
Ciudad de México, 20 de octubre de 2025.
El reciente robo de un conjunto de joyas históricas en el Museo del Louvre —una de las instituciones culturales más seguras y vigiladas del mundo— ha puesto de nuevo sobre la mesa un tema incómodo: nadie está exento de un siniestro.
Si algo así puede ocurrir en un museo con protocolos de seguridad de nivel internacional, el riesgo para coleccionistas, empresas y particulares es todavía mayor.

En México, cada vez más personas están tomando conciencia de esta vulnerabilidad y buscan proteger su patrimonio artístico y de lujo. “Un seguro de arte o de joyas no es solo una póliza: es una forma de cuidar la pasión, el legado y la historia que representa cada pieza”, explica Stephan Alavez, director de Seguros y Finanzas de CAE Insurance, firma especializada en consultoría y gestión de seguros patrimoniales.
La compañía ha detectado un crecimiento sostenido en la demanda de seguros para obras y colecciones privadas, impulsado por el aumento del valor de mercado y por un mayor interés en la protección de activos únicos. “No se trata solo de dinero, sino de proteger algo que tiene un valor simbólico y emocional. En muchos casos, las joyas o las obras de arte son piezas irrepetibles que no pueden reemplazarse”, añade Alavez.
Los riesgos son diversos: robos, incendios, transporte, manipulación o impericias humanas. CAE Insurance ofrece pólizas que cubren una amplia gama de situaciones, desde daños accidentales hasta pérdida total. El valor asegurado se calcula con base en una valuación profesional con fotografías y certificados, lo que garantiza que la protección sea proporcional al valor real de las piezas.
“Cada póliza se adapta a las condiciones específicas en las que vive o se exhibe la obra. No es lo mismo proteger una joya familiar guardada en casa, que una escultura en exposición pública.
En ambos casos, lo esencial es anticiparse a los riesgos”, explica Alavez.
Más allá del lujo, el aseguramiento de arte y joyas forma parte de una nueva cultura de
preservación y conciencia patrimonial. Porque si incluso el Louvre puede ser víctima de un robo, proteger el arte y las joyas personales deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad.
En México, la penetración del sector asegurador representa apenas entre 2.6% y 3.2% del PIB, una cifra significativamente menor al promedio de los países de la OCDE, donde alcanza alrededor del 9%.
Esta brecha refleja un desafío estructural en la cultura financiera del país, pero también abre una ventana de oportunidades para aquellas empresas brokers de seguros que basen su modelo operativo en la transparencia, la cercanía y una buena consultoría de cara al cliente.
Contacto de Prensa: Raúl Marrón Luna, Cel. 5531338059, raul@tallerdeideasrp.mx

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