junio 12, 2026

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Del origen al océano: la gestión de residuos que define el futuro marino

Ciudad de México, 12 de junio de 2026

Cada corriente que conecta ciudades, campos agrícolas e industrias con el mar transporta una misma realidad: los sistemas terrestres determinan la condición de los océanos. La contaminación de origen en tierra representa cerca del 80% de la contaminación marina, con impactos directos en ecosistemas costeros, biodiversidad y comunidades que dependen del litoral.

Cuando estos residuos alcanzan el océano, su comportamiento cambia según las condiciones físicas del medio. En su distribución actual, cerca del 15% permanece en la superficie, otro 15% circula en columnas de agua y alrededor del 70% se acumula en el fondo marino. Dentro de este volumen, los plásticos concentran al menos 85% de los residuos marinos, mientras que los productos de un solo uso pueden representar hasta 70% del total. Dichas proyecciones advierten un punto crítico hacia 2050, cuando el volumen de plástico en el océano podría superar al de peces.

En América Latina y el Caribe, esta presión se intensifica. La región genera alrededor de 17 mil toneladas diarias de residuos plásticos y esta condición incrementa la probabilidad de fuga hacia ríos, suelos y finalmente ecosistemas marinos. Frente a este escenario, ocho países de la región (México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia) impulsan el Plan de Acción de Basura Marina para el Pacífico Nordeste, una agenda de coordinación regional enfocada en reducir la entrada de residuos plásticos al océano mediante gestión compartida y medidas preventivas.

México, por su parte, ha comenzado a identificar con mayor precisión los puntos críticos de esta problemática. El Inventario Nacional de Fuentes de Contaminación Plástica de SEMARNAT reconoce la existencia de fugas desde sistemas de manejo terrestre hacia ecosistemas acuáticos, especialmente en zonas costeras, y subraya la relevancia de mejorar la gestión de residuos como condición estructural para reducir la contaminación marina.

En este cruce entre evidencia global, acción regional y realidad nacional, la Asociación Mexicana de Bioplásticos Asociación Mexicana de Bioplásticos (AMBio) identifica cinco decisiones que influyen directamente en si los materiales permanecen en circuitos controlados o terminan en ecosistemas marinos:

1.- Hacer de la separación en origen un cambio de comportamiento. La calidad del sistema depende de la participación cotidiana en hogares, comercios y espacios públicos; cuando esa acción falla, todo el sistema posterior se debilita.

2.- Rediseñar materiales considerando su destino final, no su uso inmediato. La pregunta clave deja de ser cómo se consume un producto y pasa a ser cómo se comporta después de su uso, incluyendo su interacción con flujos orgánicos o de reciclaje.

3.- Integrar soluciones compostables como parte del sistema orgánico. Los bioplásticos compostables pueden biodegradarse en entornos marinos en un periodo de hasta un año; sin embargo, su mayor aporte se genera cuando se incorporan a flujos orgánicos bien definidos y cuentan con condiciones adecuadas de tratamiento. De esta manera, contribuyen a evitar la contaminación de materiales reciclables y favorecen una gestión más eficiente de los residuos.

4.- Consolidar la infraestructura y las rutas de tratamiento. Sin sistemas diferenciados, todos los residuos terminan en el mismo destino, independientemente de su potencial de recuperación.

5.- Alinear políticas, industria y planeación urbana bajo una lógica de economía circular. La reducción de fugas hacia ríos y mares depende de decisiones coordinadas que integren la acción ciudadana, regulación, inversión y diseño de ciudades.

En este enfoque, los materiales compostables representan una pieza clave dentro de sistemas diseñados para evitar que los residuos lleguen a cuerpos de agua y ecosistemas marinos. Su integración en flujos orgánicos y su correcta gestión permiten cerrar ciclos que hoy permanecen abiertos.

El vínculo entre tierra y océano es continuo. La diferencia entre contaminación y recuperación se define en el diseño de los sistemas que operan mucho antes de que los residuos alcancen el mar.

Acerca de AMBio

La Asociación Mexicana de Bioplásticos, A.C. (AMBio) es la voz autorizada que lidera y articula la cadena de valor de los bioplásticos en México desde 2021. Conecta ciencia, industria, gobierno y sociedad para impulsar la adopción responsable de materiales compostables certificados y sistemas eficientes de manejo de residuos orgánicos. Su labor se centra en capacitación técnica, asesoría estratégica, generación de inteligencia de mercado y desarrollo de estándares que combaten el greenwashing. AMBio trabaja para consolidar un ecosistema regulado y sustentable de bioplásticos, contribuyendo a una economía circular que genere valor ambiental, social y económico para el país.

Contacto de prensa: Yenifer Salazar ysalazar@sociedadplural.mx