marzo 19, 2026

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Importaciones de alimentos ponen a México cada vez más lejos de la autosuficiencia

Ciudad de México, 15 de octubre de 2021

Cada 16 de octubre, desde el año 1979, se conmemora el Día Mundial de la Alimentación, una celebración promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el claro objetivo de disminuir el hambre en el mundo, propósito que también busca la Agenda 2030 de las Naciones Unidas con su meta de “Hambre Cero”.

Sin embargo, en México aún con el comportamiento y dinamismo positivo del sector en años recientes, reflejado en creciente exportaciones, mejoría en la balanza comercial agroalimentaria e incremento del superávit, tenemos cada vez más dependencia del exterior para el consumo de productos básicos, por lo cual no hay mucho que celebrar en este día.

En el Plan Nacional de Desarrollo de la actual Administración se estableció como objetivo la autosuficiencia alimentaria.

En este sentido, habría que recordar la definición de “seguridad alimentaria”, que “es la que se consigue a nivel de individuo, hogar, nación y global, cuando todas las personas, en todo momento tienen acceso físico y económico a suficiente alimento, seguro y nutritivo, para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias, con el objeto de llevar una vida activa y sana”.

No obstante, esta definición no precisa de dónde han de venir esos alimentos; solamente se trata de la suficiente disponibilidad y, lo más importante, el contar con ingresos para su adquisición.

Un criterio más apropiado de dependencia alimentaria surge de comparar las importaciones de productos básicos, respecto a su consumo nacional; de acuerdo con el Tercer Informe de Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, en el cual los resultados para algunos productos seleccionados son los siguientes:

IMPORTACIONES DE ALIMENTOS BÁSICOS EN MÉXICO COMO PORCENTAJE DEL CONSUMO NACIONAL APARENTE 
Producto2006 (%)2020 (%)
Arroz70.683.3
Trigo54.865.1
Carne de porcino33.939.1
Maíz25.937.2
Leche de bovino15.722.7
Carne de aves13.721.4

Fuente: Anexos Estadísticos de los Informes de Presidencia de la República.

Consideramos que los indicadores anteriores reflejan en mejor medida nuestra vulnerabilidad, particularmente ante retos como la menor disponibilidad de recursos naturales (suelo y agua), el cambio climático y sus impactos previsibles y, en general, ante una futura crisis alimentaria mundial, como la ocurrida en 2007 y 2008.

De cara a estos riesgos, la FAO recomienda que los países abastezcan su consumo interno al menos en un 75% con producción nacional, en aras de reducir su vulnerabilidad ante factores externos. Sin embargo, como podemos observar en el cuadro anterior, el nivel de dependencia alimentaria para algunos productos básicos ya rebasa el 25%.

En general, en granos básicos y oleaginosas, la producción se ha estancado en años recientes, después de alcanzar un máximo en 2016, y la superficie destinada a la producción se ha reducido, derivado de la sequía registrada en los años recientes. Por su parte, las compras del exterior de productos pecuarios, como la carne de cerdo, y en años más recientes también de pollo, van teniendo una participación creciente en el consumo interno, al igual que la leche.

Es así como las estimaciones mundiales, entre ellas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, ya por algunos años, proyectan a México como uno de los principales importadores mundiales de granos básicos, oleaginosas y cárnicos.

Aunado a lo anterior, tenemos que en cifras más recientes de la medición de la pobreza publicadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), concluye que la pobreza ha aumentado y, en términos de carencias sociales, del 2018 al 2020, la referente al “acceso a la alimentación nutritiva y de calidad” aumentó 0.3 puntos porcentuales, pasando de 22.2% a 22.5%, equivalente a un incremento de 27.5 a 28.6 millones de personas con esta carencia.

Considerando todo lo anterior, una celebración como el Día Mundial de la Alimentación debería ser motivo de reflexión para definir a qué le queremos apostar como país, en materia de dependencia de productos alimentarios básicos. Se debe reconocer si realmente el país puede aspirar a ser autosuficiente o no y, de no ser así, definir cuál debería ser la meta de la máxima dependencia que deberíamos tener del exterior, para reducir la vulnerabilidad, ante lo que acontezca más allá de las fronteras de nuestro país.

Sin embargo, para avanzar hacia la mayor suficiencia alimentaria en productos básicos hace falta una visión de mediano y largo plazo en las políticas sectoriales en México, que brinde certidumbre en los programas de apoyo a los productores y, sobre todo, que éstos se orienten al fomento productivo, más que a una visión asistencial, como ha ocurrido en años recientes.

Es así como en México aún falta una visión de mediano-largo plazo en las políticas sectoriales, como la tienen nuestros principales socios comerciales (por ejemplo Estados Unidos con el “Farm Bill” o la Unión Europea con la “Política Agrícola Común).

Históricamente en nuestro país se han realizado negociaciones presupuestales anuales para los apoyos sectoriales, lo que ha generado gran incertidumbre en la continuidad de los programas y criterios para los apoyos a los productores, pero más allá de este antecedente, el actual gobierno realizó cambios profundos en la estructura de programas y su orientación. Además, redujo los recursos para la Secretaría de Agricultura en un 50%, eliminando todos los apoyos para la agricultura comercial, que es la que tiene que enfrentar la competencia ante las importaciones.

Adicionalmente, se eliminaron del presupuesto federal los recursos fiscales en apoyo para el financiamiento y el aseguramiento; en suma, ya no hay recursos para fomentar la producción y productividad y en su defecto sólo permanecen apoyos al ingreso para los pequeños productores.

Mientras en nuestro país no se reconozca que se requieren políticas diferenciadas; que se haga distinción entre aquellas que atienden temas vinculados al desarrollo rural, de las que promueven el fomento productivo agropecuario; de distinguir entre las que deben atender las necesidades de los diferentes segmentos de productores (de autoconsumo, medianos con potencial de crecimiento, así como grandes), sin dejar de reconocer la importancia de cada uno de estos segmentos, seguiremos teniendo cada año menos que celebrar en el “Día Mundial de la Alimentación”.

CNA

El Consejo Nacional Agropecuario nace como una asociación civil el 27 de abril de 1984, tiene carácter nacional y es de afiliación voluntaria. Está integrado por organismos de productores y empresas de los sectores agrícola, pecuario, agroindustrial financiamiento y de servicios al campo, representa, defiende y fomenta la actividad agropecuaria, formando parte del Consejo Coordinador Empresarial.

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