Unidos, y encontró que, a diferencia de otros mercados donde la prioridad es la generación de mejores conocimientos internos, para las instituciones mexicanas el destino principal de esa inversión es la experiencia del cliente y la personalización.

En ese escenario, la evolución de las instituciones financieras no depende de una sola tecnología. Requiere combinar al menos cuatro capacidades: integrar información que hoy vive en distintos sistemas; procesarla con suficiente velocidad para convertirla en decisiones; adaptar productos y servicios con agilidad; y llevar esa inteligencia a cada canal de manera coherente y personalizada.

Anticipar exige algo más que un buen modelo predictivo

Predecir qué necesita un cliente antes de que lo pida suena, sobre el papel, a un problema puramente de algoritmos. Las instituciones financieras tienen hoy acceso a modelos de inteligencia artificial capaces de detectar patrones y generar predicciones cada vez más sofisticadas. Lo que determina si esa predicción se convierte en una experiencia útil, o se queda en un hallazgo de analítica que nadie activa a tiempo, es qué tan rápido esa institución puede conectar esa señal con una acción real: una notificación oportuna, un ajuste de tasa, un producto ofrecido en el momento exacto en el que el cliente lo necesita, no una semana después.

Desde Topaz, empresa de Stefanini Group especializada en tecnología financiera, se observa que ese último tramo, el que va de la predicción a la acción, es, precisamente, donde se define hoy la ventaja competitiva real en el mercado mexicano.

“Tener un buen modelo de inteligencia artificial ya no distingue a una institución de otra; la mayoría llega, tarde o temprano, a modelos parecidos. Lo que sí distingue es la capacidad de conectar esa predicción con el canal correcto, en el momento correcto, sin que el cliente perciba fricción entre lo que la institución ya sabe de él y lo que le ofrece”, explica Jorge Iglesias, CEO de Topaz.

“Vemos instituciones mexicanas con información valiosísima sobre sus clientes atrapada en áreas que no se comunican entre sí: riesgo, producto, canales digitales, atención. Anticiparse a un cliente exige que esa información fluya de un extremo al otro de la organización casi en tiempo real. Esa es, en el fondo, una decisión de infraestructura tanto como una decisión de negocio”, agrega.

La relevancia, el nuevo campo de juego

El sistema financiero mexicano seguirá compuesto por bancos de larga trayectoria, instituciones nacidas digitales y fintechs especializadas. Pero la próxima etapa no estará definida por cuál de esos modelos termine imponiéndose. Estará marcada por la capacidad de cada institución para evolucionar al ritmo de sus clientes.

Eso significa conectar mejor la información, incorporar nuevas capacidades con mayor agilidad y convertir los datos en decisiones que lleguen al cliente en el momento adecuado y a través del canal más relevante. La tecnología será indispensable, pero la verdadera ventaja no estará en tener más herramientas, sino en conseguir que trabajen juntas.

En un mercado donde ofrecer servicios digitales ya dejó de ser un diferencial, anticiparse puede convertirse en la próxima ventaja. Pero para lograrlo, las instituciones tendrán primero que resolver algo más profundo: construir la infraestructura, la integración y la capacidad de adaptación necesarias para convertir conocimiento en experiencias relevantes prácticamente en tiempo real.

Sobre Topaz

Con más de tres décadas de experiencia, Topaz es una de las mayores empresas de tecnología especializada en soluciones financieras digitales, destacándose como líder en el mercado brasileño y latinoamericano. Como parte del grupo Stefanini, opera en más de 25 países y cuenta con más de 300 clientes de distintos tamaños y segmentos.

Topaz desarrolló Topaz One, la primera plataforma full banking del mundo, que ofrece un ecosistema completo de soluciones integradas, seguras y de alta disponibilidad, como core bancario completo y core para microfinancieras, prevención y combate al fraude, canales físicos y digitales, AML/FTP y compliance, pagos instantáneos, soluciones regulatorias, inversiones y customer engagement para bancos e instituciones financieras en general, impactando a más de 550 millones de clientes finales todos los días.

Topaz se posiciona como referente en tecnología para negocios digitales y es reconocida por Gartner®, Forrester® y Celent®.

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