marzo 21, 2026

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

Gerardo Ceballos, galardonado en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación (XVI edición)

GERARDO CEBALLOS Y RODOLFO DIRZO EN CEREMONIA PREMIOS FRONTERAS. FUNDACION BBVA

Ciudad de México, junio de 2024.

Es para mí un enorme privilegio y un honor estar aquí con ustedes en este evento que celebra y enaltece la investigación científica.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la Fundación BBVA por otorgarnos a mi querido amigo y colega el Dr. Rodolfo Dirzo y a mí mismo esta prestigiosísima distinción. El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ecología y Biología de la Conservación representa para nosotros un enorme aliciente y una gran responsabilidad para seguir haciendo investigación científica de excelencia. El reconocimiento tiene un significado especial para nosotros por ser los primeros científicos en Iberoamérica a los que se les ha otorgado en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación.

Es difícil poder expresar con palabras la deuda enorme que tengo con mis padres, que estimularon mi interés por la ciencia y apoyaron mi desarrollo profesional. Mi esposa, mis hijos y nieto, Guadalupe, Pablo, Regina y Gonzalo, han sido una fuente constante de amor e inspiración, de fuerza y de pertinencia. Ellos siempre han estado a mi lado en tiempos de paz y de tormenta; a ellos, mi gratitud eterna.

Mi interés por la investigación científica y la conservación de la naturaleza empezó cuando era niño. Recuerdo claramente una novela titulada El último chorlito que cayó de manera fortuita en mis manos. La novela terminaba con esta tristísima frase que marcó mi infancia y moldeo mi vida adulta: «Pero las grandes bandadas no llegan ya, y solo quedan las leyendas. Últimos de una especie agonizante, vuelan solos».

Salvar de la extinción al mayor número posible de especies silvestres es el objetivo de mi vida profesional. Entender la magnitud, las causas y las consecuencias de la extinción de la biodiversidad, por un lado, y lograr la conservación de especies y ecosistemas, por el otro, es la tarea a la que he dedicado mi quehacer científico por más de tres décadas y a la que dedicaré el resto de mis días. Ha sido una pesada carga muchas noches, pero también me ha dado algunos de los momentos más felices de mi vida, como apoyar recientemente la creación de más de 3,5 millones de hectáreas de áreas naturales protegidas en México.

La Tierra mantiene a la vida, el mayor secreto del inmenso, frío y oscuro universo, el cual contiene más estrellas que todos los granos de arena en el mar. Millones de animales y plantas silvestres han sido nuestros acompañantes en lo largo de la fascinante evolución de la humanidad. El florecimiento de las culturas, de la ciencia, las humanidades y la tecnología ha estado inexorablemente ligado a las manifestaciones maravillosas de la naturaleza.

Sin embargo, la vida está en peligro. Lejos han quedado los días de calma, las noches de paz. Innumerables especies se han extinguido por las actividades del hombre, y millones más se encuentran en peligro de extinción debido a problemas ambientales como el crecimiento de la población humana, el cambio climático, la destrucción del hábitat y la contaminación. Este premio reconoce nuestra contribución científica, que ha ayudado a cambiar el paradigma de que la extinción actual es un fenómeno natural que forma parte del proceso de la evolución. Con Rodolfo y otros colegas, en especial Paul R. Ehrlich, de la Universidad de Stanford, logramos demostrar que hemos entrado en la sexta extinción masiva, ya que las tasas actuales de extinción de especies son hasta miles de veces más rápidas que las extinciones en los últimos millones de años. Por ejemplo, los vertebrados perdidos en el último siglo deberían haberse extinguido en diez mil años sin los impactos humanos. También hemos demostrado que concentrar la atención exclusivamente en la extinción de especies subestima el problema. La crisis actual de la extinción es una crisis de pérdida de poblaciones y especies, lo que agrava la situación. En nuestro trabajo hemos acuñado algunos términos para reflejar la severidad de esta crisis planetaria, como aniquilación biológica, defaunación y aniquilación del árbol de la vida.

Los impactos ambientales negativos se han disparado en el último siglo por el crecimiento explosivo de la población humana. Esta crisis ambiental es de posibles consecuencias catastróficas para la biodiversidad y la humanidad. Las especies silvestres son esenciales para mantener los servicios ambientales, como la combinación de gases de la atmósfera y la calidad del agua potable, que son los enormes beneficios que recibimos del buen funcionamiento de la naturaleza. Con la desaparición de especies, estamos erosionando la capacidad de mantener la vida. Pero la extinción de especies no está predeterminada. Es claro que nuestro futuro dependerá en gran medida de las estrategias con que abordemos el reto de la conservación de la diversidad biológica y el desarrollo económico y social. Tengo fe, tengo esperanza en que, gracias al conocimiento científico y a los esfuerzos derivados del mismo para la conservación de la naturaleza, podamos mitigar la crisis de la extinción actual y gozar de un mejor futuro.

Muchas gracias.

Fundación BBVA, Departamento de Comunicación y Relaciones Institucionales, Tel. +34 91 3745210 / +34 91 3743139 / +34 91 3748173, Paseo de Recoletos, 10 – 28001 Madrid (España) www.fbbva.es