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Riesgo crediticio, presionado por el deterioro macroeconómico

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Ciudad de México, 21 de mayo de 2022.

La inflación, tasas de interés y desaceleración económica son problemas que, en un escenario adverso, estarán presentes por un tiempo prolongado.

La invasión de Rusia a Ucrania y nuevos confinamientos por brotes de COVID-19 aumentan el riesgo crediticio de las compañías. Lo bélico es el foco de atención a nivel mundial y ciudades como Shanghái, China, en cuarentena contribuyen a temores de incrementos en inflación, tasas de interés y desaceleración económica. Estos temas se pueden convertir en problemas que, en un escenario adverso, estarán presentes por un tiempo prolongado.

El impacto de las tensiones entre distintos países y empresas sea por cuestiones geopolíticas o de salud, llega hasta ciertas materias primas. Un ejemplo está en los referenciales del petróleo que rebasaron la barrera de los 100 dólares por barril, sin embargo, esta clase de presión suele ser, históricamente, de corto plazo, al menos en la parte bursátil.

Un estudio de Vanguard, administrador de activos, destaca que las acciones estadounidenses tienen un rendimiento, en promedio, de 5%, en los seis meses posteriores a un evento geopolítico. El avance se amplía a 9% si se toma como referencia un lapso de 12 meses. Dicho análisis evalúa la reacción del mercado ante 22 eventos de los últimos 60 años, como: la crisis de los misiles cubana, de 1962; la invasión soviética a Afganistán, 1979; y el Brexit, 2016.

Lo preocupante

El deterioro de las perspectivas macroeconómicas trae impactos de largo plazo. El alza acelerada de precios, las políticas monetarias menos laxas —y en algunos casos restrictivas— y el temor por ver al mundo entrar en una desaceleración, presionan y elevan el riesgo crediticio, donde el acceso al dinero será caro.

Lo anterior se materializa con decisiones de bancos centrales, como la Reserva Federal (Fed), que este año, y por primera vez desde 2018, elevó su tasa de interés. Además, anticipa seis incrementos más este año, recortó su expectativa de crecimiento y elevó su pronóstico de inflación.

En México, el escenario es similar. Los economistas, consultados por Citibanamex, tienen una mediana de tasa interés de 7.50%, para finales de año. Esto significa un incremento de 150 puntos base desde su nivel actual. Incluso, si se toma la expectativa más restrictiva, la tasa podría escalar hasta 8%, en lo que queda de 2022.

A la par, el pronóstico de crecimiento se ha deteriorado hasta 2%, mientras la inflación podría quedar fuera del rango objetivo de Banco de México (Banxico), que es de 3% +/- un punto porcentual.

Estos problemas significarán la pérdida de poder adquisitivo, tanto de personas como de empresas, un encarecimiento del dinero y un menor dinamismo para hacer negocios.

Los escenarios adversos, de corto y largo plazo, dejan en claro que los riesgos a los que se enfrentan las empresas son elevados. No se debe descartar la posibilidad de que empeoren repentinamente y compliquen la operación de las compañías.

Los responsables de la toma de decisiones deben contar con planes de contingencia y herramientas adecuadas para mitigar los riesgos, incluido el crediticio. Si bien no es posible evadir las consecuencias de un conflicto bélico, o de la inflación, lo que varía -de una compañía a otra- es la magnitud de las presiones a las que se enfrentan. La clave para sostener, crecer y prosperar durante estos tiempos es aprovechar los datos y, así, convertir los riesgos en oportunidades.

Víctor Valencia | Account Supervisor, JeffreyGroup Latin America Marketing |Corporate Communications |Public Affairs T +52 (55) 5281-1121 Ext. 157 M +52 (55) 3407-8631 vvalencia@jeffreygroup.com