marzo 4, 2026

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Calidad de vida en el paciente oncológico: cómo los hábitos saludables fortalecen el tratamiento

Ciudad de México, 4 de marzo de 2026

En la conversación sobre cáncer, el foco suele estar en quimioterapia, cirugía o inmunoterapia.

Pero hoy, cada vez más especialistas insisten en que la calidad de vida en el paciente oncológico no depende únicamente del tratamiento médico, sino también de factores cotidianos como una buena nutrición, el ejercicio, el sueño y el manejo del estrés.

En México, el contexto es urgente. De acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Salud, en el país se diagnostican cada año alrededor de 195 mil 500 casos de cáncer en sus diferentes tipos y 46% de los pacientes fallece por esta causa. Estas cifras refuerzan la necesidad de garantizar una verdadera mejora de calidad de vida en pacientes con cáncer, durante el tratamiento y también después de este.

La medicina del estilo de vida comienza a ocupar un lugar estratégico dentro de la atención oncológica. No sustituye terapias convencionales, pero sí complementa el abordaje integral. La idea es tratar a la persona completa, no únicamente al tumor.

Tratar a la persona en su totalidad, no solo al cáncer, es esencial en la atención oncológica”, afirma la doctora Amy Comander, oncóloga especializada en cáncer de mama y directora del Programa de Medicina del Estilo de Vida del Instituto del Cáncer de Mass General Brigham. “La evidencia creciente ha demostrado que, en algunos casos, centrarse en estos factores clave del estilo de vida puede mejorar los resultados en el cáncer y en otras condiciones de salud graves”.

Más allá del tratamiento: los seis pilares del bienestar

El Colegio Estadounidense de Medicina del Estilo de Vida (ACLM) define este enfoque como el uso terapéutico de intervenciones basadas en evidencia para prevenir y tratar enfermedades. En oncología, esto se traduce en seis pilares fundamentales: nutrición, actividad física, manejo del estrés, sueño reparador, conexión social y evitar sustancias nocivas.

Estos elementos son considerados factores que influyen en la calidad de vida oncológica y que pueden marcar una diferencia tangible en síntomas, recuperación y bienestar emocional.

La doctora Comander explica que el programa que lidera trabaja con objetivos personalizados. Cada paciente atraviesa una experiencia distinta, con retos físicos, emocionales y sociales propios. Por ello, se establecen metas específicas, medibles y alcanzables.

Nutrición: energía y recuperación

La alimentación es uno de los pilares más relevantes para el bienestar integral del paciente con cáncer. Durante el tratamiento, mantener un peso saludable y una adecuada ingesta de nutrientes puede ayudar a reducir infecciones, conservar fuerza muscular y mejorar la tolerancia a terapias agresivas.

La evidencia apunta hacia dietas predominantemente basadas en alimentos de origen vegetal, ricas en fibra, frutas y verduras. Este patrón alimentario podría influir incluso en el microbioma intestinal, un factor que cada vez cobra mayor relevancia en la respuesta a ciertos tratamientos oncológicos.

Ejercicio en cáncer: movimiento que transforma

Uno de los cambios más relevantes en los últimos años es el papel del ejercicio en el tratamiento oncológico. Lejos de recomendar reposo absoluto, hoy las guías internacionales sugieren actividad física supervisada durante y después del tratamiento.

El ejercicio físico para pacientes con cáncer ha demostrado:

Reducir la fatiga

Mejorar el sueño

Disminuir ansiedad y depresión

Reducir linfedema

Contribuir a la supervivencia en algunos tipos de cáncer

La recomendación general es acumular al menos 150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana, junto con entrenamiento de fuerza dos veces por semana, siempre adaptado a las condiciones individuales.

Manejo del estrés e higiene del sueño

El diagnóstico de cáncer suele ir acompañado de ansiedad, incertidumbre y cambios emocionales profundos. Por ello, un adecuado manejo del estrés puede beneficiar directamente la recuperación. Técnicas como mindfulness, meditación, terapia psicológica, journaling o simplemente priorizar actividades placenteras forman parte de un enfoque integral que favorece la calidad de vida en el paciente oncológico.

En cuanto al sueño, el dolor, los efectos secundarios, la ansiedad o los cambios hormonales pueden alterar el descanso. El mal sueño se asocia con mayor dolor, hospitalizaciones más largas y más complicaciones. Por ello, el abordaje incluye higiene del sueño, detección de apnea, manejo de síntomas nocturnos y, cuando es necesario, remisión a especialistas.

Conexión social y apoyo

El cáncer impacta la vida social. Relaciones familiares, laborales y de pareja pueden modificarse profundamente. Sin embargo, mantener redes de apoyo sólidas es uno de los predictores más importantes de bienestar a largo plazo. Las conexiones sociales reducen la sensación de aislamiento y fortalecen la resiliencia emocional. En este sentido, los programas integrales suelen incluir apoyo psicológico y grupos de acompañamiento.

Sustancias nocivas: un riesgo añadido

El consumo de tabaco, alcohol o cannabis puede interferir con tratamientos y aumentar complicaciones. La intervención temprana en estas conductas forma parte de los programas de estilo de vida. Reducir o eliminar estos hábitos no solo mejora el pronóstico médico, sino que fortalece la sensación de autocuidado.

Un cambio de paradigma en oncología

La medicina del estilo de vida no promete curas milagrosas. Tampoco sustituye la terapia convencional. Pero sí representa un cambio de paradigma: integrar hábitos saludables como parte formal del tratamiento. “La buena noticia es que incluso pequeños cambios pueden marcar diferencias en cuestión de meses”, afirma la doctora Comander.

En un país como México, donde la carga de enfermedad oncológica continúa en aumento, la calidad de vida en el paciente oncológico no debe considerarse un resultado secundario, sino un objetivo central del tratamiento.

POST PARA REDES SOCIALES

La calidad de vida de los pacientes oncológicos no está determinada solo por el tratamiento médico. Hábitos cotidianos como una alimentación adecuada, la actividad física, el descanso y el manejo del estrés también influyen de manera decisiva en su bienestar. #Cáncer

Sobre Mass General Brigham

Mass General Brigham es un sistema de atención médica que reúne a las mejores mentes en medicina para mejorar la vida de pacientes de todo el mundo. El sistema se conforma por 16 hospitales, entre ellos 5 clasificados entre los mejores a nivel nacional por US News & World Report: Massachusetts General Hospital, Brigham and Women’s Hospital, Mass Eye and Ear, McLean Hospital y Spaulding Rehabilitation; además de centros de atención comunitarios y especializados, planes de seguro médico, redes de médicos, atención domiciliaria y servicios de atención a largo plazo.

Mass General Brigham es una organización sin fines de lucro comprometida con la atención al paciente, la enseñanza y la investigación. Con un presupuesto anual de casi 2 mil millones de dólares, el programa de investigación de Mass General Brigham es uno de los más grandes en E.E. U.U., y financia más de 2,700 ensayos clínicos. Además, es una de las principales organizaciones de investigación biomédica del país y el principal afiliado de enseñanza de la Facultad de Medicina de Harvard.

Para obtener más información sobre Mass General Brigham, visite massgeneralbrigham.org/international

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