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“Los países acumulan reservas internacionales por los más diversos motivos, que incluyen garantizar la solidez de la moneda y evitar fluctuaciones abruptas y dañinas del tipo de cambio, así como para obtener una mejor posición en los ojos de los inversionistas foráneos y de las casas calificadoras de riesgos.”
Como parte del arsenal que utilizan quienes se oponen a cualquier acuerdo de libre comercio, como la Alianza Comercial del Pacifico (TPP) que en apariencia está en su fase final de negociación, se encuentra un arma nueva y poderosa pero sumamente peligrosa: la manipulación de la paridad de las monedas.
Los senadores estadounidenses Chuck Schumer (Demócrata, Nueva York) y Lindsey Graham (Republicano, Carolina del Sur) llevan muchos años proponiendo adoptar impuestos compensatorios cuando se demuestre que el banco central de un socio comercial de EU manipula su paridad cambiaria para abaratar sus exportaciones.
Ahora Schumer exige que se incluyan en la estructura del TPP instrumentos que permitan castigar a países que reduzcan artificialmente la paridad de sus monedas, cerrando el acceso a sus exportaciones, mediante la pérdida de sus privilegios como miembro del bloque comercial hasta que no se corrija la desigualdad cambiaria.
El principal problema que tiene una propuesta como ésta es quién define lo que es manipulación cambiaria y cómo lo hace. Desde hace casi tres décadas, el Congreso de EU ordenó al Departamento del Tesoro preparar un reporte bianual:
“que considere cuándo (los) países manipulen el tipo de cambio entre su moneda y el dólar de los Estados Unidos con el propósito de impedir ajustes efectivos en la balanza de pagos o de lograr una ventaja competitiva injusta en el comercio internacional.”
Para disgusto de los radicales en el Congreso, el Tesoro ha sido cuidadoso en usar con parquedad esta letal medida: Japón en 1988, Taiwán en 1988 y 1992, y China de 1992 a 1994. En todos los casos asentó que los países señalados habían adoptado las reformas necesarias para dejar la lista de manipuladores cambiarios.
En el reporte que publicó el Tesoro el 15 de abril último, ninguno de los principales socios comerciales de EU fue declarado manipulador, pero de llegarse a imponer las exigencias de los legisladores escépticos de las bondades del libre comercio para atraer su voto para el “fast-track” y el TPP, ello puede cambiar con celeridad.
Se han sugerido tres criterios, avalados por el FMI, para determinar cuando los países deben ser calificados como manipuladores cambiarios:
1.- ¿Ha tenido el país analizado superávit en la cuenta comercial de su balanza de pagos (exportaciones menos importaciones) en los últimos seis meses?
2.- ¿Incrementó su nivel de reservas internacionales en el mismo periodo semestral?
3.- ¿Son las reservas internacionales de un monto más que suficiente (definido como más de tres meses del monto “normal” de sus importaciones)?
A mi juicio estos criterios son absurdos pues suponen que los déficit/superávit comerciales de los países son únicamente el resultado del nivel del tipo de cambio y no de las variables que están en el fondo de tales desequilibrios, como los volúmenes de ahorro e inversión que se registran en cada país.
Visto con esta óptica, se entiende mejor que EU haya tenido déficit comerciales de manera sistemática en los últimos treinta años, pues invierte mucho más de lo que ahorra y la diferencia tiene que ser financiada con ahorro externo, mientras que a China, que ahorra más del 50% de su PIB, le sucede justamente lo inverso.
Los países acumulan reservas internacionales por los más diversos motivos, que incluyen garantizar la solidez de la moneda y evitar fluctuaciones abruptas y dañinas del tipo de cambio, así como para obtener una mejor posición en los ojos de los inversionistas foráneos y de las casas calificadoras de riesgos.
El hecho que las reservas internacionales de EU sean 40% inferiores a las de México, siendo que su economía es casi 15 veces mayor, de ninguna manera implica que México sea un gran manipulador cambiario sino que el dinero que imprime EU es moneda de curso legal en todo el mundo, por lo que no requiere acumular reservas.
Seguiremos con este tema en semanas próximas.