Ciudad de México, 24 de abril de 2022.
Por Oscar Manuel Rodríguez Ochoa
Una mirada al espacio
En el macroverso se da por entendido que su funcionamiento expansivo radica en base a campos cuánticos de resonancia electromagnética y con ello a un embonaje infinito en la totalidad de sus estructuras multidireccionales, donde el todo está dentro y fuera de sí mismo.
Cada campo cuántico establece enlaces interconectados con otros campos formando parte activa de su misma constitución, ya que unos son producto de otros y se localizan en la lateralidad múltiple, dando por comprendido que esféricamente un campo cuántico se entreteje internamente y externamente.
Es el caso que su rotación y ciclicidad cuántica se puede apreciar como un proceso infinito, toroidal y espirálico en la que sus átomos y sub átomos forman enlaces múltiples tanto de manera eléctrica como magnética, asociándose.
Para comprender las visiones cuánticas debemos romper con toda percepción lineal. Es así que mientras dentro de la matrix holográfica las cosas se entienden en la densa planicie y rigidez finita y con ello cerrada, las visiones cuánticas nos llevan a comprender al universo de forma esférica e infinita. Nada inicia y nada termina, o si lo queremos ver en nuestra percepción 3D todo inicia donde acaba y viceversa.
Es el caso para nuestro entendimiento el inicio y fin del cosmos puede situarse referencialmente en cualquier punto existente dentro de sí.
Ahondemos en esto: todo puede internarse en sus propias realidades y a la vez sale de ellas. Todo en el universo está regido por campos cuánticos que llevan en lo más interno a sub exitencias cuánticas, es decir, dentro de la manifestación las moléculas están constituidas por sub moléculas y a la vez estas por otras y así infinitamente. Lo mismo sucede si nos referimos a átomos, campos gravitatorios, dimensiones, frecuencias y en general el absoluto de las realidades multiversales ya que todo es materia y energía.
La expansión entendida como la hemos comprendido sólo es un segmento de lo que en el astral se manifiesta. Es por ello que no hay expansión en las realidades existentes. Así la expansión es un vínculo tránsitivo de infinito. El infinito está dentro del infinito y así en la multiplicidad universal.
Podemos comprender que el macrouniverso comprendido en su esencia absoluta está constituido en un expansivo campo vibratorio cuyas estructuras internas se encuentran en una permanente reorganización coexistencial.
En la revisión cuántica las micropartículas también se manifiestan y son a la vez macropartículas en una conexión interna y externa hacia lo que son en esencia. Los campos cuánticos comprendidos en su naturaleza vibratoria y electromagnética crean enlaces y cadenas permanentes con sus respectivas variabilidades de movimiento, dirección, rotación, atracción, repulsión, etcétera, lo que los constituye como fractales multidimensionales de la creación y la manifestación cuántica.
Cada partícula del universo tiene valores exponenciales que hacen del cosmos en su naturaleza propia una entidad en interminable interacción y movimiento como reflejo del todo del que somos parte y nos conforma en la manifestación como seres de luz eternos en todas las facetas de nuestro camino transitivo, reconociéndonos por consiguiente como creadores de nuestra interminable creación.

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