marzo 9, 2026

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

El punto sobre la i

Arturo Damm

Los límites de los tiranos están determinados por la tolerancia de los oprimidos.

Frederick Douglas

Tirano, según el diccionario, es “quien obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad”. También es “quien abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia”, y “quien impone ese poder y superioridad en grado extraordinario”, imposición que siempre acaba afectando los tres derechos naturales de las personas, a la vida, a la libertad individual y a la propiedad privada, todo lo cual tiene su límite, como lo señala Douglas, en la tolerancia de los oprimidos, en la paciencia de los ciudadanos, paciencia y tolerancia que, desafortunadamente, pueden dilatarse, tal y como ha sucedido, haciendo posible más abusos de parte de los gobiernos.

Así como una empresa sobrevive hasta que los consumidores quieren, un gobierno subsiste hasta que los ciudadanos lo permiten (habiendo una diferencia esencial entre la empresa que no sirve al consumidor como el consumidor quiere ser servido y el gobierno que no gobierna al ciudadano como el ciudadano debe ser gobernado, comenzando por el hecho de que los consumidores se deshacen de esa empresa de manera pacífica, no comprando el bien o servicio que ofrece, mientras que los ciudadanos se deshacen de ese gobierno, que por ser tiránico no permite la democracia, de manera violenta).

Hoy los gobiernos hacen más de lo que deben, por lo que limitan más de lo que deben la libertad individual y la propiedad privada, habiendo convencido a muchos ciudadanos de que así debe ser. Es el caso del gobierno ángel de la guarda, que pretende preservarnos de todos los males, comenzando por los que podemos hacernos a nosotros mismos (prohibición del consumo de drogas, por ejemplo), como lo es también del gobierno hada madrina, que pretende concedernos todos los bienes, desde la cuna hasta la tumba, comenzando por los que cada uno debe procurarse por sí mismo (alimento, educación y atención médica, por ejemplo). El gobierno ángel de la guarda, cuando nos prohíbe hacernos daño a nosotros mismos, viola el derecho a la libertad individual. El gobierno hada madrina, dado que para darle a uno debe quitarle a otro, viola el derecho a la propiedad privada. Hoy todo gobierno es, en mayor o menor medida, desde ángel de la guarda hasta hada madrina, en la mayoría de los casos con la complacencia de la mayoría de los ciudadanos, convencidos de que el gobierno, además de gobierno, debe ser desde ángel de la guarda hasta hada madrina, lo cual ha ocasionado que la paciencia de los ciudadanos, con relación a los abusos del gobierno, se haya dilatado, considerándose justo lo que en realidad no lo es: limitar indebidamente la libertad individual y la propiedad privada, precisamente lo que hace el gobierno ángel de la guarda y hada madrina, en función de entelequias como la justicia social y el bien común.

En la medida que los gobiernos logran que los ciudadanos crean, que además de ser gobiernos, y garantizar derechos (lo cual implica que prohíban violarlos, que prevengan su violación, que se castigue a los violadores y que se les obligue a resarcir a la víctima), deben ser desde ángeles de la guarda hasta hadas madrina, y no solo garantizar derechos, sino también satisfacer necesidades (por ejemplo: socialismo), y defender intereses (por ejemplo: mercantilismo), se debilita la resistencia de los ciudadanos frente a los excesos y defectos del quehacer gubernamental, volviéndose éstos cada vez más permisivos frente a esos abusos. Y esto, que los ciudadanos crean que el gobierno debe ser desde ángel de la guarda hasta hada madrina, es algo que los gobiernos han conseguido con éxito, siendo contra esa creencia contra la que los liberales debemos combatir, comenzando por los de casa: hay muchos liberales a favor del gobierno ángel de la guarda y hada madrina, sobre todo de este último, cuyo modus operandi es la redistribución del ingreso, a favor de la cual hay muchos liberales.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.