enero 13, 2026

EMPREFINANZAS

ABRIENDO NUEVOS CAMINOS HACIA LA INFORMACION

El punto sobre la i

Arturo Damm

Los conceptos de “soberanía” y “autosuficiencia” se oyen retebonitos en el discurso, pero en general solo generan pobreza y atraso.

Luis Pazos Paredes

En el campo de la economía lo importante no es ser autosuficientes, capaces de bastarnos a nosotros mismos, ni soberanos, total y definitivamente independientes, sino ser capaces de satisfacer, de la mejor manera posible, nuestras necesidades, lo cual depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que dispongamos, cantidad que aumenta, calidad que mejora, y variedad que se multiplica, gracias a la división del trabajo, que tiene como consecuencia el aumento en la productividad, y por lo tanto en la producción y oferta, y que tiene sentido si el intercambio es posible. Y el intercambio, para los agentes económicos, es la antítesis de la autosuficiencia y la soberanía.

Si, gracias a la división del trabajo, A produce solo vino, y B produce solo pan, A no se morirá de sed pero sí de hambre, y B no se morirá de hambre pero sí de sed. ¿Qué deben hacer para que A no muera de hambre y B no fallezca de sed? Intercambiar vino por pan, de tal manera que A tenga vino y pan, y B disponga de pan y vino. División de trabajo = intercambio = interdependencia ? autosuficiencia ? soberanía.

Suponemos que A produce vino porque es más productivo que B produciéndolo, y que B produce pan porque es más productivo que A produciéndolo. Si A destina todo su tiempo a producir vino, y B dedica todo el suyo a producir pan, la disposición de vino y pan será mayor que si A produce vino y pan (producción de pan para la cual es menos productivo que B), y B produce pan y vino (producción de vino para la cual es menos productivo que A).

Una de las condiciones que debe cumplirse para minimizar la escasez, el hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quiere, y mucho menos gratis, es que se produzca la mayor cantidad posible de bienes y servicios, para lo cual una de las condiciones que debe cumplirse es que haya división del trabajo, y por lo tanto intercambio, que es interdependencia entre compradores y vendedores, antítesis de la autosuficiencia que, como dice Pazos, es una palabra que se oye bonito pero que, sobre todo en el ámbito de la economía, ocasiona pobreza, es decir, insuficiencia en la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que se dispone, tal y como sucede con el agente económico autosuficiente por excelencia, y no por decisión propia, sino por la fuerza de las circunstancias. Me refiero al náufrago, que debe bastarse a sí mismo para satisfacer de sus necesidades, lo cual limita seriamente su capacidad para satisfacerlas.

Por lo general, cuando se habla de autosuficiencia, se hace referencia a países, no a personas, pero si la autosuficiencia es buena para un país, ¿no debería serlo también para los estados de ese país? Y si es buena para los estados, ¿no debería serlo también para los municipios de esos estados? Y si es buena para los municipios, ¿no debería serlo también para las colonias de esos municipios? Y si es buena para las colonias, ¿no debería serlo también para cada una de las manzanas de esas colonias? Y si es buena para las manzanas, ¿no debería serlo también para cada una de las familias que habitan en esas manzanas? Y si es buena para cada una de las familias, ¿no debería serlo también para cada uno de los miembros de esas familias? Si la autosuficiencia de un país es buena, ¿la autosuficiencia de cada persona no es lo mejor? No, obviamente no. Entonces, ¿qué nos hace creer que la autosuficiencia a nivel del país, formado por personas, es algo bueno, que debería imponerse prohibiendo las importaciones?

Por ello, pongamos el puto sobre la i.