Jesús Galindo y Miguel A. Cervantes
La manera más ineficaz y contradictoria de combatir la pobreza es tomar lo que se puede del presupuesto y únicamente repartirlo con prorrateo a la clase desfavorecida, al estilo AMLO en México.
No hay gobernante que no realice promesas, incluso esfuerzos para combatir la pobreza extrema y la pobreza, el problema es con qué sistema pretende lograrlo, si es que tiene un sistema.
Peor aún, el problema es si los gobernantes realmente quieren acabar o reducir el segmento de los pobres en sus países, o solamente utilizan el indicador de la clase como un injusto pretexto en sus discursos.
Más peor todavía, digamos que el segmento de la pobreza tiene menos oportunidades de salir de la pobreza y lo mantienen controlado sin desaparecer, aún así no hay presupuesto público que alcance para ofrecer condiciones de vida digna, sino en constante subsidio al ras de la sobrevivencia.
Abatir la pobreza tiene que ver con desarrollar la creatividad y la iniciativa de las personas, hacer llegar infraestructura urbana a las familias de los cordones periféricos, abasto de agua, drenaje y luz primeramente con una base de orden en el crecimiento de las manchas urbanas, transporte público, vigilancia, después calles pavimentadas, parques, escuelas, instalaciones médicas y ya. Con el desarrollo de esos cordones van a llegar servicios privados y oportunidades no solo de empleo cercano en tiendas y centros de recreo, sino también de proveer servicios técnicos y producción familiar. Las comunidades estarán más conectadas con las oportunidades para salir adelante por sí solas y no continuar en la dependencia.
En el proceso de mitigar y abatir la pobreza, los gobiernos suelen brindar apoyos económicos y en especie altamente consumibles para vivir al día o al medio día nada más, porque la necesidad realmente es urgente. No está mal si se complementan con políticas para desparramar el desarrollo en esas orillas de las ciudades, de otra forma solamente es asistencia fugaz y con alto grado de manipulación que destruye la cohesión social, ya que las personas van a simular o a crear simpatías, si no es que afiliaciones con las fuerzas políticas que gobiernan para obtener trabajos, subsidios, becas. Como el modelo que está creando AMLO en México.
La manera más ineficaz y contradictoria de combatir la pobreza es tomar lo que se puede del presupuesto (después del gasto irreductible) y únicamente repartirlo con prorrateo a la clase desfavorecida, al estilo AMLO en México. Hacerlo de esta forma, crea clientelismo y dependencia de clase con el gobierno pero no desarrolla ingenio para competir o los llamados emprendedores. Así se va a favorecer a la iniciativa privada, es la que al final de la espiral del circulante va obtener el presupuesto erogado al vender bienes y satisfactores para que el gobierno los reparta, esto va seguir sosteniendo la banda de la desigualdad.
Hay 3 formas de contar con ingresos legítimos para el sustento: 1) la empresa privada 2) el trabajo y 3) subsidios. El último no estimula el afán por progresar, porque si se logra un progreso económico ya no hay subsidio al pasar de la pobreza a la medianía, entonces se pierde el perfil para ser sujeto a recibir apoyos del gobierno. Recordemos que los programa públicos se estructuran por segmentos o clase de beneficiarios: estudiantes, madres solteras, adultos mayores, emprendedores, PyMES, etc.
Una política acertada contra la pobreza, es propiciar condiciones de inversión privada en las periferias de la ciudad, no solo para llevar fuentes de empleo, sino para desarrollar empresa barrial, porque la inversión privada no solo se compone de grandes capitales, sino de muchas iniciativas. Como no se están creando estas condiciones en Centroamérica ni en África, se tienen olas de migración hacia países de libre mercado, donde sí hay ambientes para desarrollarse.
El cambio de la idiosincrasia de “entre menos tengo más me dan”, se construye desde la educación para alcanzar la libertad con autonomía y dignidad de la persona, con la certidumbre que invirtiendo en su capital humano tiene más probabilidades para salir adelante. Hasta cierto rango de ingresos, cambiar la mentalidad a un pretencioso “entre más produzco más oportunidades nuevas encuentro” pensar así estimula, no estanca. Es una construcción de largo plazo y hay que empezarla.
Si la clase marginada solo tiene acceso a bienes comunes, pues que se construyan bien y en condiciones de respeto, no con la irresponsabilidad al estilo de la línea 12 del metro en la ciudad de México, porque merecemos la certidumbre de llegar sanos y salvos por una nieve de limón.

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